Mostrando entradas con la etiqueta soy más rara de lo que alguna vez pensé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta soy más rara de lo que alguna vez pensé. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de enero de 2015

Adiós 2014

El 2014 es/fue un año raro. Es el año en las que más veces he llorado sin saber o sin poder controlarlo. Qué vergüenza, sí. Si ha visto a alguien en el camión [bus] llorando, quizás soy yo. Es un año que me fregó el ánimo. El mundo sentí que se fue a la mierda. Pero en realidad, viéndolo desde muy particular punto de vista, fue un año bueno para mí. Pero quizás, eso no me basta.

Desde temprano en el año lo de Gaza e Israel me dejaba un sin sabor muy horrible, de que lo peor que le puede pasar al mundo es la propia humanidad. Luego seguir observando el poco avance de los derechos sexuales y reproductivos en El Salvador con el movimiento por las 17, que realmente no ha avanzado mucho, pero que me hizo escribir varias columnas en mi espacio en Séptimo Sentido, revista dominical de La Prensa Gráfica, espacio que ya cumplió tres años. Pero sin duda, en septiembre (a dos días de titularme), nos cayó la noticia que afectaría todo: Ayotzinapa. 

Vivir estos momentos como extranjera que lleva residiendo ya 6 años en México, ha sido duro. Por un lado uno tiene menos herramientas, pero al mismo tiempo creo que se puede aportar desde la globalización de la noticia. No sé. Algunos dicen que el movimiento se fue de vacaciones. Yo quiero pensar que no. Yo quiero creer genuinamente que algo ha despertado. Hay gente más vieja y con más experiencia viviendo acá, que no es tan optimista. Eso ha sido el 2014, vivir entre la confusión de qué hacer, cómo hacerlo y con quién hacerlo. Y para mí: qué decir y cómo decirlo. ¿Cómo explicar que desde la lectura de alguien que nació en guerra civil sin parecer que se regaña? ¿Cómo explicar que uno se siente mal aunque "no sea tu país"? ¿Cómo no decirles que uno quisiera que el movimiento como éste lo hubiera querido por los 72 migrantes muertos (casi todos centroamericanos) en San Fernando sin parecer que se quiere robar el spotlight de la causa? Por eso el Ayotzinapa somos todos es tan poderoso, porque aunque no lo somos si nos atañe a todos.
Una foto publicada por Ana Escoto (@aniuxilla) el

En ámbitos más personales, como decía fue un año bueno. Me rehabilité de mi pie. Conocí Guadalajara. ¡Dejé de comer carne!. Construí un nuevo hogar y hoy, además del que ya tenía, tengo otro por tierras tapatías. Tuve un nuevo compañero de casa en el DF. Pedí la visa gringa, me la dieron. Visité Estados Unidos por primera vez (no me gustó tanto). Me batearon en miles de congresos, en otros tantos no. Lo usual. No escribí muchos cuentos ni poemas, pero terminé la tesis (a veces no se puede ser la multitasking que uno quiere). Tampoco leí tanto como quisiera.  


Una foto publicada por Ana Escoto (@aniuxilla) el

En general, sigo bien acompañada con grandes amistades a la distancia y a la cercanía. Cosechando una vida muy agradable en pareja estilo living apart together. En perspectiva no fue un año malo, en lo personal. De lo otro, que jode y chinga, me queda cantar como Yuri [ Ft. el tan en onda por la peli de Gloria, sergio andrade]: siempre vendrán... tiempos mejores.

Con este comentario ya podemos pasar a lo banal y vacuo. ¡Las listas!

Este año no vi tantas películas como el año pasado. Dice mi letterboxd que vi (o al menos llevé la cuenta ahí) fueron 89 (unas 20 menos que el año pasado).  Mi top 3 del 2014 (o al menos eso logré dilucidar por mis subjetivos ratings): Gran Hotel Budapest, La Grande Belleza y Kaguyahime no monogatari (La leyenda de la princesa Kaguyahime). [Aunque también me gustó mucho "Chicos y Guillermo, a comer" y "Joven y bella", ambas francesas].

En música, parece que sigo oyendo lo mismo de siempre, salvo algunas excepciones, según mi last.fm (aunque algo le pasó al scrobbling y no cacha lo que oigo offline):


Y pues sí, el disco de tUnE-yArDs y el regreso de los New Pornographers, fueron cosas muy bonitas de oír en el 2014. Además el soundtrack de Zankyou no Terror a cargo de Yōko Kanno (el 7 en la lista) fue otro agasajo.

Esto da para el momento otaku. Este fue un buen año para el anime. Shinichiro  Watanabe nos regaló dos grandes animes,  Zankyou no Terror y Space Dandy. Space Dandy es una cosa hermosa que se ha quedado en mi corazón como pocos animes. Es realmente una genialidad en términos de animación (cada capítulo tiene un animador diferente), pero es una comedia aparentemente ligera que se va transformando en una historia que no deja su humor pero si se va volviendo más inteligente. Es mi favorito del año, seguro se merece más que esta mención y un solo post.  También este año nos sorprendió Kill la Kill (de este anime hablé aquí).



Finalmente, las series y la televisión simple. Este año conocí RuPaul Drag Race y me parece de las cosas más amenas e inteligentes que se ha hecho con el formato de reality. Sí, vimos Mad Men y estamos que lloramos porque ya solo nos quedan 7 capítulos. Pero también descubrimos Fargo y Masters of Sex. 

Y ese fue el año en cortito y en banal.

Nos seguimos leyendo. 

[Si quieren leer el post anterior sobre el 2015 y mis propósitos, está aquí]

sábado, 9 de agosto de 2014

Matar, vestir y el fan service de Kill la Kill

[Esta es una opinión, no se desgarren las vestiduras, o bueno sí, que de eso vamos hablar]

A veces juzgo al anime por su portada. Sobre todo porque el excesivo fan service me da cosita. A veces la historia está buena y uno por que vio en la portada de Netflix una teta o un trasero y ya no la vio. Y a veces lo contrario, tan adorable que se veía Chobits y no la soporté, porque es una historia sin sustancia alguna, que termina en... fan service.

Porque pues, ya estaba (estoy) un poco harta de que, por ejemplo en Code Geass, en una historia interesante tener que ver cosas sin sentido solo por relleno. O empezar a ver un slice of life que no va para ningún lado más que para un capítulo en la playa y ay, dios, van a andar en trajecito de baño. O dizque algo romántic,o más en target femenino como Golden Time. termina siempre en personajes sositos de mujer insoportable. En serio, #encerio, ya, basta, hagan, anime, b.u.e.n.o. VOLVAMOS A LOS 90 O ALGO.

La temporada pasada nadie había visto Kill la Kill pero ya todos la habíamos visto, en los gifs. Esas niñas cejonas que tenían mucha teta y rebotaban con colores. Algo sí había notado, algo parecía distinto, los colores o algo. El trazo. Algo. Algo parecía... ¿viejo? Pero no daba ni cinco pesos por el programa. O sea, esta es la muestra de Kill la Kill:

[NO ES CIERTO SI YO HUBIESE VISTO ESTE VIDEO NO HUBIERA DUDADO DE VERLO]

Pero los buenos amigos, son aquellos que nos hacen dejar nuestro prejuicios y complejos moralinos (¡Gracias, Frost!). Kill la Kill es un anime que es otra gran relectura del género de guerrera mágica (otro grande es Puella Magi Madoka Magica. Me encanta cuando se toma la sustancia más precisa de un género y se le da vuelta para hacer algo más interesante.


