lunes, 24 de marzo de 2008

El hedonismo vacacional

Me ha dejado diciendo


Lovin's what I got





Nota:
Es importante echarse bloqueador solar UNIFORMEMENTE en el cuerpo y en todo el cuerpo. Para que uno no se manche o tenga cosas extrañas como ardor en las pantorillas y no poder usar pantalones apretados. O algunas manchas rojas alrededor de la nuca...

Espero que todos hayan disfrutado sus vacaciones... al rato posteo de las mías...

peace out!

10 comentarios:

  1. ehr...bueno, vistas las cosas, es decir:
    a)un leit motiv de hormigas
    b)una pizca de literatura
    c)un asombro (de este lado de la pantalla)

    todo lo cual me hizo pensar en...tada:
    De elefantes, hormigas y revoluciones.
    Quizás ya lo leíste, en cuyo caso te limitarías a leer con desinterés todo lo que sigue, o quizás no. En fin. Tal vez. Saludos.

    Decía Julio Cortázar que decía Marcel Duchamp que los elefantes son contagiosos, y decía Julio que él agregaría que las revoluciones también son contagiosas.

    Y las hormigas, Julio. Basta ir a mi cuartel donde, con paciencia y dedicación, se han instalado en las paredes, el suelo y hasta en el techo. Eso sí, faltará el alimento, pero hormigas tenemos para rato o, más bien, ellas nos tienen a nosotros, y la convivencia pacífica es nuestra garantía de supervivencia. Los elefantes, está claro, confirman una vez más que la naturaleza imita al arte y esa pesada asimetría lo reconcilia a uno consigo mismo.

    Pienso que la historia habrá de hacerles justicia algún día a los elefantes, sobre todo si son de color violeta y la trompa verde. Este ser noble y modesto mucho tiene de símil con la hormiga, por más que sus relaciones sean, como las llamarían los "brillantes" politicólogos, de guerra fría (que en nuestra América está ya en punto de ebullición). ¿Ves cómo tengo razón? Apenas está uno hablando de elefantes y hormigas y ya tocan a la puerta los servicios de inteligencia made in Fort Gullick, cosa que al elefante lo deja imperturbable y de la hormiga ni hablamos, bastante trabajo tiene con el azúcar que derramé al servirme el café.

    Bueno, pero trataba de decir que las hormigas y los elefantes tienen sospechosas similitudes. Por ejemplo, los elefantes les gustan a los niños, pero es de notar que los dueños de circos y zoológicos no comparten ese entusiasmo cada vez más acallado por grupos "musicales" y etcéteras vestidos con modas galácticas (o eso creen), porque si no, no me puedo explicar cómo obligan a los paquidermos a viajar en esos camiones tan incómodos y oscuros. En fin, los elefantes son seres incomprendidos y también las hormigas. Por ejemplo, el otro día un sanitario me ha soltado un largo discurso sobre lo antihigiénicas que son las hormigas y las bondades que nos traería acabar con ellas.

    No lo creo. Además de la simpatía que me provocan, acabarían venciendo en esa pequeña guerra que nos iría agotando mientras ellas crecen. Todos los cursos de contrainsurgencia y todas las maniobras militares no bastarían para siquiera intimidarlas. Son más y conocen mejor el terreno. Yo estoy por una alianza o, por lo menos, un pacto de no agresión, de convivencia pacífica. Esto último creo que ha dado resultado. El cuartel tiene sus horarios. En la intendencia, por ejemplo, hay horas para que hombres y mujeres deambulen neciamente en ese lugar y horas para que las hormigas busquen alimento o se paseen en las piedras porque afuera está el calor o la lluvia. En fin, en estos pocos días hemos sido felices. Admito que tratándose de elefantes el problema crecería desmesuradamente, pero creo que terminaremos arreglándonos. Sí, sí, ya sé que los sanitarios, iracundos, se disponen a escribir sendas cartas hablando de la cantidad de microbios que las hormigas acarrean, y ni hablar de los elefantes, pero creo que me doy a entender. Las revoluciones también son antihigiénicas... para el neoliberalismo. Sobre todo porque son contagiosas (como los elefantes y las hormigas). Y así como hay que aprender a amar a las hormigas y los elefantes, hay que aprender a amar y hacer las revoluciones.

    Volviendo a la relación entre las hormigas y los elefantes, a mí no me convence esa aparente indiferencia que asumen una al paso del otro. Sospecho una secreta alianza en ese ignorarse mutuamente. Tal vez se ayudan sin saberlo nosotros; tal vez tras las grandes orejas se esconden las hormigas por millones, recuperan fuerzas, conspiran y preparan el contraataque cuando alguna campaña higiénica las ha obligado a un repliegue táctico; tal vez las hormigas construyen bajo tierra inmensas galerías para resguardar a los elefantes cuando los niños terminen por olvidarlos y queden en las perversas manos de los dueños de los circos. ¿A dónde irían si no bajo tierra a esconderse? ¿Dónde podrían rehacer sus fuerzas sin que fuertes cazadores armados con napalm los encontraran? Quién dice que no, a lo mejor...

    Por ejemplo, cuando veo un elefante, en las afueras de un circo o en un zoológico, se me contagia casi inmediatamente y sé que me miran con secreta complicidad, dándome a entender que se preparan para rebelarse. Seguro es que las jaulas no ni tampoco las cadenas que los atan. Las romperán un día e irán felices a retozar, por fin, en los jardines y a comer todo el algodón de azúcar que quieran (todo elefante que se respete enloquece de gusto con el algodón de azúcar y con retozar en los jardines y mejor si tienen una fuente).

    Por esto, y por otras cosas, hay que hacer una revolución...

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  2. buen consejo... aunque yo no fui a la playa ¬,¬

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  3. heyyy...gracias! el primer comentario! al final no surtieron -tanto- efecto las fotos de la esposa de Sarkozy. :P
    a decir verdad leer tu blog fue una de las cosas que me hizo "aventurarme" hasta aca, asi que supongo que eso que el primer comentario sea tuyo le da una sensación de equilibrio a todo.
    cuando menos una sensacion de "palmada en la espalda" jaja...ahora el dilema es si esto debe ir como comentario en el mio o en el tuyo...hmm...ay, Hamlet!

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  4. El otro día te iba a decir algo sobre la peli de la que hablás más abajo, en fin, nunca me pasó de quemarme fiero ni roncharme la piel. Un poquito los hombros y la nariz. Los lugares sensibles de todo el mundo ¿no?

    Besotes!

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  5. Paso sólo a saludar...

    qué bien le vienen los cambios a este blog!!

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  6. yo jamás he sabido broncearme...

    voy a pasear por ahí.

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  7. hola.
    http://www.toquedequeda.net/comunidad/2008/04/07/gris/#comentarios

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  8. ya no has blogueado muy seguido y q paso por cierto con el blog en ingles?

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  9. Anónimo: Ya posteé pero lo del blog en inglés nomás no tengo cerebro je je je....

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  10. Dexter, asesino serial19 de abril de 2008, 1:41

    Alguien no está de acuerdo con su post. Talvez el considera que está bueno broncearse de manera rara.

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