lunes, 10 de agosto de 2015

La insoportable ansiedad del ser Aniuxa


I

Cuando uno es un ser simple quiere cosas simples. Y se asombra con cosas simples. A mí me gustaba sentarme adelante en los autobuses. Yo tenía unos once-doce años, y había convencido a mi mamá me que no me pagara el microbús para ir a la escuela y que me dejara irme en bus. Me dio una tarjeta de teléfono y me dijo que le tenía que llamar al trabajo cuando llegara al colegio. Esas primeras veces para mí era una hazaña. Me iba adelante porque suponía que era seguir las reglas, o que quizás era un poco más seguro. Y además me gustaba ver la simpleza de cómo el conductor se las ingeniaba para dar pasajes, y tomar el manubrio gigante, y poner todas las velocidades. A mí me parecía un arte. Me lo sigue pareciendo. Quizás ya no me imagino andar manejando en una 30-B, pero en ese momento parecía ser un gran trabajo. Y en mi mundo significaba todo. El conductor del bus en que me atrevía a ir sola.


II

Soy una miedosa. Las cosas nuevas me dan mucho miedo. Ya he escrito muchas veces, que además de miedo sin sentido, puedo tener miedo a las cosas menos terribles, cotidianas. Imaginarme así que de repente el metrobús en el que voy choca, todos morimos. O bien que nunca podría salir del vagón del metro porque ha habido un terremoto. Todos los aviones en que viajo o viajo mis queridos se caen. Son pensamientos estúpidos yo sé, pero díganselo a ellos, yo no los quiero tener, Pero están ahí. Es muy fácil decirle a alguien "no pensés en eso". Lo terrible es cuando no podés controlar eso. Sentir que se desvanece la sonrisa en el rostro de un día feliz, ante el miedo atroz que sea la última, la última de tu vida, de la vida de los que querés. Y no poder dormir por la ansiedad después de épocas felices.


III

Pero también las cosas se controlan un poco. Uno vive. Así de simple. Pero quizás uno va viviendo distinto. No he leído una novela en mucho tiempo. Tengo incluso varios meses sin leer alguno de mis poemas favoritos [pausa necesaria: creo que todos tenemos que llegar a leer a Emilio Ballegas, vaya allá y si no vuelve a este post, no importa]. Me he dado cuenta que siento que me estoy perdiendo de algo y que prefiero ser yo quien no lo busca, como quien le dice a ese deseo de escribir y de palabras: "soy yo la que no te tengo", cuando soy yo la que no me tengo.  ¿Será que es cierto que ya no tengo nada qué contar, qué cada vez las palabras me salen menos? 


IV

Este año ha sido bueno. En realidad, quizás muy bueno. Creo que estoy cosechando cosas y sobre todo conseguí un trabajo en algo que me encanta y me gusta. Vuelvo a ser un poco economista, sí Ana, tragate tus palabras. Vuelvo a ser esa niña que programaba en la clase de computación de su papá. Soy feliz, quizás.  A pesar de los pesares. Pero, uno se cuestiona siempre ¿será esto para siempre? ¿hoy sí tendrá mi trabajo un impacto? ¿soy quien debería ser? Tan sencillo que parecía dominar el arte de andar en bus.

V
Hace poco tomé el auto, de nuevo. Manejé por las calles del DF y fue algo un poco raro, hasta conocí lugares que no conocía (hola, Tláhuac). Luego manejé por San Salvador y fue la sensación más rara, sentir las calles ajenas sí, a veces muy conocidas, agradablemente conocidas y, otras tantas nuevas, distantes.  Quizás, me digo, es una cuestión de hábitos. Quizás debo ser más dura con todo lo que quiero ser, vencer algunos miedos. Pero a pesar de los hábitos y esfuerzos, uno nunca puede volver a ser, o ser quien es su propia mente. 

VI




A pesar de los pesares. Este es un post optimista.

martes, 20 de enero de 2015

Las vaquitas marinas

Desde hace varios meses, la Ligia me mandó una liga sobre lo terrible de la situación de las vaquitas marinas y firmé algo en change. org

En esta nota reciente dice:

En conferencia de prensa, el titular de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Luis Fueyo Mac Donald, reconoció que en efecto la población de esta especie se encuentra en una situación crítica, ya que de los 250 ejemplares que se tenían registrados, en los últimos dos años se perdieron casi 145.


Hace unos 8 ó 9 años (ay por dios, la vejez), escribí un cuento sobre una vaquita marina. Un ser un poco más mágico. No, no quiero que mis cuentos se hagan realidad.

Aquí les dejo a Eusebia.

Eusebia y su verdestino

Eusebia era una vaquita marina. Cuando le dijeron que tenía un verdestino, no entendió mucho. Su abuelita, que era una vaquita celeste con algunos pigmentos verdes, le explicó:
-Has nacido con más pigmentos verdes, eso significa que un día llegarás a tierra.

Eusebia no entendió mucho (otra vez). Pero eso del verde no le gustaba para nada. El mar es mar y, para rematar, los verdes son escasos entre las vaquitas marinas (que son normalmente azules y moradas). ¿Cómo llegar a tierra? y ¿Por qué llegar a tierra? Esas preguntas le entraban y salían, una y otra vez, en su cabeza vacuna.

Dos años después al día de la revelación de su implacable sino, Eusebia se negaba a buscar la tierra. Había oído por comunicación satelital oceánica que habían descubierto la existencia de algunas vaquitas fotofóbicas en tierra. Eusebia dilucidó que se podría tratar de ese verdestino. ¿De qué sirve estar en tierra si no se puede ver la luz?, se preguntaba mientras empezaba a notar que los pigmentos verdes de su celeste eran cada vez más intensos. Rápidamente dispuso un plan. Después de leer mucho, se enteró que todos los que luchan contra el destino mueren o sufren. Inició, en sabia prevención, un taller práctico en tres etapas:

1. Tener un amor imposible
Eusebia decidió enamorarse de un caracol. Caracoles y vaquitas no van, y no van, le decían. Eusebia dijo que debía entrenarse para su necedad; y para ser justos, Lario le parecía bastante simpático. El idilio no acabó muy bien, la vaquita terminó con cierto dolor estomacal (en los cuatro estómagos), pues Lario se echó a dormir una siesta de dos años, sin avisarle.

2. Tener una causa perdida
Eusebia decidió que velaría para que a las vaquitas con pigmentos amarillos no se les acusara de robarle la clorofila a los manglares. Pancartas y manifestaciones. Eusebia ya era toda una necia.

Iban ya dos partes, hacía falta una tercera antes de pararse implacable ante su verdestino...

3. No creer en la gran Vaca Sagrada
Eusebia se convirtió al Cristianismo y se fue a predicar. Al parecer algunos moluscos habían oído de un tal Nazareno, pero nadie de María. Consiguió un par de adeptos y empezó a practicar las ceremonias de comunión con algas. Tres meses después, Eusebia fue excomulgada, por supuesto.

Dispuesta y con la necedad en niveles óptimos, Eusebia se enfrentaría a su verdestino.

-¡Si la tierra me quiere me va encontrar!
El grito de batalla.


Mientras Lario dormía con sus lentillas para leer puestas, Eusebia fue en busca de su verdestino, se dio cuenta que la fotofobia no era tan mala. Luego, comprendió que, sin querer, en su necedad, había llegado a la tierra.

