lunes, 17 de junio de 2013

Penúltimo de la sexta: Don, you're such a baby... monster

He tenido en borrador algún post sobre Mad Men.

"Mad Men y sus generaciones", mi visión más demográfica y además que quiere ver el cambio de una sociedad industrial a una de servicios tras la historia de un grupo de publicistas. Nunca vio la luz. 

Otro del final de la quinta temporada. Otro sobre Betty y el gaslighting. Nah. Esos menos, esos ni siquiera fueron borradores. 

Pero hoy, aquí y ahora como Teresa Rodríguez, estoy en un extraño momento ambivalente de "vacación". Y como siempre necesito interlocutores, necesito hablar de Mad Men (no me va a quedar tan bonito como el post de Lilián de la premiére de esta temporada). Pero hay que aprovechar que tengo que procrastinar vacacionar. 

{spoiler alert BIG TIME}

Después de seis temporadas de construirnos al mejor Don Draper, un tipo con mucho carisma, que se mueve como pez en el agua, lo estamos viendo caer. Reconstruirse. Este capítulo (6x12 The Quality of Mercy) nos dice mucha veces: Don es un bebé, pero no cualquier bebé, es un monstruo. Don es Rosemary's Baby. Lo que ya lo veíamos venir desde que vimos a Sally leyendo el libro, y quizás la camiseta que desató polémica de Megan Draper, que emulaba la de Sharon Tate, la muerta esposa  de Roman Polansky. [Aquí Weiner desmiente esta teoría]

Don llorando como Bebé

Lo vemos no sólo personificar a un bebé, si no, además dormir en posición fetal dos veces. Una en la cama de Sally, otra en su oficina. La visión del hombre modelo vuelto bebé, es una cosa estúpidamente simbólica, pero que, sólo con estos escritores puede ser visto de manera natural. La verdad, estoy impresionada, más que nunca de esta serie. (Estúpido y sensual Weiner, deberías donar tu esperma). 

El final del episodio anterior (6x11 Favors), donde veíamos a todos terminar más o menos estables (Peggy con un gato, Pete comiendo All bran, Ted Chaugh llegar con su familia), Don Draper terminaba borracho después de que su hija lo encontrara con Silvia Rosen, de la peor manera. Este es el preludio para cómo lo vemos caer, y creo que seguiremos viéndolo caer en un gran final de temporada. Pero lo vemos caer no de cualquier manera, lo vemos caer frente a sus mujeres.

Eso ha sido constante esta temporada. Lo vimos con Joan lo manda a la quinta por Jaguar, hasta hoy que lo vimos perder lo poco que le quedaba de Peggy. Lo vimos perder a Silvia Rosen (con su extraño cuento del sueño de que lo vio muerto). El womanizer por excelencia está perdiendo a sus mujeres. Esta perdiendo todo, sí, pero ese todo está siendo simbolizado una y otra vez por las mujeres alrededor de la vida de Don Draper. Y claro no es casual. Con solo revisar la entrada icónica que nos ha acompañado seis temporadas, lo vemos claramente: el mundo de la publicidad del que vemos caer a Don Draper es totalmente femenino. Y quizás por eso la caída es aún más castrante.



Realmente, no sé qué esperar del próximo capítulo. Yo me siento en el borde del abismo. No sé si quiero que me empujen y ver de cerca cómo cae. Pero lo que es seguro, como todo buen abismo, atrae al que lo ve. Y esta atracción a la caída, es el nuevo atractivo de Mad Men, porque realmente, está tan bien manejado, que Don Draper ya no es el hombre guapo que cae bien. Es, en efecto un monstruo, uno muy infantil.

[Notas aparte: las historias paralelas de Sally Draper y Pete Campbell/Bob Benson, estuvieron impresionantes, pero pues quizás algún día (no) haga un post sobre ellas]

miércoles, 29 de mayo de 2013

El juego de escribir

El martes mientras estaba en la premiére de "El Gran Gastby", pensaba en el personaje Nick Carraway. [No, como en el libro, sino como en la película] y me evocaba mucho a la primera parte de Pastoral Americana de Phillip Roth, pues la estoy leyendo. Uno que quiere ver hilos en las cosas que vive, y pues siempre los encuentra.

Entre la película que veía y la novela en curso, noté que me llamaba la atención la recreación del escritor. El testigo. El que todo lo ve. Pero que está ahí, al margen. "Que está y no está", repite dos veces Tobey Maguire en personaje,  en la película.

Me quedé pensando mucho en esto. ¿Cómo contar algo ajeno te hace vivir o no? Nick Carraway olvida su propio cumpleaños, fecha en que todos celebramos que existimos, mientras es testigo del nudo de una historia dramática. ¿Somos capaces de perdernos en las historias de los otros? ¿Qué tanto dicen de nosotros nuestras maneras de contar?

