*Atención: entrada larga y melodramática*
Pues sí. Fui al Azteca.
Cuando ya me había resignado ir a ver a la Lila Downs -que no era para nada mal plan-, porque conseguir una de las 300 boletas de General Sur parecía increíble, me dijeron que sí, que sí, que Chito había de comprarlas en El Salvador. Lo loco, que me las consiguieran en El Salvador y no acá.
Entonces ya con la camiseta del Super Selectos y la entrada no había nada más que hacer que ir. No había ido al Azteca, es más creo que nunca había visto en vivo a la Selecta. Por ahí había confesado que mi amor a la selecta ha sido más bien distante y crítico y que floreció con la lejanía de mi país. Pero ahí estaba el plan.
Si las bichas me hubieran avisado temprano, seguramente hubiera ido al Raddison a ver a los de la selecta, pero me quedé dormida jajaja. Entonces eso significó encontrarnos en Estadio Azteca. Lo que significó -además- disfrazarme para llegar por mis medios, porque una salvadoreñita solita, vestida de azul, pues sinceramente me daba miedito. Así que me fui con mi camisa de Camerún jijiji, pero ya con mis aritos azules y lista para encontrarme con la otra mara.
El Señor Estadio AztecaLlegamos y a hacer filita. Entrar y todo. El mujeraje y el Chito, medio camuflajeados para poder entrar a la zona azul -Pobre Chito, se la pasó cuidando a seis mujeres-. Desde ya parecía enorme. Me sentía como hormiguita. Me imaginaba la toma aérea de los dos helicópteros que rondaban, ver un montón de hormiguitas entrando a un hormiguero. Seguíamos camuflajeados.
Dimos nuestro boleto: y nos dijeron: "Zona Azul?".
Y sí.
Para allá íbamos. No sabíamos como entrar y entramos en otra entrada y entrar era fácil así. De verde en la zona no azul. Con cornetas y todo lo que llevábamos. Y vi el Estadio. El señor estadio. Es una cosa enorme. Y a cualquiera, lo puede hacer sentir ínfimo, para que entiendan a los bichos jóvenes jugando por ahí. Nos fuimos al baño a hacer el cambio de camiseta. Y ya salimos y fuimos a la puerta llena de policías.
Pues en un principio pensé que era la policía que nos cuidaría. Pero como que quedo la sensación que también se cuidaban de nosotros. Nos revisaron todo, nos quitaron las cornetas, me revisaron toda -y el chiste: de a gratis-. A una de nosotras le quitaron la camisa verde que llevaba abajo. Y muchos salvadoreños se quejaron de que les habían quitado las banderas.
Eran las 2 y 30 y a esperar. Cada vez que entraba un salvadoreño se gritaba. Era como una fiesta. Todos éramos "algo" juntos, no sé qué, pero nos alegraba vernos. Nos alegraba bromear y nosotras estábamos ya como loquitas, tomando fotos a diestra y siniestra -que como recordarán no las tengo yo, porque yo no tengo cámara-. Y éramos pocos aún. Llegaban los periódicos a tomar fotos, ESPN, todo. Y uno gritando "El Salvador". Cada vez que pasaba eso los mexicanos se alebrestaban y nos empezaban a gritar de todo. Y era un poco divertido debo reconocer. Habían dos tipos con los pelos azules que les hacían unas caras que hasta los polícias les daba risa. Chistoso. Y hasta el momento, pues digamos que pacífico.
En esta alegría irracional posé para los diarios, me tomaron fotos los hermanos lejanos de en frente, tomé fotos a los que me lo pedían y hasta pasó Omar Angulo que no sabía quien era y me tomé una foto con él jajaja.
Poco a poco fueron llegando más de los salvadoreños que yo conozco que están radicados acá y fue una alegría podernos encontrar. Luego, entró otro con una camisa del Ché y una boina del frente y todos gritaron. Otra entrada sin igual fue la gente gritando "De choto", cuando entró Will Salgado.
Ya eran las 4 y media y parecía que sólo habíamos la mitad de los puestos y ya estábamos preocupados. Pero entraba la gente y alguien nos dijo: "Ahí vienen todos". Y sí, no sé donde los tenían guardados pero todos entraron de un solo a llenar todos los puestecitos. Eran en su mayoría, gente que venía de El Salvador. Hasta nos preguntaban en qué vuelo habíamos llegado... y no pues, en ninguno aquí vivimos, entonces sus papás son salvadoreños, nosotras somos salvadoreñas, sólo estudiamos aquí. Qué bueno. Qué estudian... larga pausa... jajaja es dificil explicar tres maestrías en una sola palabra.