["Menguantes y otras creaturas" DPI, 2008]

lunes, 5 de enero de 2015

Adiós 2014

El 2014 es/fue un año raro. Es el año en las que más veces he llorado sin saber o sin poder controlarlo. Qué vergüenza, sí. Si ha visto a alguien en el camión [bus] llorando, quizás soy yo. Es un año que me fregó el ánimo. El mundo sentí que se fue a la mierda. Pero en realidad, viéndolo desde muy particular punto de vista, fue un año bueno para mí. Pero quizás, eso no me basta.

Desde temprano en el año lo de Gaza e Israel me dejaba un sin sabor muy horrible, de que lo peor que le puede pasar al mundo es la propia humanidad. Luego seguir observando el poco avance de los derechos sexuales y reproductivos en El Salvador con el movimiento por las 17, que realmente no ha avanzado mucho, pero que me hizo escribir varias columnas en mi espacio en Séptimo Sentido, revista dominical de La Prensa Gráfica, espacio que ya cumplió tres años. Pero sin duda, en septiembre (a dos días de titularme), nos cayó la noticia que afectaría todo: Ayotzinapa. 

Vivir estos momentos como extranjera que lleva residiendo ya 6 años en México, ha sido duro. Por un lado uno tiene menos herramientas, pero al mismo tiempo creo que se puede aportar desde la globalización de la noticia. No sé. Algunos dicen que el movimiento se fue de vacaciones. Yo quiero pensar que no. Yo quiero creer genuinamente que algo ha despertado. Hay gente más vieja y con más experiencia viviendo acá, que no es tan optimista. Eso ha sido el 2014, vivir entre la confusión de qué hacer, cómo hacerlo y con quién hacerlo. Y para mí: qué decir y cómo decirlo. ¿Cómo explicar que desde la lectura de alguien que nació en guerra civil sin parecer que se regaña? ¿Cómo explicar que uno se siente mal aunque "no sea tu país"? ¿Cómo no decirles que uno quisiera que el movimiento como éste lo hubiera querido por los 72 migrantes muertos (casi todos centroamericanos) en San Fernando sin parecer que se quiere robar el spotlight de la causa? Por eso el Ayotzinapa somos todos es tan poderoso, porque aunque no lo somos si nos atañe a todos.
Una foto publicada por Ana Escoto (@aniuxilla) el

En ámbitos más personales, como decía fue un año bueno. Me rehabilité de mi pie. Conocí Guadalajara. ¡Dejé de comer carne!. Construí un nuevo hogar y hoy, además del que ya tenía, tengo otro por tierras tapatías. Tuve un nuevo compañero de casa en el DF. Pedí la visa gringa, me la dieron. Visité Estados Unidos por primera vez (no me gustó tanto). Me batearon en miles de congresos, en otros tantos no. Lo usual. No escribí muchos cuentos ni poemas, pero terminé la tesis (a veces no se puede ser la multitasking que uno quiere). Tampoco leí tanto como quisiera.  


Una foto publicada por Ana Escoto (@aniuxilla) el

En general, sigo bien acompañada con grandes amistades a la distancia y a la cercanía. Cosechando una vida muy agradable en pareja estilo living apart together. En perspectiva no fue un año malo, en lo personal. De lo otro, que jode y chinga, me queda cantar como Yuri [ Ft. el tan en onda por la peli de Gloria, sergio andrade]: siempre vendrán... tiempos mejores.

Con este comentario ya podemos pasar a lo banal y vacuo. ¡Las listas!

Este año no vi tantas películas como el año pasado. Dice mi letterboxd que vi (o al menos llevé la cuenta ahí) fueron 89 (unas 20 menos que el año pasado).  Mi top 3 del 2014 (o al menos eso logré dilucidar por mis subjetivos ratings): Gran Hotel Budapest, La Grande Belleza y Kaguyahime no monogatari (La leyenda de la princesa Kaguyahime). [Aunque también me gustó mucho "Chicos y Guillermo, a comer" y "Joven y bella", ambas francesas].

En música, parece que sigo oyendo lo mismo de siempre, salvo algunas excepciones, según mi last.fm (aunque algo le pasó al scrobbling y no cacha lo que oigo offline):


Y pues sí, el disco de tUnE-yArDs y el regreso de los New Pornographers, fueron cosas muy bonitas de oír en el 2014. Además el soundtrack de Zankyou no Terror a cargo de Yōko Kanno (el 7 en la lista) fue otro agasajo.

Esto da para el momento otaku. Este fue un buen año para el anime. Shinichiro  Watanabe nos regaló dos grandes animes,  Zankyou no Terror y Space Dandy. Space Dandy es una cosa hermosa que se ha quedado en mi corazón como pocos animes. Es realmente una genialidad en términos de animación (cada capítulo tiene un animador diferente), pero es una comedia aparentemente ligera que se va transformando en una historia que no deja su humor pero si se va volviendo más inteligente. Es mi favorito del año, seguro se merece más que esta mención y un solo post.  También este año nos sorprendió Kill la Kill (de este anime hablé aquí).



Finalmente, las series y la televisión simple. Este año conocí RuPaul Drag Race y me parece de las cosas más amenas e inteligentes que se ha hecho con el formato de reality. Sí, vimos Mad Men y estamos que lloramos porque ya solo nos quedan 7 capítulos. Pero también descubrimos Fargo y Masters of Sex. 

Y ese fue el año en cortito y en banal.

Nos seguimos leyendo. 

[Si quieren leer el post anterior sobre el 2015 y mis propósitos, está aquí]

miércoles, 31 de diciembre de 2014

2015, Let's back to the future, Marty


El 2015 ¡ya es mañana!
Esta imagen me da nostalgia. Yo nací en el 84, hagan cuenta. Los 30 años futurísticos se nos fueron de las manos. Ya el 2015 está aquí. Y es un poco frustrante y no. Hay cosas que no me imaginaba que podrían existir y otras cosas que aún no existen. Un poco las expectativas de la vida misma, llegan cosas que no queríamos y otras que no sabíamos que queríamos.

Pero este post se trata de mí. Ya saben, que un poco este blog comenzó como un anónimo diario donde hacía catarsis y les hablaba a mis lectores como en "Cartas a María". Y empecé una tradición de año nuevo. El último post del año va del siguiente y el primer post del año, va del año anterior. Así que nos toca hablar de ese bonito año 2015. Que seguramente no es lo que pensaba Marty, ni yo, a mis 5 años.


En general no tenemos mucho optimismo para el año que viene. ¡Pero quizás por eso nos puede sorprender! Esperar nada o esperar mucha adversidad nos podría hacer valorar... ajá, sí, cómo no.
Pero cómo el cambio está en uno JAJAJAJA.  No, no puedo más con esa filosofía barata (y al servicio de una ideología, de paso).

Me hago propósitos porque necesito ordenarme siempre, como hacer el punteo antes de empezar a escribir y porque se me da la gana, pero no porque crea que vaya a mejorar la vida de nadie más que la mía. Y tengo casi los mismos propósitos que el año pasado (lo cual quiere decir que no los cumplí, spoiler alert para el próximo post). Además como ya dije, estoy viviendo una etapa de cambios y quizás estoy jugando a la fe que no tengo "el universo proveerá".