Creo que es de los animes, donde a pesar de todo, más ha mantenido una visión femenina. (Leí un estúpido post que decía que si la protagonista fuera hombre, Ryouko, el anime fuera creíble).¿De qué va? De una historia de un "power up", Ryouko, una bastante tomboy heroína tiene un trajecito (de esos de sailor, escueleros japoneses), que le da poderes superespeciales. No puedo seguir explicando porque las cosas pasan muy rápido y cualquier cosa podría ser un spoiler y no serlo. Pero, el anime va del mundo femenino y la ropa y las maneras de ser mujer. Como en el drag, todo es una sátira y un llevado al extremo, y la sexualidad no se escapa de eso.

Alaska, Drag Queen - RuPaul's Drag Race Season 5.
Bien dice la wiki que toda la idea de la serie viene de un juego de palabras:
"fashion" (ファッション fasshon?) and "fascism" (ファッショfassho) is the same, as is that of "school uniform" (制服 seifuku?) and "conquest" (征服 seifuku?), and that the titular kiru may mean "kill" (キル?), "to cut" (切る?), or "to wear" (着る?).
[Bien profundos o bien viajados, estos cheros que hicieron este anime]

Y por más loco que parece esto, pues es juntar casi la mostaza con la mayonesa (la mayonesa es horrible gente, no se debe juntar con nada), noto algo de crítica al mundo actual (sobre todo ese visto desde las mujeres). La cual va desde lo más simple (¿por qué los uniformes son militares?) hasta cosas un poco más complejas (¿la ropa puede tener poder? ¿la ropa nos hace humanos?).

A pesar de estos atisbos, la serie no es profunda (¡y qué bueno!), no busquen eso. Quizás algunas tramas pueden ser incluso predecibles. Lo interesante a qué ritmo pasan las cosas. Al contrario de Attack on Titan, ¡la serie avanza! y logramos saber cosas y resolver varios misterios en 24 capítulos. Sin embargo, al final se cae un poquito, y como que ya las últimas situaciones son emocionantes por estar cerca del Gran Desenlace.

Quizás a la serie le falta la narrativa, pero creo que no era la apuesta. El objetivo no era exactamente contar una historia, era mostrarla con mucho contenido visual (el fan service va también de las explosiones hasta los lugares y personajes comunes, es todo lo que amamos de una historia de héroes y acción y nos lo dan, sin que tengamos que pensar mucho). A pesar de la sátira, no hay una "moraleja". No, no es una anime revindicativo de la mujer, no busquen leer cosas así. Es interesante la perspectiva, no más (y porque yo logro ver una distinta y poco tradicional). Pero no propone muchos cambios, creo que no pudieron llegar hasta allá. 


El fan service, a mi parecer, tiene más sentido que algunos de los casos que relaté arriba. Es parte de la sátira y la hipersexualización. La idea de contraponer la sexualidad del cuerpo y la ropa, y un poco luchar contra eso. Y, en todo caso, pareciera que hay más fan service masculino. Pues no existe ningún NINGÚN personaje masculino que sea protagonista, hay al menos tres o cuatro personajes femeninos que llevan la rienda completa de la historia. Los hombres son... bastante de relleno, sobre todo los que muestran carne; y debo decir que muchas veces es muy divertido. Fue como dijeron el fan service no es ofensivo si se hace con cuotas iguales de género o algo. Lo cual... ¿es un avance? No sé. 

Del dibujito, soy fan del trazo loco. Hay algo de homenaje al anime old skul en el trazo, que puede ser divertido, puede ir contra las proporciones cuando se les da la gana, puede ser detallado, puede ser estático y puede tener muchos brillitos. La paleta de colores no se me hace parecida a la actual (he creído que hoy todo es más azul), está es más verde, amarilla, sepia. No sé. Quizás me vuelvo loca o veo demasiado anime. 

Básicamente de esto va el anime

Y bueno, si son open minded, les gusta las cosas rápidas y sin sentido, se han reído de cosas como Machete y entienden que la sangre de Kill Bill puede ser divertida, esta serie les puede gustar. Ya la subieron a Netflix, y sería mi primer "ecchi", esa terrible palabra que puede alejar o atraer a la gente.

Yo soy fan, sobre todo de la ropa.


[Al fin, pobre post tenía como tres meses en borrador]
[Háganse un favor, vean también RuPaul's Drag Race, es el mejor reality que he visto en mi vida]

jueves, 24 de abril de 2014

El mundo es un pañuelo... de narrativas

I

Se murió Gabo.

Y no, no me corté las venas. Tampoco me corté las venas porque la gente se cortaba las venas. Pero me sirvió para un ejercicio de nostalgia de mis primeras lecturas. Todos empezamos con Gabo y es un gran inicio.

Yo empecé con "Crónica de una muerte anunciada". Venía de leer literatura infantil. De leer "Mujercitas" y quizás había sido mejor entrenamiento "Tom Sawyer" y un par de la colección Barco de Papel que tenían sus "twist" que me admiraban.

Pero llegué a Crónica. Y se me movió el piso. ¿Cómo así que me está contando desde ya el final de manera tan bonita que quiero seguir leyendo? Creo que eso me marcó. Leer a Gabo era desafiar las reglas de lo que ya había leído.

Pensando en escribir este post pensé llegar a la imagen en mi cabeza del libro que leí y cuando lo leí. Yo estoy segura que tiene que haber sido por ahí de mis 12 años. Pienso ¿fue antes o después de El túnel? Entonces quizás fue a los 11. Luego acuerdo haberlo leído en el baño de mi casa (sí pues, todos lo hemos hecho). Pero el baño de mi casa en mi recuerdo es el baño de la casa nueva que fue construida hasta 2002. Y eso es imposible. Recuerdo haberlo sacado de la pequeña bodeguita. Es un recuerdo claro. Pero también me acuerdo de la profesora Elena de tercer ciclo y algo con respecto a ese libro.

Entonces me paré. Dije, ya no escribiré el post. No tengo claridad. No tiene sentido.

II

Se me arruinó la tablet. Mi ritmo de lectura bajó mucho. Picándole al teléfono bajé una aplicación para leer libros. Para probarla llegue a mi carpeta de libros "prestados" en dropbox. Y el primero que apareció fue "Formas de volver a casa" de Zambra. Funcionó.  Se leía bien. Leí un párrafo. Lo anote para lectura urgente.

Lo olvidé, porque siempre ando en carreras últimamente.

Alberto me prestó su tablet la semana pasada,en lo que se ve si la mía tiene reparación.

Me urgió volver a Zambra.

Soy una niña de la guerra. Soy más Claudia que el protagonista.

Me da escalofríos leer. Pero ahí voy.

Siento que me puedo encontrar con algo. Algo en mí.

III

El estúpido bus de ETN llega tarde para mi regreso de Guadalajara. Es más estúpido porque no tiene conexiones. Ni pantallas individuales. COMO ANIMALES, hay que viajar a la vieja usanza. Saqué la tablet prestada.  Revisé las películas guardadas. Películas que no eran mías. Volví a ver los primeros 30 minutos de Vals con Bashir.

Estuve a punto de llorar con las primeras secuencias.  Esa donde es tan fácil pensar que recordamos algo que no existió. (ya había hablado de eso acá).

Es terrible, dudo de mis recuerdos, de nuevo. De todo.

