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miércoles, 7 de agosto de 2013

Los finales

Uno piensa que muchas cosas están dadas. Que siempre estarán ahí. Es aún peor, pensamos que siempre estaremos en algún lugar (“real”, como en calidad de existencia) y que la gente que nos rodea también forma parte de ese mundo que no cambia. Incluso, pensamos que somos trascendentes. Que morimos y quedamos en la memoria. En los recuerdos. En las historia de quienes nos rodea.

A veces esa sensación de trascendencia cercana hace que me dé cierta paz. Como una sensación que los que quiero y me quieren están en una burbuja. Sin embargo, pasan cosas pequeñas (ínfimas quizás), que me sacan de mi zona de confort. El otro día, Sandra Aguilar, poeta y compañera  de lo que fue el Taller de la Casa del Escritor con el novelista salvadoreño Rafael Menjívar Ochoa, me comunicaba que la página web www.casadelescritor.org había desaparecido. Desapareció sin aviso. Entonces recordamos que nunca fue nuestra por completa. Nunca supimos dónde había puesto Rafa el host y quizás es el destino de las cosas cotidianas que hacen los que hoy ya están muertos. Una mezcla de situaciones la llevo a dejar de funcionar.

No es que La Casa del Escritor haya desaparecido (físicamente, por ejemplo, sigue ahí). El taller que se daba en la casa del que fuera “el” escritor Salvador Salazar Arrúe en Los Planes de Renderos, ya no volverá. Por lo menos de la manera en que lo conocimos. Y eso ha sido un balde de agua fría para muchos de lo que fuimos participantes.

No es que todo lo vivido por nosotros (casi treinta jóvenes) que pasamos por ahí haya desaparecido. Incluso, tenemos dos antologías “Memorias de la Casa”, pero claro que es un visión desde el presente hacia al pasado. Pero la página web era un resumen, una carta de presentación de lo que éramos. Un poco eso. Un poco, una muestra. Esa sensación de colectivo permanente y constante, de vernos listados juntos
.
Ese listado ya no está. He intentado acordarme cómo estábamos puestos. Qué material (la última actualización era del 2007) así que estábamos además ahí, más pequeños. Una foto que ya parece antigua de quienes somos. Pienso que esto me da un sinsabor, no sólo porque me quita parte de la historia colectiva. Es por lo frágiles que son los recuerdos. No puedo enumerar en mi cabeza las fotos del sitio. No puedo enumerar incluso los que estaban en la lista (porque los más nuevos del taller ya no estaban).

El sin sabor es saber que los recuerdos van siendo cada vez más subjetivos. Cada vez más recuerdos y la verdadera muerte es que los recuerdos ya no son sensaciones vivas, sino como entrañamientos, cosas vueltas a un sitio demasiado personal y frágil.

Entonces pienso no sólo en Rafael. Pienso en todos los que quiero. Y en los que me quieren. Como estamos destinados a desaparecer. De manera íntima, subjetiva, mental en cada uno de los que conocimos y conocemos.


Me imagino que lahipersensibilidad que tengo del recuerdo y de las historias que hilan esos recuerdos es un poco por donde me tocó vivir. Un país donde la historia y la memoria colectiva se pierden, se cruza con lo emocional. Donde aún escribimos el pasado desde el dolor, es cuando la fragilidad de los pequeños registros, duele.

martes, 8 de febrero de 2011

De San Valentín, comerciales y ser la misma

Pues resulta que siento que vivo en ningún lugar.

Sí.

Así.

Normalmente, por estas fechas me quejaba porque ponían un pinche corazón en todos lados y uno sabía que la publicidad y el marketing hacían que San Valentín -que fue un santo que fue quemado- se le asocie a un querubín con alas, en todo caso proveniente de la cultura griega: Cúpido. El sincretismo de nuestra era. Segurito que ya pronto veremos a Buda y al comercio justo celebrando el día del amor y la amistad (que debe ser una causa justa y salva tortuguitas).