Pero ya hice mi google keep,  no sé qué más quiero hacer el otro año, por el momento se me ocurre esto, creo que ando menos previsora que otros años y un poco más concreta.




Eso sí lo que siempre me propongo:

  • El de siempre: ser más inteligente que mis impulsos. 
  • Procurar a quién merece y a la aniuxa que merezco


¡Feliz año! ¡A bailar las penas más y a quejarse menos!

Bueno, sí hay que quejarnos.



domingo, 28 de septiembre de 2014

Plutón conjunción Sol

Soy bien fan de leer mi horóscopo. A veces me tranquiliza. No estoy loca, es que pues Mercurio no sé qué y por eso ando con el humor que llevo (enojada, triste, sensible y así). Parte de mí sabe que es una estafa. Pero parte de mí no cuestiona lo que me funciona en el día al día. Me da una sensación de falta de control, que me da paz. Y es extraño porque lo que más me afecta a mí es que soy una control freak. Algo cambia y pues, obvio, me preocupa. 

Pero desde como enero de este año, hay ese rótulo en mi pronóstico "Plutón conjunción Sol: cambios inevitables", que parece que durará hasta diciembre del otro año. Es muy extraño, porque eso me da una certeza de aceptar lo inevitable. Como esa oración que dicen los de AA. Y me ha servido un poco como mantra. Ahorita todo está cambiando. Y me pongo un poco ajena a mí misma y veo todo cambiar y no me causa tanto estrés.

Hoy revisaba este blog, donde he escrito desde 2006. Así contando lo que he sido durante casi 9 años. Se dice rápido. Pero acá conté cómo mi fue mi graduación de licenciatura y mi graduación de maestría. Esta semana di un paso más y terminé el doctorado. La pregunta obligada que hasta me la hicieron en ask "¿qué se siente?". Y citando a Linkin Park o para verme más pro a Pink Floyd es un "Numb". Quizás porque todo ha sido muy reciente. Podría decir que siento raro que hoy sea domingo y no me esté preparando para ver a mi directora mañana, pero hasta ahí. Tengo muchas cosas qué hacer aún, trámites burocráticos que solucionar, y que la tesis redunde en cosas publicables. 

Sí he celebrado. Pero no me siento "finalizada".  No sé. No estoy ya para contar los pormenores de la defensa como hubiera hecho cuatro años (porque en realidad es un poco aburrido). Quizás sí expresar gratitud a quienes me acompañaron. Quizás, dejar la frase bayunca típica, como que me dieron un papel verde y me sentí con tarjeta verde el Externado. Pero sí hay un grado de satisfacción de haber terminado una investigación que duró cuatro años. Que fue en algo que yo quise hacer. De la región de la que vengo. Seguro lo que pasa es que simplemente, abrir un pedazo de conocimiento le deja a uno más interrogantes que certezas. 

Es extraño, porque ya no soy la eterna estudiante. Categoría que me ha definido institucionalmente durante seis años (maestría y el doctorado inmediato). Pero quizás ya entendí, que nunca lo dejaré de ser. Que no necesito un carné o una adscripción institucional. Siempre voy a ser esa que quiere saber más. Y segurito, ahorita ya veré en qué me meto. 


[Aquí está el prezi de mi presentación, por si alguien le interesa de qué va]

jueves, 11 de septiembre de 2014

La pobreza, la "buena", la "mala "y la que se esconde

Desde la vida "cuanti", tiendo a ver a la pobreza como un hogar que no satisface cierta canasta normativa. Es por tanto una medida con respecto a un valor económico y me da idea del bienestar de las personas. Cuando veo datos de la pobreza no puedo emitir un juicio cultural, más bien: son personas que  no logran suplirse de ciertas cosas que la mayoría sí.


Pero la pobreza es un valor cultural.  Oh, porque los pobres son felices, los ricos lloran y son infelices nos dijeron en las telenovelas y en el cine (aunque hay más de algún estudio serio que ha revelado que  no es cierto, la gente con más dinero o en un estrato socioeconómico superior es más feliz o que la relación es más compleja como este). Independientemente, ricos y pobres, antagónicos y completamente distintos (¡qué diría Marx!)

Cuando era muy joven, me embobé leyendo los Miserables. Los miserables, es un libro que se pone del lados de los que viven en la miseria, casi todo el libro. Mi adolescentez, que estuvo marcada por la teoría de la liberación, casi cierra el libro cuando en la tercera parte del libro octavo dentro de la novela empezaba con "El mal pobre". Luego comprendí, años después, que era un poco como el lumpen proletariado.

Sin embargo, hay realidades que se conjugan con la escasez de recursos... sobre todo cuando nos quitamos de la cabeza la idea de la pobreza y nos vamos a algo más complejo: la desigualdad. La desigualdad es relacional a>b, en lo que existe entre a y b. No es una medida de algo contra algo normativo que aparece neutral. La pobreza me dice que hay quién se la pasa mal, pero no me dice quién se la pasa bien.

Lo que nunca hizo el gran Victor Hugo, fue señalar estas "malas" actitudes como algo propio de la pobreza, si no más bien mostrar como en la pobreza también se daban malas decisiones y malas personas. De este episodio me acordé cuando hace un par de días, Tazy subió este video de Marco Antonio Regil, sí ese que te pregunta un precio para darte premios, sobre cómo piensan los pobres, de una manera muy peyorativa.



Todo un estudio de movilidad social. Cambie su modo de pensar y ascenderá socialmente. Lo cual deja de fuera a la estructura de oportunidades por decir lo menos, sin tomar en cuenta el contexto histórico. Obviamente, lo que me impresiona del video son los sentidos comunes, los que hacen que la gente se ría y le aplauda. Esos sentidos comunes son los más ideologizadores. Porque aparecen ciertos y nos dejan con algo tan simple "los pobres son pobres porque quieren".

Luego la pobreza, si uno es culpable, es negativa, da pena. Se convierte no en el pobre feliz de Pedro Infante, si no un poco como barrer debajo de la alfombra. Hay que esconderla. Hace poco viajé a Guadalajara por avión (ay, bien finolis que me hace sentir los oulets y viajar en madrugadas) y pasé por El Tapatío. Yo que cuando voy a Guadalajara me la paso en Chapalita y en "Chapu, we", y siempre me había ido en camión nunca había visto esta gran zona de casas pequeñas y en malas condiciones. Le pregunto al taxista qué cómo se llamaba. Y me dijo "El Tapatío, estas casas las pintaron de blanco para que no dieran pena en los Panamericanos hace un par de años". Y sí.



Ahí está el reportaje. La pobreza que ya de por sí en su concepto se basa de una falsa neutralidad, también hay que esconderla tras un blanco más neutral.

Y no tengo ninguna conclusión, sólo un poquito de asco.

domingo, 24 de agosto de 2014

¿Pero y la proteína?

Llevo ya casi 9 meses no comiendo carne. Y sí, me gustaba mucho la carne. Todavía si huelo un pedazo de arrachera medio crudo, babeo. Y entre la crueldad animal y mi propio organismo diciendo: NO, la carne nos cae mal [la última vez fue en la cena de navidad, ya comía yo muy poca carne porque ya estaba en mi proceso de lectura sobre lo que comía, y pues nada que todos muy contentos el 25 pero mi estómago me dijo YA NO]. Tomé la decisión de dejar de comer carne, todas. Y bueno, aquí hay todo un atlas bien documentado del tema y mucho más interesante que mi anécdota navideña.

