domingo, 30 de septiembre de 2012

Azules

En la carretera México-Veracruz hay muchas montañas. Y uno pasa por la carretera y hay un montón de montañitas. Me gusta ese viaje, porque siento que ese paisaje me es más cercano. Más mío.

Las montañas son azules por alguna casualidad que hace que nuestro cielo y horizonte sean azules. Es una gran casualidad pienso que además yo vea el azul y entre diferente tono de azul, uno puede medir distancias. La distancia es azul.

[Había un cuadrito en mi casa, así de montañitas azules, creo que estaba en la sala, luego terminó en algún cuarto, luego desapareció como el resto de objetos que uno recuerda de su niñez. Entonces las montañitas azules también son mi nostalgia del pasado].

Por eso es que quizás el blues se llama blues. No lo sé. ¿Por qué el azul de entre todos los colores? Eso me pregunto. ¿Por qué nuestro horizonte y nuestras distancias son de otros colores? ¿Mi nostalgia es estúpida, casual y estereotipadamente azul?

Pero me gusta el azul. Me gusta imaginarme cómo las montañas lejanas se van volviendo verdes.

Quizás.

A lo mejor sólo soy una daltónica de percepciones y los colores no son tan importantes cuando uno recuerda o recuerda cómo recordar. Porque pasa que se me olvida, se me olvida recordar. Pero entonces algo tan simple como una montañita azul, me recuerda cómo recordar y lo bonito que es la nostalgia.


domingo, 26 de agosto de 2012

4

Esta semana cumplí cuatro años de vivir en México. 23 de Agosto de 2008, aterrizaba yo, con maleta y media (¿así de temporal pensaría que sería?) de cosas. Motivo del viaje: estudios de maestría, que sean los más cortos posibles, por favor. Mis viajes habían consistido en ir a Honduras y a Guatemala y quizás a Livingston que uno pasa por Belice. Y ya.

Hace cuatro años vine y me voy acercando al lustro.

Y eso tiene muchas implicaciones: simbólicas, legales y demográficas.

Sí.

Digamos que un quinquenio es algo que simbólicamente suena presidencial. El periodo aniuxeano 2008-2012, claro es ridículo, pues vivo en la segunda ciudad más grande del mundo. Soy 1/20millones, acá. Ínfima fracción. Pero uno no anda por la vida pensando en ser fracción de algo y menos con mi megalomanía y egolatría. De alguna manera, pienso que soy dueña de la ciudad. Que la ciudad se me acomoda.

Pero estoy ahí en migración, después de haberme equivocado terriblemente y primero formarme en la fila de resoluciones (uno siempre será un n00b en migración, sin importar cuántos años lleve) y un señor ya en la fila correcta me explica, porque es abogado, que es mi última prórroga como "no inmigrante", es decir nosotros extranjeros temporales, podemos serlo durante cinco años, no más. Pensé entonces que mi temporalidad no es un estado mental de negación, sino un estado legal y, claro,  hiperventilé.

Además, se me ocurrió, como suele ocurrirme, que eso además tiene implicaciones en cómo me cuentan. Por ejemplo, en una encuesta de migración, siempre te preguntan ¿hace cinco años en qué país estaba?. El otro año tendré que decir "México" y no estaré dentro del flujo de migración reciente. Lo que haría que mis datos de quién soy, serían tomados en cuenta como de alguien nativa.

El asunto va más allá, si asumo el supuesto markoviano con el que se construyen las tablas de vida, que suponen que después de cinco años, yo tendría las mismas probabilidades de morir (o de casarme, o de migrar, o de lo que sea que se estudie) que mis "pares" de población nativa. O es más, yo contribuyo con mis años persona a construir esas esperanzas de vida, de soltería, de permanencia.

Y entonces digo, ya no soy temporal, que me acomodaba no ser de aquí, ni ser de allá. Por el momento sí estoy acá y me faltan aún dos años.Y esos seis años habrán de ser para ese momento, una quinta parte de mi vida, una parte mexicana.

miércoles, 13 de junio de 2012

Yeats o el poeta demográfico

Pues hoy cumple años el señor William Butler Yeats, del que había hablado hace un par de años (¡!). Debo decir que no he leído nunca un libro de él. Pues todo lo que me he devorado está en internet. Y ha sido un consumo errático, entre días, años y momentos. Suele pasar con la poesía, que me la voy comiendo de poquito, de entremés.

