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miércoles, 15 de mayo de 2013

Aborto

Como este es mi blog personal y uno escribe cosas personales diré algo personal:
"si yo saliera mañana embarazada, yo, no abortaría." 

Dicho eso, tengo ya ganado el beneplácito de todos los conservadores. Seguro. Pero, no. No estoy con ustedes.

No se trata de lo que yo, Ana de 29 años, con una red familiar estable, con acceso a activos e información para ejercer mis derechos sexuales y reproductivos haría. Yo soy un miembro muy especial entre el colectivo de mujeres en el mundo, tristemente. Quisiera que hubiera más como yo. Y aún así, lo que yo haría es mi chingado problema. Y no debería ser una normativa.

[Es hasta gramatical: un condicional es condicional, no es imperativo: yo haría, no es vos tenés que hacer]

Yo por eso soy pro-choice. "Elección". Porque yo no puedo juzgar a toda mujer que tiene una historia de vida ajena, desde mi muy particular historia de vida o valores que la acompañan.

Es eso, gente. No se trata de ustedes. Porque no es su cuerpo, ustedes no son todo el mundo. No se trata de que juzguemos a la gente por tomar elecciones diferentes a la de nosotros y juzgar desde su posición muy personal. Que sólo haya opciones de morir en el intento (mujeres que mueren por abortar en malas condiciones), esperar milagros (como Beatriz* que no puede ni abortar al feto anancefálico que lleva dentro) o la cárcel. La vida no puede tener tan pocas opciones para las mujeres.

¿Quiénes somos para juzgar cada uno de los casos de mujeres que por el sistema patriarcal también tienen que llevarse a cuestas vidas que no son las propias, en condiciones que no comprendemos?

Por eso,  odio la legislación salvadoreña y su visión tan cerrada sobre el aborto.


[*Hace como dos semanas escribí de Beatriz acá, qué triste que la CSJ no diga nada, que se quede callada]

domingo, 15 de enero de 2012

De la memoria de los que no recuerdan

El 16 de Enero de 1992 se firmaron los acuerdos de paz para la guerra civil salvadoreña. Esa que duraría 12 años "oficiales". Porque la guerra empezó antes y terminó después, como todas las guerras.

Yo no conocí a mis abuelos, los hombres. Mis dos abuelos murieron antes que yo naciera. ¿A qué viene esto? Que no es que los recuerde pero sé quienes fueron y cómo murieron. Un abuelo mío murió del mal de Chagas. El otro murió después de rescatar a un niño en balsamar. Y entonces lo que recuerdo son las historias sobre mis abuelos. Porque alguien me las contó y porque me importan porque son cercanas. Del mismo modo no recuerdo a mi madre biológica y también me la han ido construyendo de diversas formas.

¿Por qué entonces tengo miedo de veinte años de paz? Porque no sé quién se encarga de contruir las historias. Me parece que pensamos que la guerra es algo que se debe olvidar. Fue traumático, dirán. Pero uno necesita saber qué cicatrices le preceden. Porque somos parte de eso. Yo soy mal de Chagas, rescates y falta de tumbas. Y eso es parte de lo que soy. Soy también la niña que jugaba a la "comandancia apolón" -un grupo de niños "rebeldes" que no querían meterse a la casa con el toque de queda para seguir jugando- y a buscar "minas quita pie" en los columpios por mi casa. Soy todo eso. La consciencia y la inconsciencia de una guerra que nos dejó huérfanos a todos. Porque aunque se quiera olvidar la guerra sigue ahí. Vivita. A veces callada y a veces grita. Y es que me pregunto cómo es que los judíos se pasan recordando de su holocausto que pasó hace más de 50 años y nosotros en veinte años queremos tapar el sol con un dedo. Como se ha tapado la insurrección de campesina de 1932, que también nos hace ser los que somos: un pueblo ladino y obsecuente.

Me da miedo que la paz se convierta en un asueto más y que yo no pueda reconocer de ella más que el recuerdo del piso cuadriculado de Chapultepec.

[Puse enlaces a la wiki, disculparán]

lunes, 14 de noviembre de 2011

De (ir)realidades, recuerdos e historia

Últimamente he andado así como en plan de auto-evaluación. Ha sido un año interesante en muchos aspectos. Y creo que me di cuenta de unos de mis principales miedos: perder la noción de la realidad.

Si eso existe. Me parece que sí.

[googlea]

Sí, sí existe.

Pero no importa, porque es mi noción de realidad. Hace poco recordaba que en alguna clase algún profesor (si es que fue real), comentaba sobre la física cuántica y del tiempo lineal. Como uno es capaz de recordar el pasado, pero no el futuro.

Entonces es eso: el pasado está en los recuerdos. En lo que uno recuerda. Y siempre he pensado que ando malita de mis recuerdos. En una de mis películas favoritas "Vals con Bashir", cuando tratan de reconstruir un recuerdo que también es un momento histórico (been there, done that), plantean una cosa que siempre me ha llamado la atención sobre los recuerdos. Alguien tuvo el buen atino de subir la escena al tumblr (algún día les hablaré de esa otra red social). La cuestión es esta: uno puede recordar cosas que no existieron. El tiempo no es tan lineal. ¿Por qué entonces mi pasado puede ser falso y no así mi futuro?.

Pondré otro ejemplo. "Abre los ojos" o su versión gringa chafa "Vanilla Sky". Este tipo contrata para que le injerten una serie de recuerdos para vivir en criogenizado. Lo que más me impacta de la película es esa sensación de no saber justo cuando se hizo el cambio. Cuándo los verdaderos recuerdos (si es que son verdaderos) terminan y empiezan los falsos. Uno puede dudar de todo.

Entonces aquí viene: el pánico. Tipo los enanitos verdes, uno está sentado en la muralla que divide todo lo que fue de lo que será. Y es bien alta y marea. Porque el presente es así, fugaz. Y uno lo vive de prisa. Y de repente ya casi todo es pasado. En mi caso mi pasado es incluso a veces todo un gran país. "El Salvador no existe", bromean por ahí. Pero yo una vez lo llegué a pensar y me llegó a dar miedo. Me dio entonces una de las peores ansiedades por regresar a un país, que seguramente ya no existe. En un año ha cambiado. Y mis visitas anuales en tres años quizás no me dan cuenta para darme cuenta de todo lo que es ya mi país o ya no lo es.

Mi país es entonces es una serie de recuerdos frágiles.

Y eso me da angustia.

Y a veces quisiera recordar y saber que lo recordé es certero. Como un libro de historia (no oficial por favor). Alguien que me dé cuenta de lo que digo es cierto. Porque a mí todo se me hace nubloso. Un día despertaré y todo lo que más quiero será un recuerdo. Un recuerdo a mi manera y poco real. Quizás. Ese es uno de mis grandes miedos.

Si es una reflexión que parece loca. Pero créanme, está aún peor en mi cabeza. Y es por estas cosas tan personales y subjetivas que creo en la memoria histórica. En tener presente algunas cosas nublosas. Por ejemplo el 11 de noviembre se cumplieron 22 años de la ofensiva. Yo tenía 5 años y recuerdo un par de cosas que cada vez están más nublosas. Cuando todo esté nublado, cuando todos estemos así, no sólo el pasado será fabricado, sino también habremos fabricado nuestro futuro.

Y entonces estoy ahí, sentada en esa muralla. ¿Habrá que pararnos?


domingo, 30 de octubre de 2011

De ubicuidades y columnas

Voy a hacer un ejercicio de "diario" de Psicología de la adolescencia de la institución jesuita en la que estudié buena parte de mi niñez y juventud. Pues es que cuando quiero pensar mi relación con los espacios, mi vida siempre ha sido un desencuentro.

No. No soy víctima del desencuentro estilo novela rosa. Pero siempre han existido distancias por todos lados. Las distancias se deben de medir en términos de que tan posible es que estemos en un mismo lugar. No en kilómetros. No. Por eso siempre he anhelado el don de la ubicuidad, porque la capacidad de estar en varios lugares a la vez controla esa imposibilidad. Juega con las distancias.