Hace mucho tiempo, alguien pidió un pdf de Sigmund Freud. Yo que no le hago al muchacho, pero sí le hago a las buenas búsquedas en internet, no encontré lo que la persona andaba buscando, pero algo que quizás sí andaba buscando yo, sin saberlo. «Der Dichter und das Phantasieren», traducido como "el creador literario y el fantaseo". 

[Nota hermosa como gran paréntesis: spiel en alemán se parece a jugar pero también puede ser actuar. Chequen esta cita:
Y el lenguaje ha recogido este parentesco entre juego infantil y creación poética llamando «juegos» {«Spiel»} a las escenificaciones del poeta que necesitan apuntalarse en objetos palpables y son susceptibles de figuración, a saber: «Lustspiel» {«comedia»; literalmente, «juego de placer»}, «Trauerspiel» {«tragedia»; «juego de duelo»}, y designando «Schauspieler» {«actor dramático»; «el que juega al espectáculo»} a quien las figura.
Nota para mi misma: retomar el alemán porque aumenta la concepción del mundo]

Por lo que entiendo (ya dije, no es lo mío, lo mío mío es ser curiosa y andar leyendo cosas que no me competen) es que al ya no poder jugar y fantasear como niños, buscamos otras maneras de jugar y fantasear y que mucho del quehacer literario viene por ahí.  Y que claro todo viene de la necesidad y la satisfacción de deseos (es Freud, mara). Nos dice "Es lícito decir que el dichoso nunca fantasea; sólo lo hace el insatisfecho". Vuelvo hacia los narradores, los personajes narradores: es mucho más creíble que Carraway nos cuente la historia del Gatsby mismo porque Carraway aparece carente de todo. La fantasía del testigo es un juego quizás más elucubrado que el juego de querer hacer ver los sentimientos.

Cambiemos tantito de género literario. La poesía es una fantasía. Ahí me detengo y me veo encontrada entre las posiciones novelísticas de Fitzgerald y de Roth. Porque aunque tengo mucho tiempo de no escribir un poema, sé que es ese juego que dice Freud. Pero ese juego me lo encuentro más cuando escribo un cuento (me divierte escribir cuentos, la poesía, me duele). Freud explica que el poeta cambia sus fantasías para crearnos un placer que viene de la estética al público (un poco como decir "yo te entendí, poeta", cuando leemos). 

¿Qué hacemos los que contamos cuentos? No sé. Estamos entre el juego de decir y no decir del poeta  y la de ser testigo. Me pondré de ejemplo. Mis personajes nunca son reales (cuando parecen ser reales, son un juego de ser real, como la primera persona que parezco yo, pero no lo soy). O bien, mis personajes pueden morderse las uñas como alguien que vi a alguien en el bus. Así de sencillo. Son humanos porque los crea alguien que vive en el mundo. Nuevamente, la testigo. ¿Qué tanto puedo olvidar mi existencia en mi propias creaciones? ¿Qué tanto hay de mí? ¿Qué tanto pienso que estoy jugando con el público y qué tanto me estoy escondiendo? Quizás estos insights me lleven a dejar un rato de escribir. La consciencia es despiadada.

Y sigo pregutándome ¿Quienes son mis Gatsby y mi Sueco Levov? Personajes principales, que son contados. Lo interesante es que hay una creación de personaje de "escritor" o narrador en Roth y en Fitzgerald, de antemano es un doble juego: juego a que cuento que cuento desde otro. ¿Qué personaje nos creamos al escribir? ¿Cuántos juegos nos ponemos para hacer crear a los demás y cuánto para nosotros? ¿Queremos comunicar?

Muchas preguntas. Ojalá alguien más letrado me las contestara. Por eso la publico. ¿Alguien que escribe ha pensado en esto? ¿Alguien que juega lo ha hecho? ¿Alguien?


jueves, 16 de mayo de 2013

Preguntas para Thelma de Ata y su amplia investigación sobre el aborto en Nicaragua

Tienen varios días de aparecer editoriales de gente contra el aborto. En este momento en que la CSJ no da su fallo del caso de Beatriz, uno busca ávidamente la información y encuentra estas "opiniones".

En especial me llama la atención la de Thelma de Ata. Porque nos brinda datos. Datos sin fuente. Démole la prerrogativa que tiene una fuente confidencial que no puede revelar. 

Lo primero es que dice que un aborto cuesta 100 dólares. Y que habían 36,000. Supongo que de una breve multiplicación nos dice "Se calcula que el negocio de matar niños en el vientre materno producía más de $3,000,000.00 al año hasta 2006".  (36,000x100=3,600,000). También tendría decir que entonces sería producción bruta. Porque se intuye que ahí no está rebajado los costos. No parece tan buen negocio. Sobre todo si había que pagarle a tres médicos que dieran su firma y a otra persona más, porque ella misma explica "La ley exigía autorización de tres médicos (firmas), de la mujer y de un pariente cercano". ¿Cuánto cobra un médico de consulta? ¿Cuánto cobran tres? + Equipo hospitalario y demás.