IV

Cuando era pequeña, yo era también Teresita. La hija de la vecina. Me inventé una identidad. Me conté una historia que estaba basada en Jem and the holograms. Me iba al patio, me tocaba un arito y me convertía en Teresita.  Me era tan fácil creer en la magia. De alguna manera era normal pensar que la gente era más de una. Porque sabía que muchos tenían dos nombres (el real y "el que querían que le llamaran").

Quizás por eso el realismo mágico me cae tan bien. Porque crecí pensando que tenían sentido ciertos sinsentidos. Pero también me recuerda que uno puede ir al patio y dejar el mundo. Yo siempre quise/quiero dejar el mundo, a veces. No es escape porque siempre vuelvo. Es dar la vuelta. Teresita me servía para cenar donde la niña Menche que me daba leche con café, pero yo nunca hubiera dejado mi cuarto para dormir allá.

Y entonces me fundo entre Teresita y mi pasado. Y quizás hoy de adulta, esa fusión me da miedo. Cuando podría haber sido mágicamente natural.

V

Me pienso a mi misma (ególatra o muy buscadores insights). Y pienso en la efervescencia de la vida. A veces me gusta. A veces no. Ya no tengo la manía por querer marcar todo lo que pasa, pero a veces le tengo temor a que nunca sé que haya pasado. Nunca. Por ahí, entre tanta frase del Gabo que veía en mi FB decían que la vida es como uno se la cuenta, o algo así.

Últimamente, quizás siento que estoy apunto de deslumbrar qué tengo algo qué contarme. No sé muy bien qué es. Pero por el momento parece que hilvano cosas como las muertes de escritores, con mis lecturas y mis casuales revisiones de películas. Como que me busco un hilo conductor para decirme algo. Veo esas conexiones porque estoy en búsqueda. Pienso que es casual, mágico: el mundo es un pañuelo y ese pañuelo me quiere decir algo. Pero quizás sólo son narrativas propias. Quizás no terminen en nada más que en una crisis en medio del fin de mi vida de estudiante.

Quizás por eso volví al post.  Como ese ejercicio viejo de contar, de contarles.

viernes, 31 de enero de 2014

Voces

Me sucede cuando leo a un autor que "suena" como algo. Quizás eso explique mi fascinación por leer más a hombres que a mujeres (perdón, sé que debería ser menos sesgada y apoyar la causa de las mujeres escritoras, pero me derrito por los hombres). Me encantan los narradores fuertes. Omniscientes o metacientes (me acabo de inventar la palabra, esos que saben que ellos cumplen la función de narradores, ayúdenme con mi ignorancia)

Quizás por eso me enamoré de Vonnegut. Nunca lo había leído. Pero llegó una tablet a mis manos (¡Gracias, Alberto!). Y con ella un kindle. Y en cuestión de instantes ya tenía a Vonnegut ahí cerquita. Con su expresión sarcástica y sus dibujos en Cuna de Gato y Desayuno de Campeones. "Es que me hace reír" dicen las enamoradas, algo así.

[Luego aprendí cómo usar los epub y hoy hay una fila de libros electrónicos que se le suman a la fila de libros físicos que tengo por leer]. [ANA, HACÉ LA TESIS]

Pero ante este narrador tan simpático, tan impresionante (que impresiona e imprime) ¿cómo podía seguir leyendo a otro? ¿Cómo se hace en esa transición? Esa donde los autores revuelan la cabeza y ya hasta las instrucciones del champú me parecen dictadas por esa voz muda conocida, en mi caso la de Vonnegut.

Tuve que dejar pasar un tiempo. ¿Sólo a mi me pasa eso? ¿Cada vez mis neurosis están peor? No lo sé. Pero me cuesta hacer la transición cuando las maneras de narrar son tan "así" (véase cómo me adhiero a definiciones concretas). Intenté empezar con Perec (y no, no logré despegarme de Vonnegut). Sí, soy esa lectora indisciplinada, que además cree en la suerte de que los libros deben llegar cuando deben llegar y no cuando uno quiere.

Pensé que era una cuestión de géneros. Que debía leer cuentos para despedirme de la novela. Los cuentos son cortos, muchos más manejables. O pues quizás leer poesía. Buscando ahí en ese laberinto de epubs que construí en bibliotecas virtuales, llegue a Kawabata. Tan elegante y pulcro. Menos atiborrado. Como si fuera un gran señor con sombrero, sacando palabras e imágenes de él. Hay hoy una parte de mí que lee todo con voz ronca muda (sin timbre, a pesar que me da la impresión de ser ronca, no me imagino un timbre en específico). Leo como con tiempos espaciados. Como que esa lectura serenara por ratos, para luego caer en todo lo que no se dijo. No, no me vuelve como quinceañera loca (oh, Vonnegut, soy tu fangirl arrebatada). Pero es el elegante enigma lo que me enamora. Es el misterio o morbo elegante.


Soy fácil. Ya terminé un libro y voy por otro. Temo que me enamoro muy rápido.


martes, 31 de diciembre de 2013

2014: ¿quién dijo miedo? Yo.

Como ya es sabido pocas cosas son más clásicas de este blog personal (*) que despedir el año hablando del siguiente año y empezar el otro, hablando del anterior (ese post es para mañana o para el 2 de enero, depende de la goma [cruda]).

Le tengo miedo al 2014. Miedo como ese de ver el Conjuro o sea una buena película de miedo. Pero eso, es una película en mi cabeza.

Más que al 2014, le temo al julio de 2014. Se me acaba el doctorado.

Desde 2008, me he llamado a mi misma estudiante y si quitamos el breve lapso de diciembre del 2006 a julio de 2008, lo he sido desde que fui a kinder a los tres años. (Hasta mi DUI salvadoreño emitido por primera vez en el 2002 dice que mi profesión es estudiante y nunca lo cambié). Mi permiso de residencia en México también lo dice claramente. Soy estudiante. Y eso me ha definido quién soy. Porque ya saben en este sistema capitalista nos define qué hacemos en relación a nuestro tiempo de trabajo (im)productivo.

Estudiante es decir, "la que estudia". Esa he sido. Es casi como esa otra etiqueta que llevo que me dieron al nacer "la salvadoreña". Esas definiciones que me acotan, como lo hace cualquier buena definición, que tamizan ese vasto universo de opciones de quién he sido, soy y podría ser. Y pues que eso cambie me da miedo.

[Otra gran definición de mí "la miedosa"]

Pero como al toro hay que agarrarlo por los cuernos o algún otro refrán que no incluya a la estúpida práctica de la tauromaquia, hoy sí tengo propósitos. (El año pasado no tuve, ni en el 2012 y pueden escudriñar el resto de propósitos incumplidos desde 2006).

1. Ahorrar
Ya saben más que propósito sería una imbécil si no lo hago. Se me acaba la beca a mitad del año y por más que quiera vivir del aire no lo podré hacer. Y no sé cuánto tiempo estaré en calidad de desempleada. Lo más adecuado para sobrevivir sería eso.

2. Hacer más ejercicio
Este año me quebré el pie [espere más de esta divertida historia en la próxima edición de este melodramático journal]. Pero esa situación me hizo pensar en que ¿estoy usando mi cuerpo para lo que está diseñado? Es decir para vivir, para usarlo, para disfrutarlo. Ya está roto el empaque, y ya no hay garantía. Lo cual significa que ya no hay cambios, ni devoluciones. Así que, va.

Algunas ideas


3. Rebajar.
Oh sí. Quiero rebajar por motivos estéticos. Pero relacionado con el punto 2, el médico ha sentenciado que tener una lesión cerca de una articulación me obliga a no tener sobrepeso y con un IMC muy cerquita del 23, eso me da pavor.