Luego dejé de comer lácteos. También he reducido al mínimo el consumo de mariscos y pescados, porque así como se producen nuestros nuestros nietos no los comerán nunca

Y no, no quería llegar a esto... volver a algunos lácteos pero reducir su consumo. Eso, cuando estás en la terminal camionera y te comés un pan (hecho con leche y huevos) con queso, porque literal, no podés más sólo con una bolsa de papitas. Hay momentos que a mí no se me da lo radical. Cuando ni siquiera hay un taco de nopal por ahí mal puesto, hay que tomar la decisión de qué será lo menos... O bien, dios mío, nadie se va morir por un pedazo de pizza de queso con los amigos, porque uno no quiere imponerse frente a los demás (tache social, el mío, mi talón de aquiles).  Con todo eso no puedo decir que soy vegetariana el 100% de los días. Quizás sólo estoy en transición. 

No sé qué soy. Quizás me puedan poner una etiqueta: ovo-lacteavegetariana social (afuera de mi casa), vegan friendly (pero no voy a tirar los zapatos que ya tengo, solo no compraré nuevos de cuero); a lo mejor soy almost vegan, vegan de casa.  Lo que sea. Díganme como quieran. También se pueden burlar un poquito y me voy a reír un tanto más, pero la cuestión es fáctica:

Porque todo es más convincente en una infografía, porque lo de hoy es el periodismo de datos
El ser humano piensa que todo está dado. Se produce y hay algunos costos que no pasan facturan, no pasan factura para el productor y el consumidor que come lo más barato. Yo entiendo que mucha gente va escoger comprar lo más barato, que no hay tiempo para leer de qué se trata comer distinto, que no hay tiempo de cocinar. Con reducir el consumo de productos de origen animal, no solo nos estamos haciendo un favor (la carne está carísima y pues no es lo más sano), sino que también estamos consumiendo un poquito menos cruel y menos rapazmente con los recursos naturales ¿Nadie piensa en su huella ecológica? [Mi rume ya nos puso focos de LED, le debo eso que no había pensado antes]. Y sí, sí hay crueldad aún en los vegetales, hay que intentar comprar local y al campesino por eso. 

No estoy evangelizando, estoy un poco defendiéndome en mi espacio. Estoy un poco harta de la burla gratuita por mis decisiones alimenticias, sin que me hayan preguntado por qué. 

Todo el mundo pregunta que de dónde saco la proteína para comer
 ¿de dónde la sacan los animales que se comen?
Me he dado cuenta la poca tolerancia, por el que come distinto ¡Ustedes no se lo están comiendo! ¡No voy por la vida con pedazo de lechuga y metiéndoselos en sus bocas! ¿Pero y la proteína? ¿De dónde sacás la proteína? Preguntan todos asustados. No les importa que tome cerveza, que me desvele estudiando, que no haga el ejercicio debido. Pero mi proteína... esa sí es fundamental. No tenía idea de la fuerza de la cultura de la comida con la sociabilidad y el cuestionamiento profundo de la gente cuando le tocan sus tradiciones. ¡No puedes hacer mole con tofu! ¡Uy no se puede llamar pozole vegetariano! ¡Antinatural!. Cuando tomé algunas de mis decisiones alimenticias nunca me imaginé defendiéndolas frente amigos, contestando amplios cuestionamientos a meseros con mala cara, gente ofendida por quiero saber qué contiene lo que vende. La parte social ha sido más inesperada, no dura. Creo que es una enseñanza hasta un poco grata por imprevista, nunca pensé que aprendería tanto de nosotros como sociedad a través de lo que me como.

A veces, como dice un amigo, cuando uno se cansa de pelear, solo hay que decir "soy alérgico" y la discusión se acaba.

[Este post fue una petición de @Gvichez, un vegano más estricto que yo]


Un post data bien importante:
Hay que seguir siendo críticos con las modas de consumo incluso en el veganismo, las super dietas y sus super alimentos, lo que hacemos porque está de moda y que queremos todo rápido y milagroso. Eso también jode, hay un proceso de gentrificación alimenticia.

sábado, 9 de agosto de 2014

Matar, vestir y el fan service de Kill la Kill

[Esta es una opinión, no se desgarren las vestiduras, o bueno sí, que de eso vamos hablar]

A veces juzgo al anime por su portada. Sobre todo porque el excesivo fan service me da cosita. A veces la historia está buena y uno por que vio en la portada de Netflix una teta o un trasero y ya no la vio. Y a veces lo contrario, tan adorable que se veía Chobits y no la soporté, porque es una historia sin sustancia alguna, que termina en... fan service.

Porque pues, ya estaba (estoy) un poco harta de que, por ejemplo en Code Geass, en una historia interesante tener que ver cosas sin sentido solo por relleno. O empezar a ver un slice of life que no va para ningún lado más que para un capítulo en la playa y ay, dios, van a andar en trajecito de baño. O dizque algo romántic,o más en target femenino como Golden Time. termina siempre en personajes sositos de mujer insoportable. En serio, #encerio, ya, basta, hagan, anime, b.u.e.n.o. VOLVAMOS A LOS 90 O ALGO.

La temporada pasada nadie había visto Kill la Kill pero ya todos la habíamos visto, en los gifs. Esas niñas cejonas que tenían mucha teta y rebotaban con colores. Algo sí había notado, algo parecía distinto, los colores o algo. El trazo. Algo. Algo parecía... ¿viejo? Pero no daba ni cinco pesos por el programa. O sea, esta es la muestra de Kill la Kill:

[NO ES CIERTO SI YO HUBIESE VISTO ESTE VIDEO NO HUBIERA DUDADO DE VERLO]

Pero los buenos amigos, son aquellos que nos hacen dejar nuestro prejuicios y complejos moralinos (¡Gracias, Frost!). Kill la Kill es un anime que es otra gran relectura del género de guerrera mágica (otro grande es Puella Magi Madoka Magica. Me encanta cuando se toma la sustancia más precisa de un género y se le da vuelta para hacer algo más interesante.


Creo que es de los animes, donde a pesar de todo, más ha mantenido una visión femenina. (Leí un estúpido post que decía que si la protagonista fuera hombre, Ryouko, el anime fuera creíble).¿De qué va? De una historia de un "power up", Ryouko, una bastante tomboy heroína tiene un trajecito (de esos de sailor, escueleros japoneses), que le da poderes superespeciales. No puedo seguir explicando porque las cosas pasan muy rápido y cualquier cosa podría ser un spoiler y no serlo. Pero, el anime va del mundo femenino y la ropa y las maneras de ser mujer. Como en el drag, todo es una sátira y un llevado al extremo, y la sexualidad no se escapa de eso.

Alaska, Drag Queen - RuPaul's Drag Race Season 5.
Bien dice la wiki que toda la idea de la serie viene de un juego de palabras:
"fashion" (ファッション fasshon?) and "fascism(ファッショfassho) is the same, as is that of "school uniform" (制服 seifuku?) and "conquest" (征服 seifuku?), and that the titular kiru may mean "kill" (キル?), "to cut" (切る?), or "to wear" (着る?).
[Bien profundos o bien viajados, estos cheros que hicieron este anime]

Y por más loco que parece esto, pues es juntar casi la mostaza con la mayonesa (la mayonesa es horrible gente, no se debe juntar con nada), noto algo de crítica al mundo actual (sobre todo ese visto desde las mujeres). La cual va desde lo más simple (¿por qué los uniformes son militares?) hasta cosas un poco más complejas (¿la ropa puede tener poder? ¿la ropa nos hace humanos?).