Por ejemplo, a mí me hubiera gustado estudiar Letras al mismo tiempo que estudié Economía. Es más me hubiera gustado además estudiar Física y Matemática. Porque las extraño y recuerdo yo que era muy buena para esas dos últimas. Pero también me hubiera gustado ser deportista. De algo. De volleyball.

Soy golosa y por eso quiero ser ubicua.

Entonces he intentado ser ubicua haciendo muchas cosas que me gusta hacer. A veces al mismo tiempo. Por ejemplo escribir este post mientras estoy trabajando una base de datos. Escribir una idea que se me viene para un cuento en medio de una conferencia sobre mortalidad, o bien simple y sencillamente irme a dormir y pensar que soñaré con el trabajo pendiente (de joven me funcionaba mucho mejor).

Entonces pienso que le he ganado a la ubicuidad. Pero entonces me doy cuenta que hay días que quiero despertar en El Salvador y luego regresar a México y pasar la tarde jugando con mi sobrino en Sttutgart. Quiero que realmente exista ese "Salvéxico" o "Mexsalvador" donde vivo, con un pueblo llamado Alemania para visitar. Levantarme y desayunar pupusas. Hacer mi trabajo y luego cenar tacos al pastor deliciosos. Eso es el mundo ideal, si me preguntan.


Avisos parroquiales:
Quizás tener cosas publicadas sea una manera más de alcanzar la ubicuidad, uno puede estar dónde lo lean. Ya van dos columnas mías en La Prensa Gráfica. ¡Espero sean más! Cada una ha sido, sin planificarlo así, de una de mis facetas. La primera fue más recordándome mi lado de fan de la estadística y la segunda de la presentación de los libros Roque Dalton. Les dejo los enlaces.

Sueños guajiros estadísticos - columna del 9 de Octubre
País mío no existes: Roque Dalton en el Zócalo de México - columna del 30 de Octubre

sábado, 27 de agosto de 2011

De la violencia y mi sensibilidad ageográfica

El otro día, después de leer el post de Kyuutz, él me dijo que pues viniendo del país que vengo quizás podría entender un poco más la violencia de México, cuando le dije que no iba a comentar.

A veces siento que no tengo todos los elementos de análisis. No sé de historia mexicana, no he vivido mi vida acá. Cualquier cosa que diga está sujeta a "pero vivís de este país" y con eso pueden cerrarle la boca a cualquiera.

No lo sé.

El asunto es éste. Me duele todo. Ya no soy solo salvadoreña. Después de tres años y sabiendo que estaré aquí por lo menos tres años más, implica que no soy solo salvadoreña. Y es así. Monterrey pienso y ya no es una idea abstracta.

Vengo de un país pequeñito. Normalmente se me hace que en México por lo menos hay 32 El Salvador, uno por cada entidad federativa. Y se me hace difícil comprender esa unidad como nación, como país siendo tantos y tan diversos. Hay "países de México" de los que no sé nada. Pero ya la ciudad de Monterrey ya no es para mí esos estudios de movilidad social de Patricio Solís que leí. Ya no es eso. Conozco a varios regios. Tienen cara y tienen nombre. Y entonces ya no puedo sacudirme las cosas como extranjera errante de paso. Ese tipo de alejamiento que uno tiene cada vez que lee noticias de violencia en lugares tan distantes como Afganistán, Libia, Irak o cualquier otro cruzando el charco, eso que uno se indigna un ratito y luego sigue con todo, muy normal.

Entonces veo estas cosas Monterrey, Torreón que se unen a lo que ya sabemos de Juárez, Tijuana y los eventos como la matanza de los migrantes y otras historias de la frontera sur. Es la violencia que ya no sólo afecta a los más oprimidos (como los migrantes) si no que nos dice que todo está haciéndose anárquico. Entonces me viene el flashback de cuando las maras hicieron su supuesto "toque de queda" o los buses quemados en mi país. La sensación esa de "todo puede pasar". Esta idea del miedo, de lo simbólico, de la ostentación del poder que ya deja pequeñito a los gobiernos.

Leo las noticias en El Salvador y veo muerte por todos lados. Y me duele mi país - y a veces me da culpa de estar acá "a salvo", porque además soy de esa generación que se recuerda que la metían de jugar por el toque de queda, de los colchones en la puerta del cuarto en la ofensiva y ve como se cuentan y cuentan los muertos en El Salvador ahorita que estamos en paz (pues deben ir a crónicas guanacas, un blog donde se cuenta no con números este tipo de historias). Soy, quizás como muchos, fácilmente impresionable, fácilmente me da miedo. Fácilmente me duele.

Me duele mi país y me duele el país donde vivo. Y lo peor del caso es que no sé qué podría hacer yo, ni en un lugar ni en el otro. Porque estoy lejos de uno y al otro todavía no lo entiendo por completo.

viernes, 22 de julio de 2011

De fumar e indignarse

[Pues es mi opinión, subjetiva como todas la opiniones]

Pues tengo un vecino en el piso de abajo que fuma. Tengo una vecina que está loca también, que es su esposa, que da para tantas historias, pero su esposo es menos loco, pero fuma. Fuma MUCHO. Me molesta además que lo haga justo del lado de la cocina. En la mañana me despierto y voy a prepararme el desayuno y mi cocina huele asquerosamente a cigarro. Es molesto. Pero pues, luego se va.

Esa es mi relación más disgustosa con el cigarro. No fumo. Antes lo hacía, uno o dos cigarros diarios, rara vez compraba una cajetilla. Lo hago de vez en cuando y en plan social. No soy adicta. Pero he intentado seguir desde el DF las discusiones de la Ley Anti-tabaco en El Salvador. No he podido encontrar la ley, pero sí leí esto

La normativa prohíbe fumar en lugares públicos e impone por violar esta disposición una multa de 57 dólares. Prohíbe además la comercialización de cigarros al menudeo y permite que una persona no fumadora denuncie a familiares o vecinos que consumen tabaco dentro de su casa.

Eso me parece bastante excesivo. ¿Qué es un lugar público? No lo sé. ¿La banqueta? No lo sé de nuevo. Me acordé de mi vecino acá en México, que podría denunciarlo. Aunque eso, a pesar de las molestias me parecería excesivo. Así como yo me enojo que la señora esta se enoje cuando camino con ciertos zapatos (una vez hizo eso la señora esposa del fumador), no soy ese tipo de personas. Entiendo que vivo en un edificio y que compartimos cosas: ruidos, hábitos y demás.

Entonces pensé que la ley era un poco "prohibitiva". Y sí, me vi a mi misma usando las palabras del presidente al que le quiero exigir que cuide más la Constitución. Y esa sensación, de usar sus palabras y estar de acuerdo con él, me hizo... vomitar sentir mal.

Creo que hay una sensación generalizada de enojo actual, por las anteriores acciones de la Asamblea Legislativa y el Ejecutivo con respecto a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Esta Ley Anti-tabaco da una ocasión política para que los diputados le digan al pueblo "No estamos con el presidente" y "Protegemos su salud". Y quedar muy bien, hoy revirtieron el veto presidencial como acto "democrático". Los titulares parecen decir que la Asamblea le ha "ganado" al presidente, porque además es la primera vez que se unen los partidos para evitar el veto presidencial. Una cosa inédita, pero que hoy tiene el timing correcto. Entonces tenemos que la gente dice "El presidente es malvado", que puede que lo sea, pero puede que a la gente se le olvide que esos mismos diputados también tienen responsabilidad en la merma a la democracia por parte del decreto 743. Todos los diputados tuvieron responsabilidad, aunque después se resarcieran, se retractaran, lo que sea (con movidas políticas extrañas): el decreto pasó como una propuesta de la derecha y se aprobó sin votos en contra.