El señor de las nieves había tropicalizado su mercado y decía "Estas son como las minutas". Y a mí me dio una risa. Nunca nadie compró cueritos, y todos preguntaban cuándo venderían cerveza. La política del Señor Estadio Azteca es se vende media hora antes hasta media hora antes que acabe el partido. Lo cual no me pareció mal, controlar 100,000 borrachos debe ser una tarea muy ardúa.
¿Avispas?, really?Comenzó el partido y se detuvo. ¿Avispas en la portería salvadoreña? Por favor.
-Eso lo vieron en Carrussel -dijo la Nena.
Y yo no pude más que reírme. Parecía extraño. Como sacado de novela, sí. Diez minutos y demostramos que el tumbo no sólo se hace en vietnam, sino también en México. En serio, hasta los antimotines quedaron impresionados y algunos mexicanos del alrededor se quedaron asombrados, no sabían qué era lo que hacíamos pero pues, como que sí era efectivo - y un poco más elaborado que su "puto"-. Aunque me imagino que los muchachos de la selecta ni nos oían, 300 en un mar gritando, pero sí gritamos. "Nos pueden quitar las cornetas, pero no nos quitan el galío".
Y el partido fue. Muchas, demasiadas llegadas de México, una buena respuesta de un arquero. Y un 1-0 que cerraba el primer tiempo. El primer gol fue celebrado pacíficamente, y de todos los goles -en el mundo de la combinación de goles de un partido- con 95% de confianza les puedo decir que podría haber habido un gol mejor que ese, incluso de todas las otras llegada de México.
La derrota Y el medio tiempo llegó. Fui a saludar a los otros salvadoreños, fui al baño. Y rápidamente empezaba el segundo tiempo. Los primeros quince minutos, señores de la selección, pese a las decisiones técnicas de alineación, jugaron como Dioses. Me sentí re-orgullosa de los bichos. En serio. Pero luego se vino el segundo gol. Con botellazos y todo. "Nos trataron como los tratamos", decía la Jakeline. Pero no sé. Porque nosotros les dimos platea -no los mandamos a vietnam-, y porque institucionalmente parece que ellos no nos trataron lo suficientemente bien. Pero pese a todo, la policia nos trató muy bien y nos escoltó y todo. El tercer gol, ya fue un desorden más grande. Debo decir que la gente que llegó de último, los que venían en los charters de TACA, fueron los que se sentaron más cerca de los mexicanos, y después del tercer gol se empezaron a marchar por lo mismo de que te estén tirando cosas - y hay que aceptar, que no eran los más aguerridos-.
En medio de estos desórdenes estuvo el gol salvadoreño que ni lo vi bien, ni los festejamos bien. Y ya con el cuarto, los señores antimotines se acercaron a pedirnos que nos fuéramos por nuestro propio bien. Digo, si el señor que está cuidando por tu seguridad te dice que te vayás, es porque ya no controla bien la situación. Así que decidimos irnos. Me puse el suéter -en medio de los salvadoreños ponerme la camisa verde tampoco era seguro- y nos fuimos escoltaditos por los policías, a quienes les agradecimos mucho, hasta llegar donde estaban los buses de los que habían llegado en esos buses -nosotros no-. A caminar. A caminar y a caminar. A tomar un pesero a 10 pesos (tres veces su precio original). Y oír a los mexicanos celebrar y decir cada tontería de los salvadoreños.
Las maras"El que no salta es mara", "El que no salte es mara". Me dio un poco de cólera oír eso, porque en serio que nunca pensé que ser mara era sinónimo de salvadoreño. Pero bueno. Ellos están felices de que van al mundial, mientras en la media noche
Calderón decreta la extinción de Luz y Fuerza, pero así es el fútbol.
Se buscaSe busca un mexicano guapo de camisa ocre que mientras gritaba a los salvadoreños y yo le gritaba los mexicanos, tuvo la decencia de comentar con puras sonrisas y gestos el partido con su servidora, a más de 100 metros de distancia. ¿Cómo sabré si sos vos? Tres preguntas: 1. ¿de qué color era mi diadema?; 2. ¿De qué era la paleta que me estaba comiendo mientras pasaba lo de las avispas? y 3. ¿Con qué brindaste después del segundo gol?. Ja! Aunque sé claramente que este mensaje no llegará a su destinario, lo dejo, para tentar al destino.