Pero pues vivo, digamos, en mi mundo. Que no es ninguno. Vivo en un departamento normal, en una unidad de edificios normales. Tengo tele, que no veo, porque no tuve tele mucho tiempo. Por el contrario yo escojo mis mercancías culturales que consumo. No me atengo a los horarios y muchos menos veo comerciales. Este finde hubo un puente y aproveché de ir al cine. En el cine vi "Comerciales", tenía mucho mucho tiempo de no verlos. Vi un anuncio de un Renault que tiene responsabilidad social, yo me reí, mucho mucho. En serio. Estaba tan desacostumbrada a la publicidad que se me hacía una jalada que nadie más se estuviera riendo de lo falsísimo de lo que decían. Y me carcajeé y la señora del lado se me quedó viendo feo.

Así es, vivo en mi pequeña burbujita. En los buses leo. Presto poca atención a menos que el Papa-americano, o como sea asalte a decibles inesperados en mi trayecto. Estoy pero no estoy en contacto con muchas cosas. Y eso es bueno supongo. Porque noticias al instante no me faltan, estoy ya casi aburrida de algunas noticias cuando apenas se dan cuenta los demás (las (des)ventajas del tuiter).

Y ahí voy, me siento siempre extranjera. Pero una extranjera que se esconde un poco de la bulla y demás. Ahí detrás de un libro, viendo a veces a la gente, pensando en qué hará de tesis, podrá ver a una Ana caminando el mismo camino casi todos los días y entonces a veces, cuando ando por la Avenida Universidad tengo un flashback de cuando regresaba del colegio en San Salvador, de ir en la Calle al Volcán. Pienso que detrás quizás del Walmart o de Hermanos Vásquez va salir a veces un señor Volcán de San Salvador, porque veo unas montañas así, a lo lejos azulitas y celestes.

Y recuerdo entonces las veces que me quedé en la 30-B hasta la siguiente parada porque por ir leyendo no me bajaba en la que me tocaba.

Al final soy la misma. Y creo que me pone extrañamente feliz.


jueves, 2 de septiembre de 2010

Gondoleando la golondrina

Adiós... Es una palabra tan normal de los últimos días.


Y voy a lo de siempre y termino en lo de siempre.

Del canto IV (mi favorito) de Altazor:

No hay tiempo que perder
Todo esto es triste como el niño que está quedándose huérfano
O como la letra que cae al medio del ojo
O como la muerte del perro de un ciego
O como el río que se estira en su lecho de agonizante
Todo esto es hermoso como mirar el amor de los gorriones
Tres horas después del atentado celeste
O como oír dos pájaros anónimos que cantan a la misma azucena
O como la cabeza de la serpiente donde sueña el opio
O como el rubí nacido de los deseos de una mujer
Y como el mar que no se sabe si ríe o llora
Y como los colores que caen del cerebro de las mariposas
Y como la mina de oro de las abejas
Las abejas satélites del nardo como las gaviotas del barco
Las abejas que llevan la semilla en su interior
Y van más perfumadas que pañuelos de narices
Aunque no son pájaros
Pues no dejan sus iniciales en el cielo
En la lejanía del cielo besada por los ojos
Y al terminar su viaje vomitan el alma de los pétalos
Como las gaviotas vomitan el horizonte
Y las golondrinas el verano
No hay tiempo que perder
Ya viene la golondrina monotémpora
Trae un acento antípoda de lejanías que se acercan
Viene gondoleando la golondrina

-El Chente Huidobro

martes, 4 de mayo de 2010

Día de la cruz


De todas las tradiciones salvadoreñas, una de las que mas me gustaba de chiquita es el día de la cruz. Desde que ya no voy al colegio, ya no la había celebrado.