Pero tampoco estoy eximiendo al presidente, que parece que quiere convertir a El Salvador en un régimen presidencialista (quizá lo único que comparte con lo que se conoce como otros regímenes de izquierda). No. Pero vimos que el presidente ha usado su poder de veto, que lo sabe usar, que lo puede usar y que lo habría podido usar y no lo hizo para el decreto 743. Y que además, aún cuando lo usa y quizás personas como yo, los fumadores y otros podemos estar de acuerdo en que la Ley es demasiado prohibitiva, nos da un argumento que no esperamos "que afecta los intereses económicos", obvio que no son los intereses ni siquiera de los grupos económicos nacionales (Ah... pobre tabacalera Morazán... ya ni los Delta se hacen en El Salvador). Y eso también nos molesta. Y entonces pienso ¿reformar o vetar la ley? Y entonces quizás este argumento económico haya sido el que pesó más.

Seguro se necesita una Ley Anti-tabaco, no estoy en contra que se legisle, pero quizás una distinta. Hay gente adicta. No podemos decirles que dejen de fumar de un día para otro. Y por otro lado, parece una cacería de brujas a los fumadores, en un país donde hay 11 homicidios diarios.

La ley está aprobada en El Salvador. Los ganadores de todo esto:  los no-fumadores y la imagen de los diputados héroes. Y yo me sentiré privilegiada en México, si no se modifica: cada mañana que me despierte y sienta el olor de vecino fumando, lo veré como un acto totalmente contestatario y ya no me molestará tanto...



También lea esto de la Virjinia.

Gracias a Jerry H, nos deja este otro link de la Ley

martes, 11 de enero de 2011

Y a fuerza de partir voy a saber lo que es volver, volver (III parte, final)

Post final.. los anteriores están aquí y acá


México D.F., a los 11 días de Enero de 2011.

A veces quisiera escribir cartas con fechas, a la vieja usanza. Uno lo abre y ahí está: tiempo y espacio para decir algo.

Pero no siempre es tan fácil.

Escribo desde mi cuarto en el Distrito Federal. Este es mi cuarto. El cuarto en San Salvador era mi cuarto, Pero ya no es mío. Tiene mi cama y mis muebles. Pero todo lo que soy está más cómodo en este cuarto de por acá. En esta ciudad donde hace frío.

Debo contar como terminé de llegar a El Salvador, aunque yo ya estoy en México. A esta carta, pues, no sabría como ponerle lugar y fecha. Es anacrónica y está en espacios diferentes.



*Pausa de suspenso*



Empezaré por decir que los buses galgos son muy grises. Que Cindy nunca fue mi compañera de asiento. Porque resultó que había un galgos espacial a Guatemala. Nunca le dije buen viaje. Estos viajes están llenos de saludos y de no saludos.

La frontera está bien cerquita de Tapachula. En mi pequeño viaje, encendí mi reproductor de mp3 de 1GB sonó Dave Matthews Band y miraba los arbolitos por la ventana. Casi se me olvida de los infantes que venían atrás si no fuera porque movían mi asiento. El viaje será largo, pensé.

La frontera estaba tan cerca. Me bajé con mis documentos. Por primera vez usaría mi credencial. Antes el FM-3 , mi documento migratorio, era una libreta verde que parecía de los años 50's (y también mi foto tomada en el reconocido "Foto Flores"). Hoy es una credencial. La foto parece, según dice mi hermana, de una internada en siquiátrico. Yo digo que nomás me veo anémica. No sé porqué pero me emocionaba utilizar mi documento migratorio nuevo (soy tan ñoña, a veces, bueno, bien seguido).

En la filita me encontré a los hermanitos. Bien buena onda. Nos hicimos cherada. Luego llegó el nicaragüense. Y ellos fumaban y yo no. Y luego llegó un chico de Tabasco. Nos hicimos una "mara", pué. Haciendo los trámites y esas cosas.

Me fui al baño de la oficina de Galgos de la Frontera. Maravilloso cuando no sirven las chapas. La señora salió corriendo, porque cuando terminé ya no estaba. Yo quería por lo menos que supiera mi nombre si ya me conocía tan a fondo.

Nos subimos de nuevo al bus. El chico de Tabasco me preguntó que si no me quería pasar para adelante. El iba justo atrás de los hermanitos. Y pues pensé que era extraño aceptar ir a la par de un desconocido todo el viaje. Pero yo sabía que no iba a soportar a los infantes a mi alrededor. Y pues ahí estaban los otros y podía ser más divertido. Así que me cambié. Los asientos iban mucho más adelante que el que tenía. Eso también era un plus.

El viaje transcurrió. Oí música. Leí un par de cuentos de Kafka.

Se subió un señor a vender comida. Tenía precios en las tres monedas, no se cansaba de decir: dólar, peso y quetzal. El plato costaba: 40 pesos, 3 dólares o 20 quetzales. No eran grandes. Pero pues hacían su cometido.

Comimos.



Leí un poco más.

De repente, un olor. Un olor horrible inundó el bus. Pensé que a lo mejor era sólo un lugar por dónde pasábamos. No. Alguien omitió las indicaciones que nos dio la azafata más caderuda de la historia (cada vez que pasaba me golpeaba el hombro). La señora había dicho claramente que el baño era solo para orinar. Pero no.

Así que mi historia se detiene momentáneamente aquí, después de deternos en la gasolinera mientras la culpable limpiaba el baño.

6 horas de viaje. En ese estado.

Luego, llegar a El Salvador. A abrazar a mis queridos, con la pena que sentía que yo era toda una m***da andante. Pero me dijeron que sólo olía al cigarro de mis acompañantes.


***
En otras curiosidades, le pedí el celular prestado a la señora de mi encuentro bañístico en la frontera. Era salvadoreña y se puso a hablar y todos le caímos encima, porque el bus se atrasó 2 horas y media.





¿El regreso a México?

También tuvo sus cosas. Memorables. Como conocer a un indio (de la India) que reside en Canadá en Tapachula.Pero en esos regresos, siempre voy más triste.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Y a fuerza de partir voy a saber lo que es volver, volver (II)

*Sigue de la entrada anterior, pero puede leer sin la primera parte, supongo
*Aunque esto no es Rayuela
*Sigue siendo largo, dramático y además introspectivo

Cuando sabía que solo hacía falta mi maleta para ir a comprar mi pasaje Tapachula-El Salvador en la terminal, fue el primer momento en que sentí que ya estaba llegando. Pasa que después de 18 horas de viaje uno siente que ha estado en un solo lugar -en un bus- y no por todo México. Y entonces me emocioné. Le dije adiós al compañero de viaje. Me deseó buen viaje y yo le desee feliz navidad. Me puse hacer fila donde se compran los ticketes y pasó una señora de pelo corto rubio y me dijo adiós, toda contenta. Con ella había hablado en alguno de esos restaurantes en los que se para el bus para comer. Ella venía desde Sonora. Otro señor me había dicho que venía desde Los Angeles, y no venía solo, con toda su familia, niños incluídos. Ellos ya habían llegado a su destino final, pero mi viaje parecía pequeño a comparación. A mí, de alguna manera, me hacia falta 10 horas, aunque esas 10 horas empezaran desde las 7 AM del día siguiente. Eran las 4:30 pm del lunes. Sabía que llegaría hasta el día siguiente en la noche. Pero a mi me hacían falta nomás 10 horas.

-No hay ticabús
-¿No hay?
-Pero hay una corrida de galgos a las 11:15

Bueno. Yo ya veía al otro lado de la estación el hotelito recomendado y que es lindo en el que me quedaría. Compré mi pasaje. Escogí el asiento en la ventana más adelante posible, asiento 23. Y me fui en busca de mi hotelito. Quería bañarme. Quería conectarme y decirles a mis papás que había llegado. Mi abuela murió el 2 de octubre de 1992 en Cumbres de Maltrata, Veracruz. Y aunque hoy están mucho más tranquilos que el año pasado, sé que tienen razones extra para preocuparse.

Pero no había habitación, ni en ese hotel, ni en el otro, ni el otro. Me toco irme a uno que costaba bastante más y que además no era bonito. Le dije a la señora que quería ver la habitación, pero después le dije que inmediatamente que sí cuando me dijo que tenía internet. Me subieron la maleta -soy una pequeña dama que no sube maletas-. Me acomodé y quise conectarme.