4. Salú, carnes rojas.
Cada vez consumo menos carne (casi nada). Y el pollo ya no me he es tan llamativo. Cuando como carne me cae mal, por ejemplo. No sé cómo pasó, se llama vejez, o gastritis. Pero cada vez mi estómago se rehúsa a ingerirla. El pollo (en pechuga) es mi amigo, pero creo que ya le puedo ir diciendo adiós, irlo espaciando. ¿Por qué? Porque se me da la gana. No es cierto. Bueno sí.  Creo que mi camino sólido al vegetarianismo es cada vez más corto. Pero ese genocidio llamado "cóctel de camarones", por ejemplo, aún me parece algo a lo que nunca podré decir que no.

5. Tener menos miedo.
Porque ese x tal que x pertenece al conjunto de los miedosos, no me gusta.

6. Los de megacombo siempre: usar los lentes de manera permanente, comer a horas, leer más y escribir quizás no más pero durante más tiempo de mi ocio.

7. El de siempre: ser más inteligente que mis impulsos.

8. Procurar a quién merece y a la aniuxa que merezco
El año pasado yo quizás escribía más bonito. Me gusté cuando dije:
Siento que tengo una vida bastante plena, a pesar de los pesares, que no sé qué ambicionar en el 2013, más que seguir por este rumbo. Por el rumbo donde me apasiona y no la tesis (maldita y bendita tesis), por el rumbo donde siempre quiero aprender cosas nuevas y por el rumbo donde siempre quiero decir cosas (aunque no sean las cosas más adecuadas). Quiero seguir cultivando mis amistades que han sabido ser perdurables y quiero seguir procurándome el cariño de quienes quiero. Así se simple y egoísta, mi vida.

9. CUMPLIR MIS PROPÓSITOS.
Quizás no lo hago siempre, por eso este metapropósito. Veo con optimismo el 2014. Si ni yo me doy una cuota de optimismo, entonces ¿quién?


Mis sesudas reflexiones sobre el 2013 están por venir. Pero antes, les deseo un gran 2014. La encuesta sesgada de mi gente cercana afirma que fue un año jodido en términos de salud, tragedias y dineros. Por eso, mis deseos para que a todos nos vaya mejor. Soy de esas amantes a la antigua que a veces cree en las vibras,  los sueños por cumplirse y el amor.


(*) Se recuerda que en este lugar no existe el control editorial y todo se escribe como el mayor gesto de autocomplaciencia. 

martes, 29 de octubre de 2013

¡Bum!

Cualquier autodenominado "control freak" es el más grande de todos. Explicamos con ahínco a los que tenemos cerca: "nos gusta tener el control". A veces el control de las pequeñas cosas. No. No sobre las personas. No sobre los grandes sucesos. No sobre los posibles terremotos y catástrofes. Sobres las pequeñas cosas.

Las pequeñas y más ínfimas cosas.  Quizás cuando más conciencia tenemos de las grandes, nos aferramos a las más pequeñas.

Un tipo de pasta de dientes. Una manera de lavarse la cara todos los días. Esas rutinas. Las cotidianas. Tenés que tener la marca de párrafo en los documentos, ver los espacios, los estilos. Las rutinas de las actividades sin horario. Esas también.

Cuando esas se detienen.  Deternerse con adverbio de cantidad.

Mucho.

A veces, lo más grande puede estallar.


[aquí una pausa en el post de melodramático, piense en ese momento de película: alguien está a punto de apretar un botón rojo que destruye el mundo, un  mal superhéroe (o un grupo de superhéroes) lo detiene con una coreografía de los tres chiflados, o bien un dolor de estómago -al villano le cayó mal la comida-, o quien sabe, un simple arrepentimiento de solidaridad con la raza humana: nada pasa. No es heroico, es como negligente. Es como el árbol que nadie oye caer: su amigo el botón que nadie vio no ser apretado. La nada, la refrescante nada.]

La manera de respirar.  Aprender a respirar pausado. Esa será mi nueva manía. Una nueva manía para juntarlas a todas. Pa, que sirva.

jueves, 22 de agosto de 2013

Lo que llega


Pasa que no sé de arte.

Menos de arte contemporáneo.

Menos de artes plásticas contemporáneas. Ni de cualquier otro movimiento anterior. No sé nada. Sólo sé ver.

Simplemente me gusta ver cosas y hay cosas que me gusta más que ver otras. La gente o la vida me va mencionando cosas y las cosas bonitas de ver llegan a mis ojos. Y  me pierdo. (En el mejor de los casos en museos y libros, en el peor en tumblr y en internet).

Pues descubro que me gusta ver cosas, verlas y una y otra vez (casi casi como recitar algún poema -volver a Poemas Humanos de Vallejo, por ejemplo-  o cantar una canción vieja, ochentosa).

Entonces pongo acá, esas pequeñas cosas que han llegado a mí recientemente y me emboba ver.

Porque este es mi blog y puedo llorar si quiero.

Frank Stella
Félix Vallotton

Edward Pien: un montón de dibujos superpuestos. No tengo la foto de justo el que vi. Pero era impactante.

Vallotton, otra vez.
Basquiat- Pegasus :')

Y bueno, ya. 

lunes, 1 de julio de 2013

3x1 y ganó el diablo

Aclaración: este es un post excesivamente otaku. Sírvase a su gusto

Esta temporada hice lo que nunca. Ver tres animes al mismo tiempo y que además estaban en transmisión  "airing". He estado en unos meses donde cada semana me saltaba el corazón por Mad Men y por tres episodios de menos de 30 minutos de anime (bueno no me saltaba tanto el ritmo cardíaco por éstos como por la sexta de Weiner).

Mi elección vino de leer algún post, con los listados al inicio de la temporada. La primera en mi lista personal para ver esta temporada era Aku no Hana. ¿Por qué? Porque en español serían "Las flores del mal", ajá, sí las de Baudelaire.  Pero aunque en particular nunca las he leído (perdón, yo no pedí nacer sin leer cosas), se me antojaba más, porque estaba a cargo de la dirección Hiroshi Nagahama, el mismo de Detroit Metal City (aunque seguro es mucho más famoso por Mushishi, que realmente la tengo en hold).  Detroit Metal City se me hizo muy divertida, es el peor trazo en la historia, pero  funciona dentro se su propia historia. [Son muy pocos capítulos y cada uno dura 13 minutos, es un breve agasajo que uno puede darse]


Por eso, Aku no Hana, se me antojaba, aunque la animación con rotoscopio fuera rara. Mi primera impresión fue un poco que el ritmo se me hacía Lainesco (o sea, como Lain). Pero su premisa se me hacía un poco la de School Days (ese basado en un juego ecchi que tiene un final psicótico). Así que me la pasé viendo los trece capítulos esperando que algo terrible pasara. No pasó. Se supone que pasará, si hay algún momento la segunda temporada. No me disgustó, pero pues no me terminó de enganchar. Digo, entiendo el drama... No, realmente, no entiendo el drama de este anime. Es el anime de la temporada más polarizado, lo odian o lo aman. Yo quizás soy de esa minoría apática que no termina de convencerse, y quizás lo que más me convence es a lo que no les gusta a muchos: la animación, el detalle de los paisajes, el poco detalle en los rostros cual maniquíes, para centrase en lo que se cuenta. (el problema es que no sé qué exactamente quieren contar). Eso sí, tiene momentos grandes como medio capítulo siguiendo a dos niños tomados de la mano, cómplices de haber hecho algo malo (como destruir cosas). 
[Realmente el drama se me hace un poquito estilo el de Himizu de Sono, particularmente porque se la pasan gritando y no sé, me desespera, pero porque sólo soy desesperada como Martha Sánchez noventera]. 