La señora habla de 36,000 abortos anuales en Nicaragua antes del 2006. Nicaragua es vasto en tierras pero no tanto en población. Si hacemos una pequeña revisión de datos en línea, nos dice que ronda los 5 millones. Pero para ser más certeros, tomemos el año 2005 (antes del 2006), de acuerdo a estimaciones de CELADE (aquí las bases de datos):  5 455 309. La tasa bruta de natalidad de ese quinquenio 2005-2010, era de 26.26. Supongamos, entonces que dada esa población en ese año podrían haber habido unos 143,257 (probablemente fuera menos). Es decir esa cifra de abortos podría ser un 25% de los nacimientos. Eso suena un poco increíble.

Es demasiado alto. En la ciudad de México, donde todo aborto es permitido, los datos que nos dan es que:
Desde que se aprobaron estas reformas el 24 de abril de 2007 hasta el presente mes de abril [2013], la red hospitalaria del Distrito Federal ha atendido a 100 mil mujeres que solicitaron la interrupción legal del embarazo.

Es decir, que en seis años, en una de las ciudades más grandes del mundo, ha abortado lo que Nicaragua en tres años, cuando no todo aborto era permitido, sino sólo el terapéutico. Pero bueno, quizás no sería muy válido comparar a Nicaragua con México. Ya sabemos, la estructura por edad y así.

Pero supongamos que sí. Que a las mujeres en Nicaragua les encantaba abortar. Y lo hacían en esa medida. El cambio de evitar toda esas muertes de niños por aborto, tendría que haberse reflejado en la tasa de natalidad, que como vemos sigue hacia abajo. No. No se ve el cambio. Aún, cuando una tasa "bruta" de aborto sería 36,000/5,455,309=6.5 abortos por cada mil.


[Fuente] CELADE: Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, División de Población de la CEPAL: Revisión 2012. Base de datos de población.



La moraleja es que si quieren hacer panfletos, chequen los números antes de hablar. La moraleja para mi es no leer los editoriales de este tipo.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Aborto

Como este es mi blog personal y uno escribe cosas personales diré algo personal:
"si yo saliera mañana embarazada, yo, no abortaría." 

Dicho eso, tengo ya ganado el beneplácito de todos los conservadores. Seguro. Pero, no. No estoy con ustedes.

No se trata de lo que yo, Ana de 29 años, con una red familiar estable, con acceso a activos e información para ejercer mis derechos sexuales y reproductivos haría. Yo soy un miembro muy especial entre el colectivo de mujeres en el mundo, tristemente. Quisiera que hubiera más como yo. Y aún así, lo que yo haría es mi chingado problema. Y no debería ser una normativa.

[Es hasta gramatical: un condicional es condicional, no es imperativo: yo haría, no es vos tenés que hacer]

Yo por eso soy pro-choice. "Elección". Porque yo no puedo juzgar a toda mujer que tiene una historia de vida ajena, desde mi muy particular historia de vida o valores que la acompañan.

Es eso, gente. No se trata de ustedes. Porque no es su cuerpo, ustedes no son todo el mundo. No se trata de que juzguemos a la gente por tomar elecciones diferentes a la de nosotros y juzgar desde su posición muy personal. Que sólo haya opciones de morir en el intento (mujeres que mueren por abortar en malas condiciones), esperar milagros (como Beatriz* que no puede ni abortar al feto anancefálico que lleva dentro) o la cárcel. La vida no puede tener tan pocas opciones para las mujeres.

¿Quiénes somos para juzgar cada uno de los casos de mujeres que por el sistema patriarcal también tienen que llevarse a cuestas vidas que no son las propias, en condiciones que no comprendemos?

Por eso,  odio la legislación salvadoreña y su visión tan cerrada sobre el aborto.


[*Hace como dos semanas escribí de Beatriz acá, qué triste que la CSJ no diga nada, que se quede callada]

lunes, 22 de abril de 2013

Ser especial

Sucede que la gente se escuda en sus defectos. Se escuda, feo.

Así: soy especial y excesivamente diferente. Soy difícil. Y pues por eso todo lo que hago significa más que lo que hace cualquier persona.

Mover un meñique significa mover montañas. Y quieren un aplauso y agradecimiento constante. Que se les reafirme que en su nivel de persona especial, eso es una hazaña. Porque hacer eso supuso un esfuerzo extra.

Mover el meñique puede ser un evento importante una vez, a lo mucho. Pero si dicen que quieren mover montañas, deben empezar a tan siquiera pararse. Sin que nadie les aplauda.

Y lo siento mucho. Yo soy fáctica.

Y digo todo esto para mí. Porque este también es mi defecto.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...