-¿Oiga cuál es la clave del internet?
-Espéreme un ratito que lo voy a conectar

Encendí la tele. Yo no suelo ver mucha tele. Primero porque durante casi dos años no tuve. Y segundo porque cuando tuve no tenía cable. Y hoy tenía cable. Extrañamente puse el 44, era el warner, como por inercia. Durante muchos años en el servicio de cable de El Salvador ese canal era el warner. Fue raro.

Me pude conectar, mandar correos, mensajes. Decir todo de estar viva. Me bañé en una ducha que no tenía ni cortina ni puerta. Me sentía como apenada aunque no hubiera nadie en mi cuarto. Entonces me di cuenta: No traje ni cepillo de dientes ni desodorante.

Salí a comer. Me fui al "Disfrutas", enfrente de la terminal de buses. Si un día van tienen que probar las aguas, que realmente son licuados de agua con fruta. Eran las 6 de la tarde. Y yo comía yo solita viendo la tele. Vi en el menú y decidí qué iba a desayunar. "Si mañana salgo tarde, aprovecharé para desayunar".

Pedí que encendieran el internet. Me puse a ver tele. Y me intenté acomodar en la habitación. El aire acondicionado sonaba super fuerte. Había un florero en la esquina, lleno de flores artificiales. Había un rótulo de "Por favor no limpie los zapatos con la toalla". Y la cama tenía una ropa de cama colorida, como típica, que olía un montón a detergente. Lo cual me dio confianza hasta que me empezó a picar -y seguramente fue mi neurosis y no nada de la cama.

El teléfono. Me asusté.

-¿Ya va desocupar el internet?
-¿Ah?
-Es que queremos desconectarlo.

No sé cuál es la política del internet y estarlo conectando y desconectando. Parecía como que yo era alguien que comía de más en un buffet. Me sentí hasta apenada y así que dejé que lo desconectaron.

Dormí. Bien. Más de 10 horas.

Baño y desayuno. Hoy en el desayuno habíamos más comiendo solos. En mesas grandes de 4 ó 6 , todos comiendo solos viendo la tele. Era uno de esos programas matutinos. Y había recuento de los mejores momentos en la telenovelas. Me di cuenta de cómo terminó la novela de lucerito. Dos comensales se sentaban a la par mía y ordenaban un desayuno muy similar al mío.

En una de esas, la comensal y yo nos reímos al unísono de unas cachetadas de telenovelas. Y fue divertido. Comí, aunque ya no quería, pero no quería dejar nada en mi plato y me fui. Fui por mis cosas y ya iba siendo hora de irse a la estación. En la fila -pequeña- para registrar el equipaje iba un chero de pelo largo, colocho y con pasaporte Nica que le preguntaba al señor tico, supongo, que si en San Salvador se podía agarrar el otro bus. El señor le decía que sí. Uno de los comensales del desayuno llevaba muchas maletas -entre esas cosas que se veían que eran instrumentos musicales-. Y me sonrió y me preguntó que si iba a San Salvador también.

-¿Sos de allá?
-No, yo soy de Guadalajara
-Ah

Era un músico de Guadalajara que viajaba con su hermana. Que quería tocar en Costa Rica. Venía en tierra desde tierras tapatías. De la nada sacó un disco y me lo regaló. El grupo lo pueden encontrar aquí: http://www.pneumus.com/. Lo oigo ahorita de soundtrack mientras escribo. Agradecí y le dije que qué lástima que no tenía un discman. Nunca pensé decir tales palabras. Le dije que me iría a sentar.

Ahí, sentada en la estación, me encontré a Cindy. Una guatemalteca que regresaba a su casa después de tres años de trabajar en diferentes hoteles. Venía desde Michoacán. Que estaba emocionada. Que trabajar en turismo es cansado y que la discriminaban por ser guatemalteca, aunque era bien chelita.

-¿Cuál es tu asiento?
-23, le dije.
-¡No es cierto!

El suyo era el 24.

Y llamaban : "Los de El Salvador".

viernes, 24 de diciembre de 2010

Y a fuerza de partir voy saber lo que es volver, volver (I)

*Esta es la crónica de un viaje anunciado
*Post largo y dramático.
*Parte I - Llegar a Tapachula

El domingo 19 de diciembre fue un día que terminó en el inicio de un viaje largo.

-¿Te vas por tierra?
-Sí
-¿Y cuántas horas son?
-Como 30-32 pero no las haré de un solo

Y la gente me miraba desde ya con una cara de "Pobrecita, niña". Esa fue una conversación recurrente. A esto agregarle un "¿No te da miedo?" o un "¿Y vas sola?". Y así...
Recién mudada de depa, recién terminada del primer semestre del doctorado y con una maleta armada en una hora, yo llamaba de vuelta a un taxi que llegaba tarde para irme a dejar a la terminal de buses de norte (¿si voy para al sur, por qué salgo del norte?).
-Me dijeron que era el depa 40X
-No. es el depa 20X

Genial. Pensé. Me iba yo... cansadísima. Los últimos días habian pasado entre dos fiestas institucionales y unas muy buenas reuniones de amigos, un brevísimo viaje al Estado de México y terminar de afinar algunos detallitos. Me senté y le dije al taxi que se fuera por el lado más corto, porque yo no sé cómo llegar a la TAPO. Aún soy extranjera. Así lo dice mi documentación y así me sigo sintiendo.

Llegué a la TAPO, que en esa noche de domingo parecía un domingo en la calle Madero del centro de la ciudad de México. Llenísima. Hice una fila para documentar la maleta. Si armar una maleta implica olvidar regalos, cepillo de dientes y desodorante, ya tengo una profesión.

-Oiga tiene la mochila abierta y se le ve la compu.

Ese fue el samaritano número 1. Hubo varios. Viajar no está llena de gente mala y rencorosa. Si no de gente que también quiere llegar con su familia en las fiestas. Gente humana, pues. A veces, demasiada humana.

El bus, como mi taxi llegaba tarde. En estos viajes nunca se llega a tiempo. Y me fui a mi asiento 4, ventana, al frente de un ADO GL, con destino a Tapachula. El tiempo estimado de viaje 16 horas y cacho decía la página de ADO. Yo sabía que seguro serían más... Ya había hecho ese recorrido, con una amiga. Pero hoy iba sola. Confiando en que mi MP3 con la selección de 1gb de música de hace un año me siguiera gustando, porque no tuve tiempo de cambiarla. Y a penas compré un par de baterías y un jugo en la estación.

Un poco malhumorada, le dije al del asiento 3 que quitara su botella del lado de mi asiento. Y que me diera permiso. Me senté. acomodé mis cosas. Puse mis audífonos en el asiento y pasé oyendo una música extraña pero que me servía para irme del asiento y ver un poco la ventana. Aunque no pude dormir. Empecé a ser consciente de todo mi cuerpo. De donde estaba apoyada, de qué se me cansaba y que tenía que moverme, de mi gastritis de la que casí nunca me percato (me di cuenta que tenía gastritis hasta que un doctor me tocó la panza y salté), de todo. Yo era mi peor enemiga para dormir en bus. Pero lo logré, a cuotas de dos horas. Y uno que se levanta cada vez que se llega a una estación y hay cambios de pasajeros. Pero luego de un rato (bueno, como 8 horas) ya casi todos íbamos para Tapachula.

-Mamá, invades mi espacio - gritaba un niño muy pequeño atrás. Otra madre e hija, pero hija adulta, discutían de cuentas. Eran las 4 de la mañana y llegabamos al restaurante donde yo comí la otra vez. De noche el lugar era un poco siniestro pero había baño y la gente comía como si fueran las dos de la tarde.

Seguí dormida, hasta las 8 y 30. Me desperté y desayuné. Saqué una galleta de avena y abrí el jugo. Saqué otra galleta para dársela al tipo cuya chaqueta de cuero y su olor me molestaba, así como me había molestado que había puesto su jugo en mi lugar. Todo eso exacerbado por mi mal humor. Pero era otro día. Y había que desayunar. La tomó. El iba leyendo un libro raro. No lograba ver de qué era, pero tenía como muchos apartados y números y negritas. Parecía una ley o algo y vi que tenía marcadores de cuatro colores.