Entonces en medio de esos entremeses característicos de desvelos, síndromes de página en blanco, crisis existenciales y  luego de cuatro años de toparme con este mundo demográfico (lleno de los tentempiés antes mencionados), me di cuenta que el señor Yeats tenía una gran veta demográfica en sus temas poéticos. 

El más claro es éste que podría ser un epígrafe para cuando se estudia la relación de hombres/mujer con el índice de masculinidad:

Statistics 
'Those Platonists are a curse,' he said,
'God's fire upon the wane,
A diagram hung there instead,
More women born than men.'


[Para mí bien podría ser "Demographics"]

Pero además en una de sus "Supernatural Songs", podemos ver una clara referencia al curso de vida.

IX. The Four Ages of Man

He with body waged a fight,
But body won; it walks upright.

Then he struggled with the heart;
Innocence and peace depart.

Then he struggled with the mind;
His proud heart he left behind.

Now his wars on God begin;
At stroke of midnight God shall win.

Pero además tiene una obsesión por hacer esta comparación entre juventud y vejez y además llamar a las diferentes generaciones. Por ejemplo en "Are you content?", es un ejercicio generacional. Yo nunca llamaría a mis tíos a juzgarme, vemos como la parentela ampliada es entonces tema poético, y el efecto de la composición del hogar en la satisfacción de la vida.

Are You Content? [fragment]
I call on those that call me son,
Grandson, or great-grandson,
On uncles, aunts, great-uncles or great-aunts,
To judge what I have done.
Have I, that put it into words,
Spoilt what old loins have sent?
Eyes spiritualised by death can judge,
I cannot, but I am not content.


Por otro lado, también hace clara referencia al calendario de las uniones, aconsejando un período más corto de duración. Un precursor:

O Do Not Love Too Long
Sweetheart, do not love too long:
I loved long and long,
And grew to be out of fashion
Like an old song.

All through the years of our youth
Neither could have known
Their own thought from the other's,
We were so much at one.

But O, in a minute she changed -
O do not love too long,
Or you will grow out of fashion
Like an old song.

Y ya dejo de trollear al señor, que me gusta mucho y quizá no he leído suficiente y nomás sé que lo he disfrutado. Dejo uno, que no es demográfico, nomás mamón y divertido:

To A Poet, Who Would Have Me Praise Certain Bad Poets, Imitators Of His And Mine 

You say, as I have often given tongue
In praise of what another's said or sung,
'Twere politic to do the like by these;
But was there ever dog that praised his fleas?


domingo, 20 de mayo de 2012

Fuenteovejuna es el 132

El mundo se mueve más rápido que las prensas.

La columna mensual que escribí y que saldrá publicada hoy domingo en La Prensa Gráfica, se queda cortita con los sucesos que han ido ocurriendo.