A pesar de estos atisbos, la serie no es profunda (¡y qué bueno!), no busquen eso. Quizás algunas tramas pueden ser incluso predecibles. Lo interesante a qué ritmo pasan las cosas. Al contrario de Attack on Titan, ¡la serie avanza! y logramos saber cosas y resolver varios misterios en 24 capítulos. Sin embargo, al final se cae un poquito, y como que ya las últimas situaciones son emocionantes por estar cerca del Gran Desenlace.

Quizás a la serie le falta la narrativa, pero creo que no era la apuesta. El objetivo no era exactamente contar una historia, era mostrarla con mucho contenido visual (el fan service va también de las explosiones hasta los lugares y personajes comunes, es todo lo que amamos de una historia de héroes y acción y nos lo dan, sin que tengamos que pensar mucho). A pesar de la sátira, no hay una "moraleja". No, no es una anime revindicativo de la mujer, no busquen leer cosas así. Es interesante la perspectiva, no más (y porque yo logro ver una distinta y poco tradicional). Pero no propone muchos cambios, creo que no pudieron llegar hasta allá. 


El fan service, a mi parecer, tiene más sentido que algunos de los casos que relaté arriba. Es parte de la sátira y la hipersexualización. La idea de contraponer la sexualidad del cuerpo y la ropa, y un poco luchar contra eso. Y, en todo caso, pareciera que hay más fan service masculino. Pues no existe ningún NINGÚN personaje masculino que sea protagonista, hay al menos tres o cuatro personajes femeninos que llevan la rienda completa de la historia. Los hombres son... bastante de relleno, sobre todo los que muestran carne; y debo decir que muchas veces es muy divertido. Fue como dijeron el fan service no es ofensivo si se hace con cuotas iguales de género o algo. Lo cual... ¿es un avance? No sé. 

Del dibujito, soy fan del trazo loco. Hay algo de homenaje al anime old skul en el trazo, que puede ser divertido, puede ir contra las proporciones cuando se les da la gana, puede ser detallado, puede ser estático y puede tener muchos brillitos. La paleta de colores no se me hace parecida a la actual (he creído que hoy todo es más azul), está es más verde, amarilla, sepia. No sé. Quizás me vuelvo loca o veo demasiado anime. 

Básicamente de esto va el anime

Y bueno, si son open minded, les gusta las cosas rápidas y sin sentido, se han reído de cosas como Machete y entienden que la sangre de Kill Bill puede ser divertida, esta serie les puede gustar. Ya la subieron a Netflix, y sería mi primer "ecchi", esa terrible palabra que puede alejar o atraer a la gente.

Yo soy fan, sobre todo de la ropa.


[Al fin, pobre post tenía como tres meses en borrador]
[Háganse un favor, vean también RuPaul's Drag Race, es el mejor reality que he visto en mi vida]

jueves, 24 de abril de 2014

El mundo es un pañuelo... de narrativas

I

Se murió Gabo.

Y no, no me corté las venas. Tampoco me corté las venas porque la gente se cortaba las venas. Pero me sirvió para un ejercicio de nostalgia de mis primeras lecturas. Todos empezamos con Gabo y es un gran inicio.

Yo empecé con "Crónica de una muerte anunciada". Venía de leer literatura infantil. De leer "Mujercitas" y quizás había sido mejor entrenamiento "Tom Sawyer" y un par de la colección Barco de Papel que tenían sus "twist" que me admiraban.

Pero llegué a Crónica. Y se me movió el piso. ¿Cómo así que me está contando desde ya el final de manera tan bonita que quiero seguir leyendo? Creo que eso me marcó. Leer a Gabo era desafiar las reglas de lo que ya había leído.

Pensando en escribir este post pensé llegar a la imagen en mi cabeza del libro que leí y cuando lo leí. Yo estoy segura que tiene que haber sido por ahí de mis 12 años. Pienso ¿fue antes o después de El túnel? Entonces quizás fue a los 11. Luego acuerdo haberlo leído en el baño de mi casa (sí pues, todos lo hemos hecho). Pero el baño de mi casa en mi recuerdo es el baño de la casa nueva que fue construida hasta 2002. Y eso es imposible. Recuerdo haberlo sacado de la pequeña bodeguita. Es un recuerdo claro. Pero también me acuerdo de la profesora Elena de tercer ciclo y algo con respecto a ese libro.

Entonces me paré. Dije, ya no escribiré el post. No tengo claridad. No tiene sentido.

II

Se me arruinó la tablet. Mi ritmo de lectura bajó mucho. Picándole al teléfono bajé una aplicación para leer libros. Para probarla llegue a mi carpeta de libros "prestados" en dropbox. Y el primero que apareció fue "Formas de volver a casa" de Zambra. Funcionó.  Se leía bien. Leí un párrafo. Lo anote para lectura urgente.

Lo olvidé, porque siempre ando en carreras últimamente.

Alberto me prestó su tablet la semana pasada,en lo que se ve si la mía tiene reparación.

Me urgió volver a Zambra.

Soy una niña de la guerra. Soy más Claudia que el protagonista.

Me da escalofríos leer. Pero ahí voy.

Siento que me puedo encontrar con algo. Algo en mí.

III

El estúpido bus de ETN llega tarde para mi regreso de Guadalajara. Es más estúpido porque no tiene conexiones. Ni pantallas individuales. COMO ANIMALES, hay que viajar a la vieja usanza. Saqué la tablet prestada.  Revisé las películas guardadas. Películas que no eran mías. Volví a ver los primeros 30 minutos de Vals con Bashir.

Estuve a punto de llorar con las primeras secuencias.  Esa donde es tan fácil pensar que recordamos algo que no existió. (ya había hablado de eso acá).

Es terrible, dudo de mis recuerdos, de nuevo. De todo.

IV

Cuando era pequeña, yo era también Teresita. La hija de la vecina. Me inventé una identidad. Me conté una historia que estaba basada en Jem and the holograms. Me iba al patio, me tocaba un arito y me convertía en Teresita.  Me era tan fácil creer en la magia. De alguna manera era normal pensar que la gente era más de una. Porque sabía que muchos tenían dos nombres (el real y "el que querían que le llamaran").

Quizás por eso el realismo mágico me cae tan bien. Porque crecí pensando que tenían sentido ciertos sinsentidos. Pero también me recuerda que uno puede ir al patio y dejar el mundo. Yo siempre quise/quiero dejar el mundo, a veces. No es escape porque siempre vuelvo. Es dar la vuelta. Teresita me servía para cenar donde la niña Menche que me daba leche con café, pero yo nunca hubiera dejado mi cuarto para dormir allá.

Y entonces me fundo entre Teresita y mi pasado. Y quizás hoy de adulta, esa fusión me da miedo. Cuando podría haber sido mágicamente natural.

V

Me pienso a mi misma (ególatra o muy buscadores insights). Y pienso en la efervescencia de la vida. A veces me gusta. A veces no. Ya no tengo la manía por querer marcar todo lo que pasa, pero a veces le tengo temor a que nunca sé que haya pasado. Nunca. Por ahí, entre tanta frase del Gabo que veía en mi FB decían que la vida es como uno se la cuenta, o algo así.