La tomó. Y luego me preguntó que para dónde iba, que de dónde era... Él era de Guerrero. Iba para Tapachula, destino final. Nunca supe su nombre. Era testigo de Jehová. Pero no intentó evangelizarme. Me contó de las diferentes traducciones de la Biblia, de en cuántos idiomas está traducida -no me acuerdo-, de cuántos idiomas se lee la Atalaya y así. De cómo habían muchos grupos indígenas en Guerrero y Oaxaca.

Ya estábamos en Oaxaca. Desde hace rato. Y vi por la ventana molinos de vientos. "La ventosa". A veces digo que es necesario que yo ya tenga cámara. Pero San Google ya tiene muchas fotos de lo que vi, aquí. Increíble... se veía tan bonito. Un señor con cámara de video se acercó hacia adelante y empezó a filmar. El nuevo conductor, tenía una música tantito más norteña. Pero no me molestaba. Una parada a comer. Y poco más de cuatro horas de camino.

Me dormí, intenté ver una película, pero me dormí. Cuando me despertaba miraba el camino. A veces parecía un paisaje conocido, a veces todo lo contrario. Es como raro intentar nombrar algo que no sé. A veces el señor de la par me hacía preguntas de lo que para él era un lugar lejano, mi país. Me dijo que quería ir a ayudar a sus hermanos allá, le dije que tenían ya bastantes adeptos. Un rato hablamos de las maras -tema obligado- , de la inseguridad en México. Me preguntó cómo eran las gasolineras, cuánta gente vivía en mi país y cuanto tiempo seguiría viajando. Nunca intentó convencerme. Me dijo nomás "¿Fue alguna vez a un templo?", le dije: "No". Pensé que empezaría. Pero no. Confieso que me preguntó porqué no me vio evangelizable... quizás soy un caso perdido y mi poca fe es notable a primera vista.

Con un poco de tráfico y después de dejar Tonalá y Huixtla... ya hacía falta muy muy poco para llegar a Tapachula. En la entrada de Tapachula, un rótulo del Pollo Campero y ya sabía que iba llegando a casa.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Home...I can't say where it is but I know I'm going home

Me he estado cuestionando, en medio de todo, de las diez mil cosas que tengo que hacer, de las diez mil cosas que he hecho últimamente mis definiciones de "hogar" y sobre todo de "patria".

Durante el mundial, debo confesar que envidiaba un poco a los mexicanos que han sabido compartirme su territorio en estos dos años. Los envidiaba verlos con su camisa verde, con sus sombreros, con sus pinturas en la cara. Envidiaba ese sentimiento que les veía de ser mexicanos.

Y es algo que yo ya había observado desde mi primer 15 de septiembre en México. Esa emoción de poner la banderita en las casas, de tener una bandera enorme y celebrar algo como una independencia con una fiesta tan familiar que parece cena de Navidad o Año nuevo. Además salir a las plazas y gritar "Viva México" y ponerse bigotes y brillantinas.

No lo entiendo. Lo veo y me admira. Me da una envidia leer cosas como ésta, de la querida Olga.

Porque en El Salvador la independencia es un desfile por la mañana, nada más. Un desfile al que además no fui desde que tuve 8 años. Porque los jesuitas, y muy bien que lo hacen, nunca hicieron participar al colegio en dichos festejos (tampoco dan asueto el día de la raza). Y el 15 de septiembre es más bien algo así como un asueto que nadie entiende muy bien, pero que está ahí para descansar. Y pasa y ha pasado todos los años como algo sin importancia más allá si cae viernes o sábado para que se un findesemana largo.

Y poco me emociona.

Poco emocionan muchas cosas "nacionales" de mi país. Mi nacionalidad recae en vosear, hablar ají con la jota y comer pupusas. Y eso es extraño. Todo es extraño. (En este momento puede verse la imagen de los gatitos que dice "Nadie me quiere", así es #sufrocomoaniuxa)

Y me siento quizá además extranjera, hasta de mi misma patria. Pinche -leáse bien el mexicanismo a propósito y sentido- vida de estudiante extranjera en festejos extranjeros. Y entonces recuerdo y vuelvo a mis lecturas de siempre, de mis ex-patrias.


El Gran Despecho
Roque Dalton

País mío no existes
sólo eres una mala silueta mía
una palabra que le creí al enemigo

Antes creía que solamente eras muy chico
que no alcanzabas a tener de una vez
Norte y Sur
pero ahora sé que no existes
y que además parece que nadie te necesita
no se oye hablar a ninguna madre de ti

Ello me alegra
porque prueba que me inventé un país
aunque me deba entonces a los manicomios

Soy pues un diosecillo a tu costa

(Quiero decir: por expatriado yo
tú eres ex - patria)






*El título del post es gracias a U2 en Walk On

Y hace un año hablé de mi país trasnacional, en CampoPagado

martes, 13 de julio de 2010

Hugo Lindo

No sé porqué entre las conversaciones en tuiter con la Virginia, resultó que le estaba recomendando leer a Hugo Lindo.

Fui a mi pequeña repisa, tomé el tomo II de Poesía Completa "Mañana será el asombro" y empecé a leer.

Dejo unos poemas que me gustan del que considero es el mejor poeta que ha tenido El Salvador.

XXVII

Nadie podrá morir mientras el día
como un espejo claro
duplique y multiplique los amantes.

Mientras las hojas
en su lento abandono
repitan el crujido de los pasos.

Nadie podrá morir
mientras el viento,
el dulce viento de los dedos ágiles,
lleve en su filo de cristal, chasquidos
brotados al amparo de los árboles.

Mientras se digan en diverso tono
las palabras de ayer,
de hoy,
de mañana,
las eternas palabras, siempre nuevas,
vírgenes cada que se pronuncian.

Nadie
mientras la manos enlazadas
busquen su vibración y su ternura,
mientras tiemble una abeja entre los pétalos.

Nadie
mientras la voz diga su nombre
y lo mantengan flameando
en el leve contorno del oído.

Nadie
mientras se rece su estatura,
se bendiga su pie,
se hable en voz baja
y vuelen mariposas por el bosque.

Nadie podrá morir mientras yo diga
tu nombre, amor.

Y he de cantarlo siempre


[De "Sólo la Voz" - 1967 ]





Yo soy esta conciencia

Esta manera simple de estar en la ventana
viendo llover.

Esta diaria agonía
de preguntar, y preguntarme el mundo,
la verdad,
el dominio invisible,
y anochecer sin nada entre las manos.

Yo soy esta conciencia, enarbolada
sobre el asta que el pez y la serpiente
y el lagarto y el pájaro y el mono
fueron labrando para mí.

Y adentro,
abajo,
en la caverna de los siglos,
toda la zoología me custodia los gestos.

Pero la zoología fue en el árbol,
y vivió de la luz de las naranjas
y el color de las hierbas.
Su sangre tiene sueño y clorofila.
Tiene cotidelones en el sexo,
yemas en el amor,
brotes menudos,
una sustancia de hoja bajo el cuerpo.

Mirad que el maíz vino de las aguas,
abuelas nuestras,
únicas paridoras del mundo,
y en su vaivén los siglos nos hallaron hundidos,
simplemente, esperando.

Del agua, por la roca, al primer musgo fino.
Del musgo, por el árbol, a la bestia desnuda.
De ella, por las torturas implacables del tiempo,
hasta el don de sabernos dioses desamparados,
lágrimas de los dioses,
invierno de los dioses
lloviendo nuestra lluvia de fatiga sin término

[De "Invierno del Hombre" en "Maneras de llover" - 1969]

Y son más pero tengo que transcribir y no se me da eso tan fácil.

martes, 4 de mayo de 2010

Día de la cruz


De todas las tradiciones salvadoreñas, una de las que mas me gustaba de chiquita es el día de la cruz. Desde que ya no voy al colegio, ya no la había celebrado.