La columna se puede leer aquí "Los 131 de Fuenteovejuna":
Nunca he ido a la Ibero. A la universidad. Llevo cuatro años en México y nunca he ido a su campus. La razón: me queda muy lejos. Está situada en Lomas de Santa Fe. Ahí no llega ningún metro. Está en la zona “nice” de la ciudad. Y sé de esa institución lo que dice todo el mundo, por ejemplo el comentario en Google Maps en la descripción del lugar: “Universidad muy cara y llena de júniors con aires de superioridad”.
Y es que mi referente del estudiantado en México son los más de 300,000 que circulan en la Ciudad Universitaria, al otro extremo, al sur de la ciudad. La idea de estudiante y de estudiante revoltoso no está en las Lomas. En los medios tradicionales se dijo que, por supuesto, los estudiantes de la Ibero que habían recibido al candidato de la coalición del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y partido Verde Ecologista, la semana pasada con abucheos y protestas, no eran estudiantes. Los involucrados entonces responden en un video que circula en YouTube: dando la cara, diciendo fuimos nosotros.
¿Por qué es tan importante lo que hicieron estos 131 estudiantes? Lope de Vega en su obra Fuenteovejuna nos presenta un pueblo que se rebela contra el Comendador. Cuando luego se cuestiona con la justicia tomada en cuenta hay una complicidad en el pueblo. “Fuenteovejuna lo hizo”.
Aquí la rebelión consistió en dar la cara. ¿Por qué nos importa saber sus nombres –quizás sería interesante ver sus apellidos–? Porque nos da una cara diferente de la protesta y de la oposición. El descontento de 131 estudiantes de una universidad élite es una imagen fuerte. Y sobre todo, inesperada en un país donde el PRI estuvo 70 años en el poder y seguido de 12 años de un gobierno de derecha. El poder de 131 que recitan su código de cuenta universitaria, a veces dicen su carrera, más de uno aclara “soy apolítico”, es mostrarle al mundo una nueva cara de la protesta. La posibilidad que estar en desacuerdo no es una cosa monstruosa, ni fuera del orden social, ni ajena a los niños bien. ¡Se puede ser acomodado y no estar cómodo!
 Podemos plantear por qué un candidato como Enrique Peña Nieto, que ha dado para equivocarse en público más de lo debido, se haya rehusado a debates en medios que no fueran los oficiales. Nadie se esperaba la protesta. Entonces se quiso decir “Fuenteovejuna lo hizo”, como la imagen de una masa del pueblo, la de siempre, anónima. Silenciarla era mantener el mismo discurso: aquí en Lomas de Santa Fe nada pasa, no fueron ellos. Entonces lo más grandilocuente y aún más inverosímil: “Nosotros también somos Fuenteovejuna”, dijeron los 131.
 ¿Por qué sorprende? ¿Por qué estamos tan acostumbrados a estar todos de acuerdo? Ser de oposición debería ser un derecho de cualquiera. Una opción válida, sin tener marcada una letra escarlata de comunista y terrorista, la disidencia no debiera ser peligrosa ni siquiera inesperada. Esa es la imagen poderosa del video y es universal. Esa es la gran lección. Independientemente de los resultados de las elecciones presidenciales en julio, quiero pensar que las opciones y maneras de pensar de los mexicanos se han ampliado, y que sin duda esa sí puede ser una victoria importante para la democracia mexicana.

Agregué este comentario al final:
La columna está actualizada hasta el jueves 17, en la mañana. A partir de todo lo sucedido en la Ibero, empezaron a suscitarse movimientos para protestar en contra del candidato Enrique Peña Nieto. Las más importantes se dieron el viernes y el sábado (ayer), hubo una marcha antipeñanieto que conglomeró a más de 40,000 personas de acuerdo a CNN, en la capital. Hubo ecos en otros Estados de la República. Se han unido ya movimientos estudiantiles de otras universidades privadas y públicas.
Hoy (domingo), también se espera una movilización en apoyo al candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador. Y hay convocatoria para otras movilizaciones en días próximos.
 Bajo el slogan #yosoy132 (que sirvió de hashtag en tuiter), Fuenteovejuna se unió a los 131.

Y esto sigue.

viernes, 11 de mayo de 2012

De antologías y ser bi-género (ja!)

La invitación se ve mejor si le da clic

Se vienen las segundas memorias de La Casa. La capacidad mía de estar en dos lugares al mismo tiempo en México y en El Salvador, me obliga a invitarlos remotamente a tan bonito evento. 

Estas memorias hoy incluyen a los narradores /y a las narradoras, no olvidemos ser políticamente correctos con el uso del lenguaje/. En el taller se suponía que había un taller de narrativa. Pero era más personal, menos comunitario. No como el de poesía que era todos los domingos con pan dulce y coca light. Los de narrativa supongo que eran en horario diferente, con pan dulce y coca light. 

Cuando llegué a la Casa, Rafa me dijo que porqué quería escribir poemas si yo era una narradora nata y ya.  Que me fuera por ahí, porque era más fácil. Luego entendió que tenía que decir cosas no tan fáciles. Pero nunca dejé de escribir cuentos (lo seguiré haciendo). Me divierte demasiado. Así que soy esta mujer dedicada a dos géneros: narrativa breve y poesía.  Espero. Porque eso de ser mujer aún no me lo creo. 

Para los que están en El Salvador vayan. No por mí. si no por el resto de gente publicada. Como dije con la antología de poesía: qué gusto publicar con gente tan vergona.
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