Últimamente, quizás siento que estoy apunto de deslumbrar qué tengo algo qué contarme. No sé muy bien qué es. Pero por el momento parece que hilvano cosas como las muertes de escritores, con mis lecturas y mis casuales revisiones de películas. Como que me busco un hilo conductor para decirme algo. Veo esas conexiones porque estoy en búsqueda. Pienso que es casual, mágico: el mundo es un pañuelo y ese pañuelo me quiere decir algo. Pero quizás sólo son narrativas propias. Quizás no terminen en nada más que en una crisis en medio del fin de mi vida de estudiante.

Quizás por eso volví al post.  Como ese ejercicio viejo de contar, de contarles.

viernes, 31 de enero de 2014

Voces

Me sucede cuando leo a un autor que "suena" como algo. Quizás eso explique mi fascinación por leer más a hombres que a mujeres (perdón, sé que debería ser menos sesgada y apoyar la causa de las mujeres escritoras, pero me derrito por los hombres). Me encantan los narradores fuertes. Omniscientes o metacientes (me acabo de inventar la palabra, esos que saben que ellos cumplen la función de narradores, ayúdenme con mi ignorancia)

Quizás por eso me enamoré de Vonnegut. Nunca lo había leído. Pero llegó una tablet a mis manos (¡Gracias, Alberto!). Y con ella un kindle. Y en cuestión de instantes ya tenía a Vonnegut ahí cerquita. Con su expresión sarcástica y sus dibujos en Cuna de Gato y Desayuno de Campeones. "Es que me hace reír" dicen las enamoradas, algo así.

[Luego aprendí cómo usar los epub y hoy hay una fila de libros electrónicos que se le suman a la fila de libros físicos que tengo por leer]. [ANA, HACÉ LA TESIS]

Pero ante este narrador tan simpático, tan impresionante (que impresiona e imprime) ¿cómo podía seguir leyendo a otro? ¿Cómo se hace en esa transición? Esa donde los autores revuelan la cabeza y ya hasta las instrucciones del champú me parecen dictadas por esa voz muda conocida, en mi caso la de Vonnegut.

Tuve que dejar pasar un tiempo. ¿Sólo a mi me pasa eso? ¿Cada vez mis neurosis están peor? No lo sé. Pero me cuesta hacer la transición cuando las maneras de narrar son tan "así" (véase cómo me adhiero a definiciones concretas). Intenté empezar con Perec (y no, no logré despegarme de Vonnegut). Sí, soy esa lectora indisciplinada, que además cree en la suerte de que los libros deben llegar cuando deben llegar y no cuando uno quiere.

Pensé que era una cuestión de géneros. Que debía leer cuentos para despedirme de la novela. Los cuentos son cortos, muchos más manejables. O pues quizás leer poesía. Buscando ahí en ese laberinto de epubs que construí en bibliotecas virtuales, llegue a Kawabata. Tan elegante y pulcro. Menos atiborrado. Como si fuera un gran señor con sombrero, sacando palabras e imágenes de él. Hay hoy una parte de mí que lee todo con voz ronca muda (sin timbre, a pesar que me da la impresión de ser ronca, no me imagino un timbre en específico). Leo como con tiempos espaciados. Como que esa lectura serenara por ratos, para luego caer en todo lo que no se dijo. No, no me vuelve como quinceañera loca (oh, Vonnegut, soy tu fangirl arrebatada). Pero es el elegante enigma lo que me enamora. Es el misterio o morbo elegante.


Soy fácil. Ya terminé un libro y voy por otro. Temo que me enamoro muy rápido.


jueves, 2 de enero de 2014

2013: ya se fue papito, salú pues

Ay. El 2013.

Mi balance del 2013 es como regular-medio. Tuve muchos altibajos. Cosas buenísimas. Muchas sí. Pero la salud me jugó muy mala pasada. Pero en parte, en esos momentos me sentí muy muy querida. Entonces cómo explicarlo. Sí estuvo jodido, pero no estuvo mal. Digo quizás el 2012 tuvo un saldo muy bueno y este año más bien no se puede juzgar como uno solo. Como si fueran varios períodos, diferentes. Quizás en parte porque fui varias. Y eso me agotó.

El primer trimestre tuve la compañía de mi mejor amigo. y eso fue hermoso, tener a alguien que te conoce toda la vida para llegar a hablar de la cotidianidad en otro país. Pensé que nada podría superar esa compañía hasta que encontré a una buena roomie con la que hablo como si fuera mi amiga desde el kinder. Y pues no puedo quejar porque Alberto también siempre estuvo ahí y que a pesar que aún resolvemos asuntos geográficos nos hemos sabido acompañar.

Pero me enfermé. Muchas veces. Primero pasé varias veces en cama por la gripe. Una tras otra. Para terminar en una crioterapia seguida de una caída con una fractura en el tobillo. Una mala racha. No saben, el costo de oportunidad de estar sano es ahorrarse un montón de dinero. Valoren su salud. Pero como dije, tuve amigos, novio, vecina que respondieron de manera impresionante. La primera semana recibí muchas visitas, flores y dulces además de muletas y sillita para bañarme. Me hizo evaluar lo que he cosechado en México. Tengo relaciones fuertes y que puedo contar con gente, aún cuando no es mi ciudad de origen. Les agradezco un montón. Ustedes son mi familia en México.

Addendum: Esas bonitas muletas son cortesía del Rufián,
a quien le debo la vida en forma de semitas.
Pero en medio de todo eso, me fui a Montréal (no sin antes sufrir por la visa). Y me la pasé andando en bici más que nunca (justo antes de la fractura, al menos le di buen uso a la pierna antes). Debo decir que eso ha sido de las mejores experiencias que he tenido en la vida. No me sentía tan libre desde que hacía minitorneos de bici cuando tenía 10 años.

Llévenme de nuevo. Te extraño Bixi

Trabajo no me faltó. La tesis avanzó. Quizás el último semestre del año hubiera querido tener más energías y fuerzas para hacer más cosas y hacerlas mejores. No pude ir a Chile a un congreso latinoamericano por la fractura, pero creo que he logrado un par de cosas más. Por ejemplo hablé con gente de varias partes del mundo, aquí en México, sobre mi tesis y estuvo bien.




También le debo mucho a la pluma. No he escrito todo lo que debiera o quise escribir. Pero eso sí, nos mantuvimos en la columna de la Prensa Gráfica en Séptimo Sentido. Donde he hablado de lo que me ha enojado o impactado más de este año: El caso de Beatriz, el juicio contra Ríos Montt, el cierre de Tutela Legal y los cambios que siento en México. Es un espacio a veces me saca en "guinda", porque es un registro que exige mucho: actualidad y universalidad. A pesar de esto, creo que ya me gustó, no es para nada el tipo de reflexión que hago en este blog. Ha sido una sorpresa que cada que me he encontrado a alguien en El Salvador me dice, "siempre leo tu columna", vecinos, tíos, papás de mis amigos. Me sentí leída y aunque eso hace que me muerda la trenza de la pena, me da alegría saber que lo que escribo llega a alguien.