El día de la cruz es sencillo. Debajo de una cruz se va poniendo la fruta. Se le adorna a la cruz (un poco hereje ponerle vestidito al símbolo donde cristo murió y que sea un poco alegre) Y luego todos se reúnen, se persinan (así se escribe?) y se toma una frutita de su agrado. No importa si solo se llevó un racimito de coyoles, ud se puede llevar un mango. No importa. Hay un germen... ¿comunista? en el asunto. Y es divertido por eso. Todo esto una mezcla de tradiciones indígenas por la llegada de la lluvia y una cruz para que la Iglesia Católica (nomás la cruz y el persinarse). Les recomiendo leer el cuento de Claudia Lars.
.
Como salvadoreña en el extranjero, ese tipo de gente que se nostalgea con Rucks Parker y por cosas de El Salvador que no valoraba cuando vivía así, me puse a recordar el día de la cruz. Y pues le dije a las salvadoreñas más cercanas que si hacíamos algo para recordar la tradición.

Y listo. Vinieron dos salvadoreñas, Ya con tres salvadoreñas tenemos quórum. Y se sumaron mis roomates (un colombiano y un boliviano que ni idea tenían). Y a poner la crucita y la fruta. A falta de coyoles y mamones, la cruz más fresa del mundo con uvas. Agarramos un poco del papel del día de muertos que me había sobrado cuando armé mi altar el año pasado. Y la otra Ana (sí, la otra Ana Ruth economista que estudia conmigo, en serio, es otra persona), trajo unas flores artificiales y más fruta. Se me antojaba en serio que mi cruz tuviera coyoles, mamones, anona y demás. Pero tuvo manzanas, naranjas mangos, piña, papaya y uvas.

Luego, aprovechando las recientes visitas de unos amigos que hicieron el gran favor de traerme pupusas y demás alimentos salvadoreños, le dimos muerte a las pupusas, a unos frijoles y abrí el queso de capita con loroco.

Layer with loroco #badenglish
Horchata
Frijolitos
Pupusa de queso con frijoles

La noche no podría haber sido mejor, sin duda.


P.D. Se le agradece a la Jakeline por su siempre bien traer de la cámara digital.

martes, 19 de enero de 2010

Ya me fui/Ya vine/ Ya llegué.

Entre tantas idas y venidas no sé dónde regreso y donde voy.

Lo único que sé es que ya estoy en el DF. De nuevo. Lista.

Ya lloré, ya dormí, ya me enojé... y todas esas cosas que me pasan en los regresos-partidas y en las partidas-regresos.

Les cuento lueguito.

Sólo unas cosas:

  • No sabía que había tantas películas "Bring it on". Nos pasaron 3 en el ticabús. Gracias, me siento con deseos de ser rubia y de saltar. Ser porrista es lo máximo.
  • Los policías nunca saben qué revisar de los pasaportes: "Lo sacó en Galerías?", me preguntó el señor agente en Tapachula. "Sí". ¿Sabés donde queda Galerías?, pensé, pero mejor no lo dije.
  • Los señores de la migra por tierra mexicanos son más buena onda que los de avión, o así me pareció después de los chapines.
  • Admiro mi capacidad de dormir sentada.
  • La comida con hambre es la más rica del mundo.
  • Dormir con sueño es la mejor forma de dormir.
  • ¿Alguien sabe si el super "La Tapachulteca" tenía algo que ver con Tapachula?
  • Tapachula me recordó un poco a Sonsonate, un poco a San Pedro Sula y un poco a nada que haya visto antes.
  • No sentí ninguno de los temblores.
Otras cosas necesitan de más tiempo para ser contadas. Ahorita no tengo.


Saludos.

lunes, 11 de enero de 2010

Dos DUI's en 31 minutos.

Pues bueno, como buena cumpleañera de Enero (y mayor de 22 años), me tocó renovar mi DUI.

Enferma por las publicaciones de Teledos y demases, me revisé toda la página de Registro Nacional de Personas para no caer problemas, estilo Instituto Nacional de Migración mexicano que por más que uno pregunte siempre le falta un documento para hacer el trámite. O pasa algo. Y con esta paranoia me preparé. O bien cosas como esta fotogalería del faro, que uno dice, maldito DOCUSAL empresa privatizada producto de las políticas neo-liberales y que además es ineficiente. Y pues, me imagino que debe haber drama, pero yo no lo sufrí... tanto.

Como primer paso paranoico hice mi cita online. Que es un desperdicio de tiempo. Primero, el sistema para llenar el formulario se cae con cualquier navegador que no sea Internet Explorer. Luego, uno lo tiene que imprimir. Y, finalmente, uno llega a la Central de San Salvador con el papelito y le dicen que sí, que siempre hay que hacer la fila.

Con otra cumpleañera de enero, decidimos irnos de la CENTRAL e irnos a Galerías. Porque aunque no sabíamos qué esperar de Galerías, esperábamos que iba a ser más útil que nuestro papelito que tenía cita para las 11. Así que nos fuimos para Galerías y llegamos a las 11 y 10.

Rápidamente caminaba la fila del inicio donde revisaban los documentos. Como dice el anuncio, llevábamos el recibo de la luz; pero, nos dijeron que no lo necesitábamos. Bueno. Nos quitaron los recibos de pago -que ya habíamos hecho en el banco. Y luego nos llamaron para tomarnos los datos. Me pidieron el NIT, no sé qué ondas con la indexar el DUI con el NIT, debe tener su objetivo, que no han dicho.

-Doña Ana Ruth Escoto.

En un duicentro -o por lo menos al que fui- todos somos dones y doñas. Me sentí vieja. Me tomaron los datos, me dieron un foldercito y al Paso 1, y eran las 11:20 cuando me dieron mi folder. A las 11 y 28, ya había puesto mis dedos sobre los sensores y me esperaban en el paso 3 (no fui al paso 2, porque no te vuelven a tomar todas las huellas). La toma de la foto. El que haya quedado mal no es culpa de nadie, si no de no ponerme recta. Y se ve chistosa.

Y me preguntaron si quería hacer de nuevo mi firma y yo dije que no.

Luego al paso 4, a esperar el DUI.

Extrañamente me lo dieron a mí antes que a mi amiga, y eso que en todos los pasos ella me adelantó dos personas en la fila. Pero igual, salimos de DUI centro a las 11 y 41. Con DUI's.

Así que se nos ocurrió la manera más sencilla de sacar su DUI si es sansalvadoreño:

1. Vaya al Distrito 2, cerca de Galerías, a sacar su partida. Cuesta 3$ y la dan rápido. Igual hay oficina en Metrocentro, que también es bien ágil.

2. Se va para Galerías, escoge cualquiera de los bancos que esté vacío y pague los 10.31$. Porque se puede pagar en todos los bancos. No sea como yo, que se va al Agrícola de la Metropolis y hasta se habían acabado los formularios cuando llegué.

3. Váyase al DUI centro de ahí de Gale. En serio, ni intente ir al de la Central. Me han comentado que el Duicentro de Santa tecla está solo también. Aunque salga más carito el transporte, esperar en el Sol no es buen trip.

Otros consejos:

Si es chera no se pinte mucho, que los colores fuertes salen como negros. Eso me dijeron cuando me hicieron quitarme el brillo -que ni es tan fuerte. No se peine de pelo suelto que te hacen que te lo amarrés y no te pongas el cepillito, porque quieren que se te vea la frente. Así que mejor llegar peinada como piden de antemano.

Y siempre piense: "al que madruga Dios le ayuda". Así que creo que en las mañanas todo está más vacío.

Y solamente. Espero que les sirva si van a sacar el DUI.

viernes, 8 de enero de 2010

De Francis Fukuyama, conciencia social y el pensamiento único.

Hoy a las 8:00 AM, FUSADES citaba al evento titulado: "El futuro de la democracia en América Latina". Y más que futuro, yo sentía que la conferencia estaba anclada en el pasado. Un pensamiento no muy diferente al de siempre. Poco se habló de futuro, mucho se habló de pasado y presente.