Lo que más me gusta es la musiquita creepy.

Al mismo tiempo empecé a ver Shingeki no Kyojin, básicamente porque era del que había más expectativa. El arte es impresionante y la canción del opening me pone muy histriónica y acelerada, no sé porqué. Su estructura es muy tradicional: niños que viven cosas atroces, que se convierten en héroes y quieren salvar a la humanidad. Pero lo sorprendente es que la quieren salvar de unos titanes que son gigantes un poco tontos (a excepción de algunos) que comen a la gente. La serie me gusta (estoy hablando cuando aún no ha terminado), tiene muchas buenas premisas.

En particular, me gusta cuando se ponen un poco más oscuros (Spoiler: me encanta por ejemplo el personaje de Dr. Pixis y su deseo de encontrar una mujer gigante hermosa con la que pueda morir contento de ser devorado). Pero esos momentos no son muchos y a veces sí me siento viendo a José Miel. El personaje principal es un tipo Shinji, que en lugar de llorar, grita.  A veces hay capítulos que son "aburridos" hasta los últimos dos minutos y termina en "hanging" que sabemos que lo hacen para jugar con nuestros sentimientos para aguantarnos 20 minutos aburridos al siguiente capítulo, hasta que en los últimos minutos vuelven al hanging y así nos han llevado más o menos desde el capítulo 5. Como que van de poquito. Es un poco cansado, creo. Pero, lo cierto, es que me tiene intrigada y la voy a seguir viendo. 

El opening :')

Sin duda, y no lo esperaba, mi favorita de la temporada fue Hataraku Maou-Sama!. No me divertía tanto en un anime desde la temporada uno de Arakawa under the Brigde o Working!. La historia es así: El diablo, sí, el mero Satanás (Maou-Sama), pierde una pelea contra Emilia, la heroína de la humanidad. Entra por una puerta a otra dimensión y termina en Tokio, donde no tiene poderes y es un ser humano más... que tiene que trabajar y termina en un Mc Donalds. 


Todos podemos engordar, hasta los demonios

La historia es tan irónica desde su premisa, pero quizás juega un poco con cosas certeras ¡un demonio en una transnacional! También se tocan temas como la Inquisición y los engaños de la Iglesia... Todo esto mientras hay personajes completamente entrañables, como el mismo demonio que termina siendo un asustadizo y trabajador, esta combinación de mundos termina haciendo un slice of life. Se vuelve de lo épico de salvar el universo a simplemente resolver un asunto administrativo de una cadena de comida rápida o de un call center o de un hikikomori o de perder el registro de una bicicleta. Es re-loca pero es muy divertida. 

El último capítulo fue además una obra de arte, todo el mundo con una gran expectativa, para que no pasara nada. NADA. Y una escena final de lo más cálida entre el diablo y la héroe. 

[Yo hubiera querido menos fan service, al principio por eso no soportaba a Chi-chan, pero luego ya la adoré]

Ashiya, tan adorable.
En realidad, a ver cómo termina Shingeki no Kyojin, pero mi gran recomendación de la temporada de verano, es la que yo apodé como "la del diablito".

lunes, 17 de junio de 2013

Penúltimo de la sexta: Don, you're such a baby... monster

He tenido en borrador algún post sobre Mad Men.

"Mad Men y sus generaciones", mi visión más demográfica y además que quiere ver el cambio de una sociedad industrial a una de servicios tras la historia de un grupo de publicistas. Nunca vio la luz. 

Otro del final de la quinta temporada. Otro sobre Betty y el gaslighting. Nah. Esos menos, esos ni siquiera fueron borradores. 

Pero hoy, aquí y ahora como Teresa Rodríguez, estoy en un extraño momento ambivalente de "vacación". Y como siempre necesito interlocutores, necesito hablar de Mad Men (no me va a quedar tan bonito como el post de Lilián de la premiére de esta temporada). Pero hay que aprovechar que tengo que procrastinar vacacionar. 

{spoiler alert BIG TIME}

Después de seis temporadas de construirnos al mejor Don Draper, un tipo con mucho carisma, que se mueve como pez en el agua, lo estamos viendo caer. Reconstruirse. Este capítulo (6x12 The Quality of Mercy) nos dice mucha veces: Don es un bebé, pero no cualquier bebé, es un monstruo. Don es Rosemary's Baby. Lo que ya lo veíamos venir desde que vimos a Sally leyendo el libro, y quizás la camiseta que desató polémica de Megan Draper, que emulaba la de Sharon Tate, la muerta esposa  de Roman Polansky. [Aquí Weiner desmiente esta teoría]

Don llorando como Bebé

Lo vemos no sólo personificar a un bebé, si no, además dormir en posición fetal dos veces. Una en la cama de Sally, otra en su oficina. La visión del hombre modelo vuelto bebé, es una cosa estúpidamente simbólica, pero que, sólo con estos escritores puede ser visto de manera natural. La verdad, estoy impresionada, más que nunca de esta serie. (Estúpido y sensual Weiner, deberías donar tu esperma). 

El final del episodio anterior (6x11 Favors), donde veíamos a todos terminar más o menos estables (Peggy con un gato, Pete comiendo All bran, Ted Chaugh llegar con su familia), Don Draper terminaba borracho después de que su hija lo encontrara con Silvia Rosen, de la peor manera. Este es el preludio para cómo lo vemos caer, y creo que seguiremos viéndolo caer en un gran final de temporada. Pero lo vemos caer no de cualquier manera, lo vemos caer frente a sus mujeres.

Eso ha sido constante esta temporada. Lo vimos con Joan lo manda a la quinta por Jaguar, hasta hoy que lo vimos perder lo poco que le quedaba de Peggy. Lo vimos perder a Silvia Rosen (con su extraño cuento del sueño de que lo vio muerto). El womanizer por excelencia está perdiendo a sus mujeres. Esta perdiendo todo, sí, pero ese todo está siendo simbolizado una y otra vez por las mujeres alrededor de la vida de Don Draper. Y claro no es casual. Con solo revisar la entrada icónica que nos ha acompañado seis temporadas, lo vemos claramente: el mundo de la publicidad del que vemos caer a Don Draper es totalmente femenino. Y quizás por eso la caída es aún más castrante.



Realmente, no sé qué esperar del próximo capítulo. Yo me siento en el borde del abismo. No sé si quiero que me empujen y ver de cerca cómo cae. Pero lo que es seguro, como todo buen abismo, atrae al que lo ve. Y esta atracción a la caída, es el nuevo atractivo de Mad Men, porque realmente, está tan bien manejado, que Don Draper ya no es el hombre guapo que cae bien. Es, en efecto un monstruo, uno muy infantil.

[Notas aparte: las historias paralelas de Sally Draper y Pete Campbell/Bob Benson, estuvieron impresionantes, pero pues quizás algún día (no) haga un post sobre ellas]

miércoles, 29 de mayo de 2013

El juego de escribir

El martes mientras estaba en la premiére de "El Gran Gastby", pensaba en el personaje Nick Carraway. [No, como en el libro, sino como en la película] y me evocaba mucho a la primera parte de Pastoral Americana de Phillip Roth, pues la estoy leyendo. Uno que quiere ver hilos en las cosas que vive, y pues siempre los encuentra.