Y hoy las superficialidades. Dice Letterboxd que vi 116 películas. Destacan de mi vida en el cine, laptop y dvd: "Starlet", "Stoker" y "The Conjuring". Mientras que vi con ansías la sexta temporada de Mad Men y hasta hice un post de ello, pero también me la pasé viendo American Horror Story. En mi lado otaku, también escribí de un par de animes, pero seguro la serie en este género que marcó este año fue una emitido en 2005, Samurai Champloo.

En mi mundo musical. Dice Last.fm que me la pasé oyendo a David Bowie, y cómo no, con ese maravilloso disco de "The Next Day", no podríamos esperar menos.  Y aquí lo demás que oí:



Por ello, haré mi top 5 de discos que salieron este año, porque Erick Chicas me lo pidió por facebook:

1. The Next Day - David Bowie
2. No Blues - Los Campesinos!
3. New - Paul McCartney
4. Reflektor - Arcade Fire
5. Lightning Bolt - Pearl Jam

[/mención a Daft Punk, es un gran disco, todos lo aman, está bien hecho, no más es ese tipo de música que no me prende tanto como los mencionados, no soy crítica es personal/ Sí, Editors tuvo un nuevo disco, pero no se acerca a sus discos anteriores.]

Mis mejores momentos en conciertos fueron dos, ver a We are Wolves en Osheaga y ver en Vivo a Vetusta Morla en el Metropolitan en la Ciudad de México. Los mejores conciertos del universo. Esos que no están tan llenos de gente pero que te ponen la piel chinita.


Vetusta Morla en el Metropolitan. Gracias Orus  :)

También viajé un poco dentro de México. Me nortié un poquito.
Macroplaza - Monterrey

Mazatlán - Foto de Alberto G.

Y ya. Les deseo que el 2014 nos mejore a todos. Aún cuando quizás no sea tan bonito como queremos, que nos haga mejores, al menos. Nos seguimos leyendo en este blog que se niega a dejar de existir por su dueña con egolatría que sigue escribiendo.

Peace out.

[Ah, y los propósitos para el 2014, están acá]

Actualización: Se me había olvidado mencionar que el 2013 significó enamorarme de Kurt Vonnegut. Nunca lo había leído y hoy siento que debía haberlo hecho hace años. Si bien me gustó más Cuna de Gato, me la pasé subrayando como loca Desayuno de Campeones

martes, 31 de diciembre de 2013

2014: ¿quién dijo miedo? Yo.

Como ya es sabido pocas cosas son más clásicas de este blog personal (*) que despedir el año hablando del siguiente año y empezar el otro, hablando del anterior (ese post es para mañana o para el 2 de enero, depende de la goma [cruda]).

Le tengo miedo al 2014. Miedo como ese de ver el Conjuro o sea una buena película de miedo. Pero eso, es una película en mi cabeza.

Más que al 2014, le temo al julio de 2014. Se me acaba el doctorado.

Desde 2008, me he llamado a mi misma estudiante y si quitamos el breve lapso de diciembre del 2006 a julio de 2008, lo he sido desde que fui a kinder a los tres años. (Hasta mi DUI salvadoreño emitido por primera vez en el 2002 dice que mi profesión es estudiante y nunca lo cambié). Mi permiso de residencia en México también lo dice claramente. Soy estudiante. Y eso me ha definido quién soy. Porque ya saben en este sistema capitalista nos define qué hacemos en relación a nuestro tiempo de trabajo (im)productivo.

Estudiante es decir, "la que estudia". Esa he sido. Es casi como esa otra etiqueta que llevo que me dieron al nacer "la salvadoreña". Esas definiciones que me acotan, como lo hace cualquier buena definición, que tamizan ese vasto universo de opciones de quién he sido, soy y podría ser. Y pues que eso cambie me da miedo.

[Otra gran definición de mí "la miedosa"]

Pero como al toro hay que agarrarlo por los cuernos o algún otro refrán que no incluya a la estúpida práctica de la tauromaquia, hoy sí tengo propósitos. (El año pasado no tuve, ni en el 2012 y pueden escudriñar el resto de propósitos incumplidos desde 2006).

1. Ahorrar
Ya saben más que propósito sería una imbécil si no lo hago. Se me acaba la beca a mitad del año y por más que quiera vivir del aire no lo podré hacer. Y no sé cuánto tiempo estaré en calidad de desempleada. Lo más adecuado para sobrevivir sería eso.

2. Hacer más ejercicio
Este año me quebré el pie [espere más de esta divertida historia en la próxima edición de este melodramático journal]. Pero esa situación me hizo pensar en que ¿estoy usando mi cuerpo para lo que está diseñado? Es decir para vivir, para usarlo, para disfrutarlo. Ya está roto el empaque, y ya no hay garantía. Lo cual significa que ya no hay cambios, ni devoluciones. Así que, va.

Algunas ideas


3. Rebajar.
Oh sí. Quiero rebajar por motivos estéticos. Pero relacionado con el punto 2, el médico ha sentenciado que tener una lesión cerca de una articulación me obliga a no tener sobrepeso y con un IMC muy cerquita del 23, eso me da pavor.

4. Salú, carnes rojas.
Cada vez consumo menos carne (casi nada). Y el pollo ya no me he es tan llamativo. Cuando como carne me cae mal, por ejemplo. No sé cómo pasó, se llama vejez, o gastritis. Pero cada vez mi estómago se rehúsa a ingerirla. El pollo (en pechuga) es mi amigo, pero creo que ya le puedo ir diciendo adiós, irlo espaciando. ¿Por qué? Porque se me da la gana. No es cierto. Bueno sí.  Creo que mi camino sólido al vegetarianismo es cada vez más corto. Pero ese genocidio llamado "cóctel de camarones", por ejemplo, aún me parece algo a lo que nunca podré decir que no.

5. Tener menos miedo.
Porque ese x tal que x pertenece al conjunto de los miedosos, no me gusta.

6. Los de megacombo siempre: usar los lentes de manera permanente, comer a horas, leer más y escribir quizás no más pero durante más tiempo de mi ocio.

7. El de siempre: ser más inteligente que mis impulsos.

8. Procurar a quién merece y a la aniuxa que merezco
El año pasado yo quizás escribía más bonito. Me gusté cuando dije:
Siento que tengo una vida bastante plena, a pesar de los pesares, que no sé qué ambicionar en el 2013, más que seguir por este rumbo. Por el rumbo donde me apasiona y no la tesis (maldita y bendita tesis), por el rumbo donde siempre quiero aprender cosas nuevas y por el rumbo donde siempre quiero decir cosas (aunque no sean las cosas más adecuadas). Quiero seguir cultivando mis amistades que han sabido ser perdurables y quiero seguir procurándome el cariño de quienes quiero. Así se simple y egoísta, mi vida.

9. CUMPLIR MIS PROPÓSITOS.
Quizás no lo hago siempre, por eso este metapropósito. Veo con optimismo el 2014. Si ni yo me doy una cuota de optimismo, entonces ¿quién?


Mis sesudas reflexiones sobre el 2013 están por venir. Pero antes, les deseo un gran 2014. La encuesta sesgada de mi gente cercana afirma que fue un año jodido en términos de salud, tragedias y dineros. Por eso, mis deseos para que a todos nos vaya mejor. Soy de esas amantes a la antigua que a veces cree en las vibras,  los sueños por cumplirse y el amor.