Fukuyama, más joven de lo que alguna vez me lo imaginé, iniciaba su conferencia haciendo énfasis en que el título de su tan proclamado artículo "¿El fin de la historia?" era una pregunta y no una afirmación, aunque su hipótesis fuera precisamente que habíamos llegado al fin de la historia. ¿Confuso? Pues sí, o a lo mejor mi inglés es peor de lo que pensaba.

El Raddison estaba lleno. Yo pensé que no habíamos muchos que queremos saber de "política", porque es raro el interés en la ciencia política. O así sentía yo. Pero el lugar estaba lleno. Hasto hubo que poner más sillas. Ver a la persona que has citado, me decía mi hermano, es bueno. Y sí, muchos hemos citado a Fukuyama -no precisamente con fines de alabarlo- y verlo más allá que en sus textos era humanizarlo. Y me pareció más humano, menos radical de lo que alguna vez imaginé. Incluso con tintes "institucionalistas", como alguien de centro derecha -si me atreviera a usar esas múltiples categorías extrañas que se usan en la política-.

Y sin embargo no me dijo nada nuevo. Más parece el típico discurso de la necesidad de incorporar una agenda social al consenso de washington. Lo que a mi parecer es la traducción a palabras bonitas de este simple pensamiento: "dale de comer a los pobres, que si no viene Hugo Chávez y te va a comer". Múltiples referencias a Venezuela y un silencio sepulcral sobre Colombia. No se habló del poder de las élites económicas. No se habló de los poderes fácticos más importantes que los de elección popular. Una definición laxa y extraña de democracia donde A.L. se sitúa como una región bastante democrática (!!!), pero que se ve amenazada por Chávez, Evo y demases, por sus intentos de cambios constitucionales.

Muchas veces se cayó en ambigüedades. Hay un solo capitalismo y cada sociedad necesita un modelo, explicaba. Y sin embargo se duda de muchos países que han implementado sus propios modelos.

Lo que me pareció interasante -y quizás fue doloroso para algunos empresarios- es el hincapie en un aumento de la base tributaria y un sistema fiscal menos regresivo. Pues queridos hasta su propia gente se los dice: NECESITAMOS REFORMA FISCAL.

Finalmente, me quedé un poco confundida por la definición de "democracia". Sobre todo cuando parece legítimo al gobierno hondureño, cuando se insta a políticas focalizadas que fragmentan la sociedad civil, me confunde.

Me quedo confundida como siempre.



La conciencia social:
En estacionamiento del Raddison plaza hay un rótulo "Recuerde su nivel", a cual conciencia social me sonaba a mí, cuando subía las gradas y me encontraba con los gringuitos que descansan y demás. "Recordá tu nivel", me dije le dije al bloguero anteriormente conocido como el malejemplo, quien fue una importante presencia para que yo no me levantara y/o hiciera un disparate. Gracias por todo y el ride.


Saludos!

martes, 5 de enero de 2010

2010 v. 26 y 4 años y recuento

Pues sí.

Ayer -sí, ya me pasé las 12 intentando cambiar la plantilla- llegue a los 26, que no es trascendental pero sí es chivo. Estoy vieja, pero no me siento vieja. Y como aquello que la juventud es un constructo social, cada vez se amplía más y la esperanza de vida sigue aumentando, creo que seré eternamente joven.

También quise cambiarle el look al blog, por aquello que no me terminaba de gustar la plantilla anterior. Sigo ajustando cosas. Pero en esta plantilla me siento más cómoda, aunque extrañaré ver varios posts de un solo. Me faltan las hormigas... lo sé, pero ya veremos cómo entrarán a jugar en esta nueva versión.

Por cierto el 11 de enero cumplo 4 años en el blog. No puedo creer que llevo ya tanto en esto. Diciendo cosas, callando cosas, aprendiendo html, jugando con plantillas, conociendo gente, desconociendo a personas. Saldo positivo y de gran manera. Por ello, he decidido desproteger mis tuits y simplemente tener cuidado con lo que tuiteo, y seguir en este rollo virtual.

Tantas cosas que se miden con tiempo. Y me dijeron hoy que tengo la capacidad de reducir el tiempo. Y me deja una sonrisa todo esto. Es raro. Verse a uno mismo medido por una vara de algo extraño como el tiempo transcurrido.

Tendría que hablar de cómo no cumpli casi ninguno de mis propósitos del 2009. Pero estoy cansada, así que sólo diré: NO LOS CUMPLI. Sin sentirme culpable. Porque quiero dejar la culpa, como para variar.

Aquí esta una secuencia de diferentes looks de mi blogs. Nunca les tomé fotos a todos y me arrepiento.



Sigo en El Salvador y oigo el viento. Lo he oído todo el día, me parece que es mi mejor regalo de cumpleaños. Gracias por todas la felicitaciones por distintos medios, sólo me hace pensar que soy bastante dichosa.

Saludos y gracias por la compañía en mi viaje.

domingo, 11 de octubre de 2009

El Azteca, la derrota, las maras y un "Se busca"

*Atención: entrada larga y melodramática*



Pues sí. Fui al Azteca.

Cuando ya me había resignado ir a ver a la Lila Downs -que no era para nada mal plan-, porque conseguir una de las 300 boletas de General Sur parecía increíble, me dijeron que sí, que sí, que Chito había de comprarlas en El Salvador. Lo loco, que me las consiguieran en El Salvador y no acá.

Entonces ya con la camiseta del Super Selectos y la entrada no había nada más que hacer que ir. No había ido al Azteca, es más creo que nunca había visto en vivo a la Selecta. Por ahí había confesado que mi amor a la selecta ha sido más bien distante y crítico y que floreció con la lejanía de mi país. Pero ahí estaba el plan.

Si las bichas me hubieran avisado temprano, seguramente hubiera ido al Raddison a ver a los de la selecta, pero me quedé dormida jajaja. Entonces eso significó encontrarnos en Estadio Azteca. Lo que significó -además- disfrazarme para llegar por mis medios, porque una salvadoreñita solita, vestida de azul, pues sinceramente me daba miedito. Así que me fui con mi camisa de Camerún jijiji, pero ya con mis aritos azules y lista para encontrarme con la otra mara.

El Señor Estadio Azteca

Llegamos y a hacer filita. Entrar y todo. El mujeraje y el Chito, medio camuflajeados para poder entrar a la zona azul -Pobre Chito, se la pasó cuidando a seis mujeres-. Desde ya parecía enorme. Me sentía como hormiguita. Me imaginaba la toma aérea de los dos helicópteros que rondaban, ver un montón de hormiguitas entrando a un hormiguero. Seguíamos camuflajeados.

Dimos nuestro boleto: y nos dijeron: "Zona Azul?".

Y sí.

Para allá íbamos. No sabíamos como entrar y entramos en otra entrada y entrar era fácil así. De verde en la zona no azul. Con cornetas y todo lo que llevábamos. Y vi el Estadio. El señor estadio. Es una cosa enorme. Y a cualquiera, lo puede hacer sentir ínfimo, para que entiendan a los bichos jóvenes jugando por ahí. Nos fuimos al baño a hacer el cambio de camiseta. Y ya salimos y fuimos a la puerta llena de policías.

Pues en un principio pensé que era la policía que nos cuidaría. Pero como que quedo la sensación que también se cuidaban de nosotros. Nos revisaron todo, nos quitaron las cornetas, me revisaron toda -y el chiste: de a gratis-. A una de nosotras le quitaron la camisa verde que llevaba abajo. Y muchos salvadoreños se quejaron de que les habían quitado las banderas.

Eran las 2 y 30 y a esperar. Cada vez que entraba un salvadoreño se gritaba. Era como una fiesta. Todos éramos "algo" juntos, no sé qué, pero nos alegraba vernos. Nos alegraba bromear y nosotras estábamos ya como loquitas, tomando fotos a diestra y siniestra -que como recordarán no las tengo yo, porque yo no tengo cámara-. Y éramos pocos aún. Llegaban los periódicos a tomar fotos, ESPN, todo. Y uno gritando "El Salvador". Cada vez que pasaba eso los mexicanos se alebrestaban y nos empezaban a gritar de todo. Y era un poco divertido debo reconocer. Habían dos tipos con los pelos azules que les hacían unas caras que hasta los polícias les daba risa. Chistoso. Y hasta el momento, pues digamos que pacífico.