Entre la película que veía y la novela en curso, noté que me llamaba la atención la recreación del escritor. El testigo. El que todo lo ve. Pero que está ahí, al margen. "Que está y no está", repite dos veces Tobey Maguire en personaje,  en la película.

Me quedé pensando mucho en esto. ¿Cómo contar algo ajeno te hace vivir o no? Nick Carraway olvida su propio cumpleaños, fecha en que todos celebramos que existimos, mientras es testigo del nudo de una historia dramática. ¿Somos capaces de perdernos en las historias de los otros? ¿Qué tanto dicen de nosotros nuestras maneras de contar?

Hace mucho tiempo, alguien pidió un pdf de Sigmund Freud. Yo que no le hago al muchacho, pero sí le hago a las buenas búsquedas en internet, no encontré lo que la persona andaba buscando, pero algo que quizás sí andaba buscando yo, sin saberlo. «Der Dichter und das Phantasieren», traducido como "el creador literario y el fantaseo". 

[Nota hermosa como gran paréntesis: spiel en alemán se parece a jugar pero también puede ser actuar. Chequen esta cita:
Y el lenguaje ha recogido este parentesco entre juego infantil y creación poética llamando «juegos» {«Spiel»} a las escenificaciones del poeta que necesitan apuntalarse en objetos palpables y son susceptibles de figuración, a saber: «Lustspiel» {«comedia»; literalmente, «juego de placer»}, «Trauerspiel» {«tragedia»; «juego de duelo»}, y designando «Schauspieler» {«actor dramático»; «el que juega al espectáculo»} a quien las figura.
Nota para mi misma: retomar el alemán porque aumenta la concepción del mundo]

Por lo que entiendo (ya dije, no es lo mío, lo mío mío es ser curiosa y andar leyendo cosas que no me competen) es que al ya no poder jugar y fantasear como niños, buscamos otras maneras de jugar y fantasear y que mucho del quehacer literario viene por ahí.  Y que claro todo viene de la necesidad y la satisfacción de deseos (es Freud, mara). Nos dice "Es lícito decir que el dichoso nunca fantasea; sólo lo hace el insatisfecho". Vuelvo hacia los narradores, los personajes narradores: es mucho más creíble que Carraway nos cuente la historia del Gatsby mismo porque Carraway aparece carente de todo. La fantasía del testigo es un juego quizás más elucubrado que el juego de querer hacer ver los sentimientos.

Cambiemos tantito de género literario. La poesía es una fantasía. Ahí me detengo y me veo encontrada entre las posiciones novelísticas de Fitzgerald y de Roth. Porque aunque tengo mucho tiempo de no escribir un poema, sé que es ese juego que dice Freud. Pero ese juego me lo encuentro más cuando escribo un cuento (me divierte escribir cuentos, la poesía, me duele). Freud explica que el poeta cambia sus fantasías para crearnos un placer que viene de la estética al público (un poco como decir "yo te entendí, poeta", cuando leemos). 

¿Qué hacemos los que contamos cuentos? No sé. Estamos entre el juego de decir y no decir del poeta  y la de ser testigo. Me pondré de ejemplo. Mis personajes nunca son reales (cuando parecen ser reales, son un juego de ser real, como la primera persona que parezco yo, pero no lo soy). O bien, mis personajes pueden morderse las uñas como alguien que vi a alguien en el bus. Así de sencillo. Son humanos porque los crea alguien que vive en el mundo. Nuevamente, la testigo. ¿Qué tanto puedo olvidar mi existencia en mi propias creaciones? ¿Qué tanto hay de mí? ¿Qué tanto pienso que estoy jugando con el público y qué tanto me estoy escondiendo? Quizás estos insights me lleven a dejar un rato de escribir. La consciencia es despiadada.

Y sigo pregutándome ¿Quienes son mis Gatsby y mi Sueco Levov? Personajes principales, que son contados. Lo interesante es que hay una creación de personaje de "escritor" o narrador en Roth y en Fitzgerald, de antemano es un doble juego: juego a que cuento que cuento desde otro. ¿Qué personaje nos creamos al escribir? ¿Cuántos juegos nos ponemos para hacer crear a los demás y cuánto para nosotros? ¿Queremos comunicar?

Muchas preguntas. Ojalá alguien más letrado me las contestara. Por eso la publico. ¿Alguien que escribe ha pensado en esto? ¿Alguien que juega lo ha hecho? ¿Alguien?


sábado, 6 de abril de 2013

Wenceslao


Wenceslao es mi hijo no nacido. O lo era. Con el avance de la defensa de la vida, uno puede nombrar a sus hijos no nacidos y asentarlos en el registro civil. Un Wenceslao Escoto está esperando nomás el soplo de la vida. Para hacerlo más tangible, hice una figurita de barro. Por aquello que quiero que esté contacto con sus raíces. Pero también quiero que tenga un poco de agencia. Porque creo un poquito en las teorías de alcance medio de la Sociología. Entonces, espero y espero que llegue su soplo de vida y con él, que cumpla mis sueños.

Ayer nos reunimos las Madres Ideales (MI). Es un grupo de mujeres que amamos a nuestros hijos no nacidos y exigimos que se les reconozca como tales, con ganancias en el registro civil, aún nos falta que nos los acepten en las matrículas escolares. Pero la discusión se centró en que casi ningún hijo ideal tiene padre y eso nos preocupa. Verán, los padres son importantes, sobre todo en mi caso. Es niño. Y como niño, Wenceslao debe tener un modelo afectivo de varón. Alguien que le enseñe a ser un hombre, y eso solo lo puede hacer otro hombre. Discutiendo esto, le expliqué a mis co-tertulianas que pensáramos cómo hacer para que los padres de los hijos no nacidos se hicieran cargo. Porque los preparativos para las vidas que aún no existen son agotadores y necesitamos ese apoyo emocional.

“Necesitamos un decreto”, dijo Josefina, madre de la no nacida Teresa. “Necesitamos un reforma agraria, además”, explicó. Yo no entendí mucho. Pero ella dijo, que así como yo tenía mi muñequito de barro, cada quien debía tener su parcelita para tener sus muñequitos y su maíz. Por aquello de esperar los milagros. Yo asentí. Mientras tanto, Aurelia, próxima madre de Joselito, explicaba que lo que necesitábamos era tener miembros hombres en el grupo.

Aurelia increpaba en este tema, pero todas reíamos. Porque los hombres no tienen mucho que ver en la producción de la vida. Quizás un momento efímero, pero hasta ahí. En eso vimos que Wenceslao empezó a moverse. Nos dijo que él también soñaba con tener hijos. Hijos no hechos de barro. Que ser de barro le molestaba un poco. Pero que seguro vivir en cuerpo humano no estaba mucho mejor. Así que le parecía una opción viable. Que de dónde venía había un comité especial de hijos futuros. Y que no se solucionaban las cosas, que justo yo, no era la mejor madre, pero que qué se le iba a hacer.

Un poco triste, porque me gusta ser la mejor en todo, le dije que estaba bien. Que decidiera quién fuera su madre. Total, aún no ha nacido. Wenceslao me dijo que el asunto es que quería dos padres. Me sentí contenta, porque por lo menos tendría varones a quién admirar. Y sería doblemente hombre. Aurelia se llevó a Wenceslao, pues le dijo que tenía muchos amigos dispuestos a ser alguno de sus padres.