El día de la cruz es sencillo. Debajo de una cruz se va poniendo la fruta. Se le adorna a la cruz (un poco hereje ponerle vestidito al símbolo donde cristo murió y que sea un poco alegre) Y luego todos se reúnen, se persinan (así se escribe?) y se toma una frutita de su agrado. No importa si solo se llevó un racimito de coyoles, ud se puede llevar un mango. No importa. Hay un germen... ¿comunista? en el asunto. Y es divertido por eso. Todo esto una mezcla de tradiciones indígenas por la llegada de la lluvia y una cruz para que la Iglesia Católica (nomás la cruz y el persinarse). Les recomiendo leer el cuento de Claudia Lars.
.
Como salvadoreña en el extranjero, ese tipo de gente que se nostalgea con Rucks Parker y por cosas de El Salvador que no valoraba cuando vivía así, me puse a recordar el día de la cruz. Y pues le dije a las salvadoreñas más cercanas que si hacíamos algo para recordar la tradición.

Y listo. Vinieron dos salvadoreñas, Ya con tres salvadoreñas tenemos quórum. Y se sumaron mis roomates (un colombiano y un boliviano que ni idea tenían). Y a poner la crucita y la fruta. A falta de coyoles y mamones, la cruz más fresa del mundo con uvas. Agarramos un poco del papel del día de muertos que me había sobrado cuando armé mi altar el año pasado. Y la otra Ana (sí, la otra Ana Ruth economista que estudia conmigo, en serio, es otra persona), trajo unas flores artificiales y más fruta. Se me antojaba en serio que mi cruz tuviera coyoles, mamones, anona y demás. Pero tuvo manzanas, naranjas mangos, piña, papaya y uvas.

Luego, aprovechando las recientes visitas de unos amigos que hicieron el gran favor de traerme pupusas y demás alimentos salvadoreños, le dimos muerte a las pupusas, a unos frijoles y abrí el queso de capita con loroco.

Layer with loroco #badenglish
Horchata
Frijolitos
Pupusa de queso con frijoles

La noche no podría haber sido mejor, sin duda.


P.D. Se le agradece a la Jakeline por su siempre bien traer de la cámara digital.

martes, 20 de abril de 2010

De la temporada de cumpleaños y la cuántica

18 abril - Hermanito
20 abril - Papi
24 abril - Sobrinito
30 abril - Mejor amigo

Y uno tan lejos de un país llamado "El Salvador".


Pero ahí vamos. Siento que el tiempo pasa.

Y que el tiempo y el espacio me juegan muchas bromas. Como sentir que regreso, cuando estuve en Guerrero. Si me moví a Guerrero, realmente me acerqué a El Salvador. Pero cuando acabó el viaje y regresé al DF, es eso "regresé". Pensé en eso. Que realmente antes estaba espacialmente más lejos. Pero siento que en el DF ya regreso a algo.

Nomás porque todos estos pensamientos se disipan con una llamada de cuatro pesos el minuto y luego una hora de skype en videollamada con mi papá, le sigo diciendo a la cuántica que lo que llamo hogar sigue siendo absoluto. No tiene que ver con el tiempo y el espacio.

Pero cuídenme a El Salvador que tiene lo que más quiero y querré en el mundo: mi familia y mis amigos.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Entre Pairos y Derivas y el Metropolitan y Delgadillo

Hubo un tiempo en que oía más música en español que inglés. Sí. Era 2004 y yo tenía 20 años. Estaba en la universidad y empezaba a tener vida virtual en alguna página donde bloggeaba sin tener un blog.

Y yo oía a Sabina que parecía tan... tan lleno de verdades en mi corazón rebelde de mujer de 20 años que poco sabe del amor y más bien tiene imágenes mentales de lo que es. Ahora no es que sepa mucho, pero soy menos sensible a la música romántica.

Y tenía internet. Y empecé a oír a trovadores -e incluso los buscaba en una página que tenía ese nombre. Que escribían cosas bonitas. Que me decían cosas distintas de las que podría decir Juanes o Luis Miguel. Y ahí estaban: Alejandro Filio, Javier Álvarez, Antonio de Pinto y el mexicano Fernando Delgadillo.