(*) Se recuerda que en este lugar no existe el control editorial y todo se escribe como el mayor gesto de autocomplaciencia. 

martes, 29 de octubre de 2013

¡Bum!

Cualquier autodenominado "control freak" es el más grande de todos. Explicamos con ahínco a los que tenemos cerca: "nos gusta tener el control". A veces el control de las pequeñas cosas. No. No sobre las personas. No sobre los grandes sucesos. No sobre los posibles terremotos y catástrofes. Sobres las pequeñas cosas.

Las pequeñas y más ínfimas cosas.  Quizás cuando más conciencia tenemos de las grandes, nos aferramos a las más pequeñas.

Un tipo de pasta de dientes. Una manera de lavarse la cara todos los días. Esas rutinas. Las cotidianas. Tenés que tener la marca de párrafo en los documentos, ver los espacios, los estilos. Las rutinas de las actividades sin horario. Esas también.

Cuando esas se detienen.  Deternerse con adverbio de cantidad.

Mucho.

A veces, lo más grande puede estallar.


[aquí una pausa en el post de melodramático, piense en ese momento de película: alguien está a punto de apretar un botón rojo que destruye el mundo, un  mal superhéroe (o un grupo de superhéroes) lo detiene con una coreografía de los tres chiflados, o bien un dolor de estómago -al villano le cayó mal la comida-, o quien sabe, un simple arrepentimiento de solidaridad con la raza humana: nada pasa. No es heroico, es como negligente. Es como el árbol que nadie oye caer: su amigo el botón que nadie vio no ser apretado. La nada, la refrescante nada.]

La manera de respirar.  Aprender a respirar pausado. Esa será mi nueva manía. Una nueva manía para juntarlas a todas. Pa, que sirva.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Los miedos

Nunca he sido una persona que le encanten los riesgos. Jamás.

De niña no salía a jugar y me quedaba viendo televisión. Ser la adolescente que regañaba a sus amigas por temerarias (oh, hay tanta frases de mamá con las que me pueden molestar mis amigos), ser la que siempre es precavida. La precaución del miedo. El no entender porqué a tus amigos les gustan las cosas extremas.

Yo crecí con miedos de todos los tipos. Los grandes se hicieron pánicos. Ir en medio de la calle y tener la certeza irracional que el mundo se va acabar. Uno aprende a vivir con sus miedos. Con un poco de ayuda por aquí y por allá. Con un poco de entrenamiento y conocimiento propio.

Y uno a veces, en realidad, está medio dormido. Y no tiene consciencia de sus miedos (¡Bendita sea la inconsciencia de las rutinas!). Entonces es cuando atacan. Uno está medio dormido, se pone unos zapatos viejos, saca al perro (prestado) y un charco de agua en las escaleras ataca como esos pánicos.

Y uno no paniquea. Es más, todo parece ajeno.

El sonido que algo se quiebra. Pedir ayuda. Luego pensar que todo va a salir bien porque al final "puedo mover los dedos del pie". Pero llegar al consultorio y oír al doctor atrás tuyo (antes de llegar enfrente de vos) decir "está roto". Y saber que todo se fue a la chingada. Que el viaje a Chile que tenías planeado para dentro de menos de una semana se fue a la chingada. Tu primer congreso internacional, se fue a la chingada. Y no, el mundo no se va acabar, se va acabar un viaje.

Duele y estás afuera. Porque hay una certeza extraña. No lloras (no, hasta no ver la cuenta).

[Recuérdenme de darle vuelta al cuarto para encontrar la cartilla del ISSTE. Amiguitos, tengan sus seguros a la mano, los accidentes sí pasan].

No parece tan grave. Quizás puede serlo, pero no como en los miedos que te paralizaban antes, esos que no se cumplen. La realidad es menos real que tus miedos.



Y claro, es que no estoy sola. Gracias a los que han reaccionado. A los que mandan un mensajito. A los que dan like en facebook. A los que me cuentan un chisme para distraerme. Y pues ya saben, revire y contra.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Perdón, soy mujer

Los nervios. ¿cómo se dice? ¿cómo se pide? El pudor. Esa es ella, yo. Ana, de como doce años, seguro. Pidiendo un paquete de "kotex" en la tienda, quizás por primera vez o por alguna vez primera vez. El paquete lo envuelven papel periódico. Porque andar con la regla es algo íntimo. Y una vergüenza. Y si me voy a llevar eso, debe estar cubierto o así se asume.

Lo mismo, si había algún accidente. Una mancha. Algo. La vergüenza. El estrés de estar en el colegio, y ponerse el suéter en la cintura, que quizás estaba prohibido (es que las niñas se suben la falda y se amarran el suéter) y decirle a la profesora (con suerte, mujer): "es que me manché".

Con el tiempo aprendí a decir: "no lo envuelva", en la tienda. Ante cara de sorpresa de la señora de la tienda (e incluso luego a pedirlo cuando atendía un hombre). Aprendí a hacerlo. Y supongo que me considero bastante abierta a hablar de mis dolores cada mes (muchos, benditos Naproxeno, Ibuprufeno y Ketorolaco). Porque literal, yo no pedí nacer (mujer).

Pero sin duda, algo de mí todavía envuelve en periódico la vergüenza de ser mujer.

Hace una semana me hicieron una intervención por una úlcera en el útero. No es complicada. No lo he andado contando mucho (¿por qué? Si yo todo cuento, soy un alma extrovertida que escribe en todos lados, todo). Y cuando lo cuento, aclaro (como hoja de papel periódico sobre paquete de toallas sanitarias) que "no es nada de papiloma o de infección". Como si tuviera que explicar que esa úlcera es mía. O porqué la tengo.(Que no lo sé). Si me merezco "el castigo" o no.  Como si tuviera que dar cuenta de una enfermedad.

Mi reacción, de mujer, me ha sorprendido. Uno nunca sabe qué tan adentro tiene muchos pensamientos. Y ahora, una semana después de la intervención --que además ando con la regla-- se me vienen estas ideas. Y decido pues, escribirlas, para decirme a mi misma, como a la señora de la tienda, que no tengo que envolver nada.

[Aunque parte de mí también quiere decirles algo. Señora, señorita, mujer, mujercita: vaya al ginecólogo una vez al año, no deje esperar dos, puede ahorrarse mucho]

jueves, 22 de agosto de 2013

Lo que llega


Pasa que no sé de arte.

Menos de arte contemporáneo.

Menos de artes plásticas contemporáneas. Ni de cualquier otro movimiento anterior. No sé nada. Sólo sé ver.

Simplemente me gusta ver cosas y hay cosas que me gusta más que ver otras. La gente o la vida me va mencionando cosas y las cosas bonitas de ver llegan a mis ojos. Y  me pierdo. (En el mejor de los casos en museos y libros, en el peor en tumblr y en internet).

Pues descubro que me gusta ver cosas, verlas y una y otra vez (casi casi como recitar algún poema -volver a Poemas Humanos de Vallejo, por ejemplo-  o cantar una canción vieja, ochentosa).

Entonces pongo acá, esas pequeñas cosas que han llegado a mí recientemente y me emboba ver.

Porque este es mi blog y puedo llorar si quiero.

Frank Stella
Félix Vallotton

Edward Pien: un montón de dibujos superpuestos. No tengo la foto de justo el que vi. Pero era impactante.

Vallotton, otra vez.
Basquiat- Pegasus :')

Y bueno, ya. 
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