Josefina, por su parte, definió que mañana nos reunimos a discutir la reforma agraria de las ciudades que queremos tener. Esa locura. Seguro no vendré. 

lunes, 25 de marzo de 2013

Yo cada día más bonita, y vos ahí: leyendo este post

En el mundo de los memes, el tuerto es rey. O algo, así. Mi bien querída y usada anáfora (que me calza en nombre), sirve para generar una idea repetida que pude volverse chiste. A mi el chiste me ha durado un poco más de un año. No sé si alguien más lo utiliza, pero como el tuiter nos deja bajar el archivo de tuits (aunque incluyen solo la tercera tanda de tuits, porque he cerrado mi cuenta dos veces) busqué desde cuánto y cuántas veces lo he usado.  Es un meme y como meme sirve para todo, hasta para hacer un post sin mucho sentido más que para que me sirva de anotación al pie:






















martes, 25 de diciembre de 2012

De tirar la suerte con la ciudad

Me pasa que suelo decir cosas como "si encuentro el bus rápido", "si todos los semáforos están en verde", "si no tengo que esperar el metro". Como si tirara un sortilegio.

Pienso que la mejor pitonisa es la caótica ciudad de México. Porque la verdad mis pensamientos son erráticos y poco sin sentido. Y porque suelo pensar que hay algo mágico en el caos.

Pero a veces parece que la ciudad habla con uno. Es tu amiga, te ayuda: me subí rápido al bus, los metros estuvieron ahí. Y justo cuando me preguntaba ¿estaré bien vestida?, la chica que iba sentada a la par mía (yo iba parada sosteniéndome de un barandal de la línea 9), me dijo "Qué lindo tu vestido". Yo sonreí, mientras el metro no se detenía ni hacía cosas raras. Y una tonadita de jazz en la cabeza (no en el ipod o en el teléfono), para poner el soundtrack adecuado.

A veces nomás toda la ciudad quiere que llegués a donde tenés que ir.

viernes, 16 de marzo de 2012

Esto es una muestra de lo posible o Layer 14: Lainiuxa o Do you want some paprika?

Cuando estaba en mi clases de econometría, no entendía mucho. Entendía ideas y cosas así, porque sin bases de estadística nos fueron a meter a esa clase que iba desde probabilidad hasta modelos ARIMA en un semestre.

Pero siempre me voy a acordar cuando el profe (¡Hola, Carcach!) explicó el proceso estocástico. El proceso estocástico era diferente al aleatorio. En un proceso aleatorio uno se imagina muy bien los eventos en un conjunto, digamos más tangibles. Como las pelotitas del bingo o la lotería. Pero con el tiempo, el espacio de lo posible no es tan "certero". Entonces el profesor dijo que podíamos suponer que lo que sucedía era sólo una muestra de todo lo que podía suceder y ese conjunto de posibilidades era nuestro conjunto "no tangible" de donde se tomaba la muestra.

Por supuesto que me encantó. Porque entonces y no me acuerdo quién lo dijo (ni quién me lo dijo a mí porque seguro no lo leí en ningún lado), hay una superposición de planos de realidad. Me imagino entonces que la realidad es un edificio donde cada piso es un laberinto. Y que uno sólo está consciente de un solo piso. Sin saber que hay una torre de cosas. arriba y abajo, y para colmo: afuera de edificio.

Este tipo de reflexiones me mortifican cuando veo un anime como "Lain: serial experiments" [hay spoilers, no siga si la quiere ver ... aunque la serie es tan amplia que igual mi interpretación no le sirve de nada].

[La cancioncita me gusta mucho :3]

La historia es entre simple y compleja. Una niña de 14 años se mete al mundo de "La Red", después que una compañera muerta le manda un e-mail. La historia que aparece en los primeros capítulos como de terror se transforma entonces una serie de episodios de eventos en los que la niña se vuelve varias: diferentes, mayores y a veces, que dan un miedo diferente: un miedo de sentirnos que no controlamos la realidad. Todo esto termina en un loop, casi como al principio. O sea. Todo los episodios son parte de  los tantos procesos estocásticos que podríamos ver, y ya.

La serie es un poco estilo Lynch. Cosas poco claras, nublosas y que tiene un ritmo... que me da miedo. De entrada, una carcajada diciendo "present day, present time". Como el gato de Alicia, riéndose, como el que tira la moneda del episodio que vemos. Eso me da la idea de que las "layers" no son más que diferentes pisos de un edificio. Y que al final no sabemos qué realidad estamos viendo, porque el nombre de la serie es el mayor spoiler de todos.

Cada capa tiene un ritmo entre lento y de suspenso, pero con un tema de reflexión. La Red, que es tan bien explicada en 1998, aún cuando era un elemento tan diferente a cómo es hoy. Pero básicamente es lo mismo.  La capacidad de ser: con cuerpo, con alma. La dualidad de lo corpóreo y lo mental. Y sin embargo cómo en el reconocimiento del otro está la realidad o la capacidad de ser real. Ya me enredé. Pero la serie plantea  reflexiones interesantes, muy propias de lo que después descubrí que se llama ciberpunk, hermanito de mi adorado steampunk.

Hay muchos elementos, densos e interesantes en la serie que uno no puede verla solo una vez, pero que a pesar de eso uno quiere seguirla viendo. Porque mucho de la serie es eso: lo difuso. Y para una controlfreak como yo, puede ser incluso molesto. Nos saca de la comodidad misma de ser el espectador tradicional. Su objetivo quizás no es transmitir una idea concreta, sino una experiencia de cosas y quizás una reflexión.

Quizás. No sé. A lo mejor el que la hizo nomás le daba a las drogas.

A mí me gustó.

Luego pueden ver Paprika, ya que están en el mood. Y luego ver cómo Matrix, Inception y demás están en sintonía, pero algo les falta.

[Además luego de esto me leí Phillip K. Dick en "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" y he terminado malita de mi sensación de realidad]

jueves, 8 de marzo de 2012

Pragmatismo en el día de la mujer

Desde que tengo dos dedos de frente (y cada vez más, porque pues, los años pasan), me la he pasado quejando del día de la mujer.

Aquí, en 2006

Aquí, en 2007

Aquí también, en 2009

Y el año pasado.

Pero pues. Ya. Quejarse no cambia nada.

Si alguien quiere darme regalos, o cualquier cosa, por algo tan estocástico como ser mujer, lo acepto. Si vienen con simple "Felicidades", les diré que se las ponga donde no les llega el sol.

También acepto metálico y cheques que no estén post-fechados. ¿Servirá decirles que participo también de otras minorías, como ser inmigrante?

En este sistema capitalista, las cosas materiales no están de más. Me gustan las cosas materiales.

'Cause I'm a material girl

Peace out.

lunes, 6 de febrero de 2012

De la entropía y el amor


"La evolución espontánea de un sistema aislado se traduce siempre en un aumento de su entropía".

Si googleo esta frase seguramente sé de donde la saqué. Estaba entre mis notas de hace mucho. Es un archivo de 2005.

He tenido una obsesión por la entropía desde hace mucho.

Algún tiempo en mi vida quise ser novelista. Nomás no se me da el aliento largo. Mi intento de novela logró apenas confundirme más en mi vida y perder tiempo y seguramente generar entropía. Y sí, llegó a tener veinte páginas. Yo quería armar un sistema y describir las acciones de los personajes y la entropía.

Pues sí, bastante loco.

La entropía me angustia. Pero ese será otro post: la entropía y la angustia.

Hace poco encontré en tumblr quizás una de las versiones más cercanas a lo que yo considero amor.


Y es que mi idea es que las cosas no deberían generar entropía, o por lo menos deberían de generarlo lo menos posible.

Por eso mi idea de amor es ésta: quien me haga pasar por más microestados con el mínimo esfuerzo (trabajo).