En esta alegría irracional posé para los diarios, me tomaron fotos los hermanos lejanos de en frente, tomé fotos a los que me lo pedían y hasta pasó Omar Angulo que no sabía quien era y me tomé una foto con él jajaja.

Poco a poco fueron llegando más de los salvadoreños que yo conozco que están radicados acá y fue una alegría podernos encontrar. Luego, entró otro con una camisa del Ché y una boina del frente y todos gritaron. Otra entrada sin igual fue la gente gritando "De choto", cuando entró Will Salgado.

Ya eran las 4 y media y parecía que sólo habíamos la mitad de los puestos y ya estábamos preocupados. Pero entraba la gente y alguien nos dijo: "Ahí vienen todos". Y sí, no sé donde los tenían guardados pero todos entraron de un solo a llenar todos los puestecitos. Eran en su mayoría, gente que venía de El Salvador. Hasta nos preguntaban en qué vuelo habíamos llegado... y no pues, en ninguno aquí vivimos, entonces sus papás son salvadoreños, nosotras somos salvadoreñas, sólo estudiamos aquí. Qué bueno. Qué estudian... larga pausa... jajaja es dificil explicar tres maestrías en una sola palabra.

El señor de las nieves había tropicalizado su mercado y decía "Estas son como las minutas". Y a mí me dio una risa. Nunca nadie compró cueritos, y todos preguntaban cuándo venderían cerveza. La política del Señor Estadio Azteca es se vende media hora antes hasta media hora antes que acabe el partido. Lo cual no me pareció mal, controlar 100,000 borrachos debe ser una tarea muy ardúa.

¿Avispas?, really?
Comenzó el partido y se detuvo. ¿Avispas en la portería salvadoreña? Por favor.

-Eso lo vieron en Carrussel -dijo la Nena.

Y yo no pude más que reírme. Parecía extraño. Como sacado de novela, sí. Diez minutos y demostramos que el tumbo no sólo se hace en vietnam, sino también en México. En serio, hasta los antimotines quedaron impresionados y algunos mexicanos del alrededor se quedaron asombrados, no sabían qué era lo que hacíamos pero pues, como que sí era efectivo - y un poco más elaborado que su "puto"-. Aunque me imagino que los muchachos de la selecta ni nos oían, 300 en un mar gritando, pero sí gritamos. "Nos pueden quitar las cornetas, pero no nos quitan el galío".

Y el partido fue. Muchas, demasiadas llegadas de México, una buena respuesta de un arquero. Y un 1-0 que cerraba el primer tiempo. El primer gol fue celebrado pacíficamente, y de todos los goles -en el mundo de la combinación de goles de un partido- con 95% de confianza les puedo decir que podría haber habido un gol mejor que ese, incluso de todas las otras llegada de México.

La derrota

Y el medio tiempo llegó. Fui a saludar a los otros salvadoreños, fui al baño. Y rápidamente empezaba el segundo tiempo. Los primeros quince minutos, señores de la selección, pese a las decisiones técnicas de alineación, jugaron como Dioses. Me sentí re-orgullosa de los bichos. En serio. Pero luego se vino el segundo gol. Con botellazos y todo. "Nos trataron como los tratamos", decía la Jakeline. Pero no sé. Porque nosotros les dimos platea -no los mandamos a vietnam-, y porque institucionalmente parece que ellos no nos trataron lo suficientemente bien. Pero pese a todo, la policia nos trató muy bien y nos escoltó y todo. El tercer gol, ya fue un desorden más grande. Debo decir que la gente que llegó de último, los que venían en los charters de TACA, fueron los que se sentaron más cerca de los mexicanos, y después del tercer gol se empezaron a marchar por lo mismo de que te estén tirando cosas - y hay que aceptar, que no eran los más aguerridos-.

En medio de estos desórdenes estuvo el gol salvadoreño que ni lo vi bien, ni los festejamos bien. Y ya con el cuarto, los señores antimotines se acercaron a pedirnos que nos fuéramos por nuestro propio bien. Digo, si el señor que está cuidando por tu seguridad te dice que te vayás, es porque ya no controla bien la situación. Así que decidimos irnos. Me puse el suéter -en medio de los salvadoreños ponerme la camisa verde tampoco era seguro- y nos fuimos escoltaditos por los policías, a quienes les agradecimos mucho, hasta llegar donde estaban los buses de los que habían llegado en esos buses -nosotros no-. A caminar. A caminar y a caminar. A tomar un pesero a 10 pesos (tres veces su precio original). Y oír a los mexicanos celebrar y decir cada tontería de los salvadoreños.

Las maras

"El que no salta es mara", "El que no salte es mara". Me dio un poco de cólera oír eso, porque en serio que nunca pensé que ser mara era sinónimo de salvadoreño. Pero bueno. Ellos están felices de que van al mundial, mientras en la media noche Calderón decreta la extinción de Luz y Fuerza, pero así es el fútbol.

Se busca

Se busca un mexicano guapo de camisa ocre que mientras gritaba a los salvadoreños y yo le gritaba los mexicanos, tuvo la decencia de comentar con puras sonrisas y gestos el partido con su servidora, a más de 100 metros de distancia. ¿Cómo sabré si sos vos? Tres preguntas: 1. ¿de qué color era mi diadema?; 2. ¿De qué era la paleta que me estaba comiendo mientras pasaba lo de las avispas? y 3. ¿Con qué brindaste después del segundo gol?. Ja! Aunque sé claramente que este mensaje no llegará a su destinario, lo dejo, para tentar al destino.

martes, 11 de agosto de 2009

Publicidad, ser tía y andar como loca y desconectada

Hace un par de meses me preguntaron acerca de una posible propuesta de publicidad en mi blog. Dije que no. Luego lo pensé, y dije algo así como "para cosas pequeñas y originales que necesitan apoyo, nada de marketing de empresas grandotas y monopólicas". Y pues así no funciona. Y se acabó la discusión y mi posible fuente de financimiento -ya lo veía yo como una fuente de ingresos que me ayudaría pero, mejor que no. Con que a veces no soporto el ad-sense.

Pero este blog desde ahora tendrá un anuncio en la sidebar. Sí. Tendremos publicidad, y sí, es para algo pequeño, original y bueno. Ese anuncio es de la empresa IMPRESIONARTE. Pues sí. Y no es porque sea familiar de los dueños -y quizás futura co-propietaria- si no porque me parece inaudito que yo no ponga este espacio a disposición de los que quieran este servicio y me anden visitando.


Anuncio aparte. Ando de tía. Y es hermoso. Ya me vomitaron. Me hicieron como loquita. Me hicieron hablar como chiquitita. Y cantar canciones de cri cri (pero bien que le gustaron un par de The Killers). Y es hermoso. Y agotador.


Y bueno aún me siento llegando. Así que igual no ando muy conectada. Pero estoy viva. Feliz. Y duermo. Duermo demasiado. Ya me acostumbré más al calor y ahorita oigo a Postal Service, y además la he pasado bien. Muy bien.


Nos vemos pronto. No olviden que si necesitan diseños e impresiones... pues Impresionarte es una opción ;).

Esto del marketing quizás no se me da, pero soy honesta.

lunes, 8 de junio de 2009

El mejor de los findes

:)





En serio que sí...




...


Y en ese orden de ideas, de la belleza de este finde....Los intelectuales podrán decir que emocionarse por un partido de fútbol es un distractor de las masas. Que todo es un negocio. Puede ser. Pero no saben lo que es gritar en un quinto piso en la Colonia Roma "Ganamos". Podrán decir lo que quieran, que si me pongo a pensar en todas las mercancías de este mundo capitalista que disfruto, me quedo más triste que a saber qué.
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