Y entonces en 2006 (uno no se da cuenta pero los amigos se le esconden a uno en cosas tan triviales) la Kika, mi compañera de trabajo en ese entonces y amiga para siempre, mandaba un FWD de alguien que se iba para México, que vendía todo, que vendía sus tesoros musicales. Y que además, parecía tener un buen gusto.

Y así, le dije a Mario que constestara porque tenía cosas que nos interesaban. Recuperé mi segundo disco compacto de mi vida: Mal Bicho. Y que le comprara el de Los Cafres a mi hermano. Y Que me consiguiera el de Delgadillo.

Al final Orus me terminó pasando el "Febrero 13" de Delgadillo. Y algo tan simple como un intercambio monetario -para que vean que el mercado no son agentes meramente racionales- y otro intercambio de porqué sí, porque Orus es buena onda, me ha llevado a que el sábado pasado en el mero México D.F. los dos estuviéramos sentados en el teatro Metropolitan viendo a Fernando Delgadillo. Gracias Orus!

Y el concierto superó mis expectativas. Volví a tener 20, 21 y 22 años de un solo y en un momento. Claro, eso después de que Delgadillo cantara de un solo TODITO Y COMPLETITO el primer disco. Donde una de sus canciones "Mensajes" estaba en Febrero 13. El resto a parar la orejita nomá, y todo el mundo calladito.put full post text here

Y después se vinieron las canciones y la mara ya gritaba, se movía, en ese ambiente de cine-teatro en un concierto. Y un lugar que es hermoso. Bonito. De época. Bien podría haber llevado mi cigarrito con boquilla y un sombrerito y sentirme en puro L.A. Confidential.

Delgadillo es un "bayunco", sí, se la pasa chistando y riéndose de todo y de sí mismo -incluso cuando se equivocó en nada más y nada menos que en una canción dedicado a su hermano-. El grupo que lo acompañan parecen ser músicos salvadoreños. Salvadoreños porque hacen de todo. El que toca el clarinete, toca la armónica, toca el saxófón y así. Gente muy talentosa que hace que a uno se le olvide las desafinadas del propio Delgadillo que sabe cubrir, además, con una buena letra musical y una risa - una risa muy chistosa por cierto.

Todo esto, la gente que le grita que lo ama y que el dice "Igualmente", que le pide canciones y el dice "Julieta ya la toqué", hizo que además el concierto se sintiera con un ambiente como cercano, no un gran concierto en el Estadio Azteca (que espero pronto reseñar), pero más bien un concierto entre cheros, entre la mara, tranquilo.

-Con que me cante "Ay amor" estoy hecho- decía Orus.

Para mi bastaba con "Entre Parios y Derivas", una canción que siempre disfrutaré, aún cuando me vuelva una amargada que no crea en el amor y tenga 20 gatos y huela feo.





Lo feo, muy muy feo fue el acoso a todo aquél que quisiera grabar algo. Llegaban con la lamparita a que te confesaras -obvio que a mi no, porque mi cel es más viejo que matusalén- pero llegaban y jodían y jodían...

Señores y señoras agentes - y vos también Delgadillo- si la gente graba un videdo y lo sube a youtube es publicidad gratis no sean mensos...


Y solamente, gracias.

miércoles, 15 de abril de 2009

Y ya se va papito.... salú pué!

Pues

que las noticias han estado divertidas.


No tiene nombre, ni pronombre, ni adjetivo ni adverbio el video transmitido por el faro acerca de Adolfo Torrez y Silva... Más allá de la corrupción, me da risa oír el cabrón, la mara de los merones, los tigres jajaja no sé como de película.


Pero más que esto, sus fieles compañeros ya le dijeron adiós. Así que posteo un rato porque ¿qué creen? Le cuento esto a mis vecinos y poco entenderán o les interesará. Así que vengo por el eco de una carcajada.
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