lunes, 4 de abril de 2011

Rafa y la distancia y lo que puedo hacer

Desde hace un par de semanas me han pasado cosas de las que no he hablado. Yo no he hablado de lo que se siente que alguien que querés mucho esté enfermo. Y que además esté lejos. Más bien, que uno esté lejos. Porque las distancias parecen medirse desde quién debería moverse.

Es lo peor. Una gran impotencia. Yo no puedo llegar y apoyar a mis amigos y a la gente que quiero y que quiere también a Rafa.

Estar lejos es esto: no tener con quien compartir un abrazo. Ni siquiera que me entienda cómo quiero a Rafa ni por qué lo quiero tanto. Nadie, por más que le explique, que lo conocí en el Taller Literario de La Casa del Escritor, podría con esa fría descripción saber algo.

Porque para mí Rafael Menjívar Ochoa, no es sólo el gran escritor que es. De esa novela que me encanta Trece, ni de esa otra Cualquier Forma de Morir. Para mí no es sólo quien me dijo cuando le mandé mis textos que me hacía falta dos cosas "técnica y más técnica". No es sólo eso. Pero nadie lo puede entender y yo mucho menos explicar. Pero ahí están esas cosas, que son más fáciles de contar, enumerar y que dan cuenta que Rafael es un elemento importante en la literatura salvadoreña, por su obra y por su labor de dar acompañamiento.

Porque Rafa no es mi maestro, no es mi profesor, no soy su discípula ni soy su aprendiz. Creo que siempre nos ha tratado como iguales. Como "Iguales en diferentes momentos del proceso de ser escritor", nos dijo más de alguna vez. Incluso me hizo ver cómo compañeros míos, mucho más jóvenes, me sacaban ventaja en esto de escribir.

Yo no puedo hacer mucho, desde lejos. Sólo puedo decirles otra vez que hay una página en facebook, donde se pueden enterar de las diferentes actividades que se están haciendo -y que además están buenas: lecturas, conciertos y más. Además puedo decirles de nuevo que hay una cuenta en un banco y que hay libros, muy buenos, que pueden comprar.

Porque Rafa, mi amigo, lo necesita.

Aquí los datos.



viernes, 1 de abril de 2011

Rafa

Les doy el comunicado oficial de la familia de mi querido amigo Rafael Menjívar Ochoa

Den clic y se lee más grande.


martes, 8 de marzo de 2011

¿El día de la mujer?

Cuando salgo a la esquina y veo que en un restaurante hay oferta por "El día de la mujer" y hay una promoción para celebrarlo, siento que hemos ganado un día de la madre más y perdido una lucha.

Terrible es cuando los discursos de la luchas se vuelven parte del marketing y el consumo. El listón morado y el orgullo por tener vagina como una celebración de muchachas solteras en las discotecas. ¡Feliz día de la mujer! Porque en lo efímero de la fiesta se ha perdido una revindicación y la conmemoración de la desigualdades entre hombres y mujeres.

¿Cuánto más nos dejaremos quitar?

lunes, 7 de marzo de 2011

Onírico

I

Una gota cae sobre un lago en el que uno se refleja. Una gota y hace ondas. Y el reflejo se pierde. Ay, Narciso, ay.


II

La gota ya no es gota. Es una pieza de un rompecabeza. Pero cae con fuerza. Es la última pieza pero en lugar de armarlo, lo bota.


III

El rompecabeza es ahora un espejo, ya que lo armo. Un espejo en el que mi reflejo no me gusta. Escena de telenovela: lo tiro dramáticamente.


IV

Después de un rato, tomo una de las piezas del espejo roto. Sirve para depilarme las cejas.




...


Qué cosa.

martes, 22 de febrero de 2011

Twitteratura #NOT

¿Pueden existir los libros sin editores? ¿Cuál sería la diferencia entre la twitteratura y la auto-publicación y los poetas que venden sus poemas en Coyoacán?

A lo mejor soy muy purista. Demasiado. Me divierto en tuiter (tengo más de 15,000 tuits que a ninguno calificaría de twitteratura). Me parece un gran fenómeno social, cultural, ingenioso. Hay tuiteros muy muy ingeniosos. Me entretienen. Otros me informan. A lo mejor alguien puede tomar el escribir cortos de 140 caracteres como un ejercicio de escritura, como Sabines hablaba de su escritura de sombra, esa que hacía diariamente para ejercitarse. Puede ser. Puede ser que funcione. La microficción puede ser interesante. Como un primer inicio, como parte de un proceso. Si tuviera más garantía.

Me preocupa la ausencia del proceso editorial. Y sí, podemos criticar los procesos editoriales actuales, no son perfectos, quizá. A lo mejor. Pero en twitter, como en casi toda herramienta de auto-publicación como este blog -este justo que está leyendo- no tiene más control de calidad que su propio autor. ¿Quién corrige? ¿Quién publica? Esta falsa democracia literaria con la única regla de 140 caracteres me parecería más cercana a una anarquía. ¿Y si usted, estimado twitterato, se equivoca de preposición quién lo corrige? ¿No querría alguien tener algo más que su propio criterio sobre la calidad de sus escritos, algo más que dar clic en el botón "tweet"?.

De la red han salido cosas lindas como Justin Bieber, a puro clamor del pueblo, la democracia de las ventas. ¿Validará una estrellita del pueblo puesta a un tuit que lo llamemos literatura? A mi me quedan muchas dudas.

Yo seguiré buscando a literatura donde siempre la he encontrado: en los libros. A lo mejor luego me trague mis palabras, pero ahí está la labor de los twitteratos, convencer como lo han hecho siempre los escritores: con calidad.
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