Cuestión de optimización. pues.

viernes, 6 de enero de 2012

Llega tarde el 28

Hace dos días cumplí 28 años.

*grillo.wmv*

No es grave. Para nada. Bueno un poco sí. Los 28 años. Pues me acuerdo que de chiquita, tipo cinco años, yo decía que no me iba a casar pero que iba a vivir en un castillo con miles de hijas. Luego ya más grande y viviendo en una familia de padres jóvenes, dije que si quería ser madre algún día debía ser una madre joven. A los 23 años yo veía un bebé y me moría, tenía el reloj biológico re-activo. Después se me pasó -¡Gracias a dios o cualquier ente divino!. Pero pensé que para tener hijos yo tenía que tener menos de 28 años. No sé. Quizás porque a esa edad mi mamá tuvo a mi hermanito, que es el menor de la casa. O no sé qué cosa utilicé para llegar a este número mágico y límite. 

Entonces cumplo 28. Y no tengo para nada ganas de tener hijos.

Pienso entonces que quizás sólo viviré en un castillo.


***
Este blog cumple 6 años. Ya puede ir a primer grado y aprender a escribir. Las creaturas que crea uno.

martes, 3 de enero de 2012

2011 is so underrated

Se acabó 2011.

Al fin.

Y yo tengo que hacer un recuento, porque sí. Porque todos los años lo hago. Porque me encanta el escrutinio crítico y personal... en público.

El asunto es este: odié el 2011. Al hacer los recuentos no entiendo muy bien porqué. No tanto.

El 2011 me quitó un amigo y me dejó varios tropiezos, impasses en mi trabajo y deudas, sobre todo, eso. Pero a pesar de eso, luego no fue tan malo. Haciendo mi recuento pienso que he sido muy dura al juzgar al pobre año. Termino el año con buenos amigos, con idas a miles de conciertos -como nunca lo había hecho-, con congresos académicos y participaciones en festivales y lecturas, con clases de alemán y otro montón de cosas. Con varias visitas de amigos en el DF. REALMENTE NO FUE TAN MALO.

El asunto es este: me odié en el 2011. Y también, igual que con el pobre año, sin razón.

Pero sobre mis propósitos para el 2011, creo que cumplí un par.
1. Tener una vida más sana. Menos comidas sin horarios. Más verduras. Menos picante. Para que lleguemos a menos enfermedades que me auto-genero (gastritis, colitis, etc.) 
No completamente, pero sí como mejor. Y sí he mejorado de todas mis auto-enfermedades.

2. Hacer más ejercicio. Volver a yoga, pero además hacer cardio. Quiero rebajar, pero también quiero ser cuidar este cuerpo que me ha durado hasta ahora. Parte del mantenimiento y pinche vanidad. 
Umm, pero camino un poco más. Lo demás quedo pendiente. Aunque sí rebajé 7 kilos.

 3. Menos twitter y facebook, amén. Más productividad en mis proyectos.
Nein... Pero sí fui más productiva.

 4. Ser más organizada, más ordenada y tratar de controlar mis despistes que ya me los puedo: olvidar cosas, fechas y demases. (Se repite del año pasado) 
Nada que ver... lo que se hereda no se hurta, dicen por ahí.
 5. Ahorrar. Porque en futuros cercanos quiero viajar, no necesariamente este año. Ajá, pero viajar en serio. Cruzar el charquito que se llama Pacífico. 
Para nada, terminé con deudas.

 6. Usar los lentes permanentemente. Por ejemplo, ahorita no los estoy usando. Y de nada me sirve no usarlos, porque mi miopía y astigmatismo aumentan. 
Este lo hice... hasta que se me quebraron mis lentes. Hoy necesito unos nuevos.

7. Terminar de escribir las ideas que escribo detrás de los cuadernos. Creo que debo darme más tiempo de ser esa que dice que escribe más a menudo 
Escribí más, pero no lo suficiente.

 8. Guardar los tiempos. Los propios, los ajenos y los compartidos. Darle tiempo al tiempo dicen. No pretender que puedo ser dios y estar en varios lugares a la vez, y sobre todo, no estresarme por no tener el don de la ubicuidad. 
Este año me dio ansiedad todo, sobre todo eso de no tener tiempo y espacio para todo lo que me parece importante.

 9. Ser más inteligente que mis impulsos. Mi clásico. Creo que he avanzado mucho en conocerme a mí misma. Pero siempre me sorprendo, ja.
2012: la Ana está muy loca, WTF. Sigo en ese viaje. Encuentro qué hago mal pero no cómo deshacerlo. Puro insight condenatorio.

Y dejo algunas cosas ociosas del 2011.
Un libro que leí (porque no se publicó en el 2011): "La muerte de Carlos Gardel" de António Lobo-Antunes
Una película: "Beginners"
Un concierto: Pearl Jam - 24 de Noviembre en México
Un lugar favorito: Guanajuato
Un anime -Otaku, tan otaku-: Usagi Drop

domingo, 30 de octubre de 2011

De ubicuidades y columnas

Voy a hacer un ejercicio de "diario" de Psicología de la adolescencia de la institución jesuita en la que estudié buena parte de mi niñez y juventud. Pues es que cuando quiero pensar mi relación con los espacios, mi vida siempre ha sido un desencuentro.

No. No soy víctima del desencuentro estilo novela rosa. Pero siempre han existido distancias por todos lados. Las distancias se deben de medir en términos de que tan posible es que estemos en un mismo lugar. No en kilómetros. No. Por eso siempre he anhelado el don de la ubicuidad, porque la capacidad de estar en varios lugares a la vez controla esa imposibilidad. Juega con las distancias.

Por ejemplo, a mí me hubiera gustado estudiar Letras al mismo tiempo que estudié Economía. Es más me hubiera gustado además estudiar Física y Matemática. Porque las extraño y recuerdo yo que era muy buena para esas dos últimas. Pero también me hubiera gustado ser deportista. De algo. De volleyball.

Soy golosa y por eso quiero ser ubicua.

Entonces he intentado ser ubicua haciendo muchas cosas que me gusta hacer. A veces al mismo tiempo. Por ejemplo escribir este post mientras estoy trabajando una base de datos. Escribir una idea que se me viene para un cuento en medio de una conferencia sobre mortalidad, o bien simple y sencillamente irme a dormir y pensar que soñaré con el trabajo pendiente (de joven me funcionaba mucho mejor).

Entonces pienso que le he ganado a la ubicuidad. Pero entonces me doy cuenta que hay días que quiero despertar en El Salvador y luego regresar a México y pasar la tarde jugando con mi sobrino en Sttutgart. Quiero que realmente exista ese "Salvéxico" o "Mexsalvador" donde vivo, con un pueblo llamado Alemania para visitar. Levantarme y desayunar pupusas. Hacer mi trabajo y luego cenar tacos al pastor deliciosos. Eso es el mundo ideal, si me preguntan.


Avisos parroquiales:
Quizás tener cosas publicadas sea una manera más de alcanzar la ubicuidad, uno puede estar dónde lo lean. Ya van dos columnas mías en La Prensa Gráfica. ¡Espero sean más! Cada una ha sido, sin planificarlo así, de una de mis facetas. La primera fue más recordándome mi lado de fan de la estadística y la segunda de la presentación de los libros Roque Dalton. Les dejo los enlaces.

Sueños guajiros estadísticos - columna del 9 de Octubre
País mío no existes: Roque Dalton en el Zócalo de México - columna del 30 de Octubre
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...