jueves, 29 de abril de 2010

De Madrugar en el Siglo XXI

Cosas raras me pasan estando en el extranjero.

Hace un par de meses recibía un correo de Vladimir Amaya me mandaba un correo para incluirme en una Antología que él preparaba. Me imaginaba a alguien con semejante idea, pero no me imaginaba a alguien ejecutándola con su propio presupuesto.

Yo estoy lejos. Y sólo dije sí. Que me sentía honrada. Sobretodo porque conozco el trabajo de Vladimir.

Luego me mandaba otro correo diciendo que todo estaba listo. Luego otro diciendome que con quién me dejaba el ejemplar (gracias Herberth por guardármelo).

Y pues presentaciones lejos, con invitaciones, y todo lo demás. Y yo lejos de todo eso. Leyendo posts sobre la Antología (como éste y éste) . Y yo sin ni siquiera tenerla en mis manos. Sólo sabía que era un librito Negro.

Hoy lo tengo en mis manos (más bien desde el sábado). Y ha sido un "Mucho Gusto". Pues la verdad no conozco a muchos de "mis compañeros". Que quizás somos una generación, quizás. Pero me sentí con cierto sabor semi-amargo por no conocer a muchos. A muchos también los conozco, a algunos demasiado como a mis compañeros de la Casa del Escritor y releerlos en letra Garamond (si mi memoria fontística no se equivoca) ha sido un gusto. Aún no termino de leer la Antología (verán que tengo unas bases de datos y un índice sintético y un modelo estadístico para mi tesis que me quita el tiempo). Pero sin duda es extraño verme ahí. Quizás porque me he perdido de toda esa cosa de presentaciones y muchos gustos y estrechones de mano en persona, y, pues, sentirme que comparto cosas con personas que no conozco, pero leo. es raro. No es malo. Nomás raro.

Leí el prólogo y leí la opinión de Vladimir de mis textos (es raro leer eso de uno): "Destaca entre las voces femeninas por el manejo variado entre versos largos y medios que dotan a su palabra un ritmo solemne pero al mismo tiempo nada monótono".

De nuevo gracias a Vladimir, a Herberth por guardármelo y a mi familia y amigos por traerme el libro.



P.D.1. Me faltaron dos poetas, quizás por los límites temporales: Lauri García Dueñas y Johanna Raabe.

P.D.2. Parece que soy hermana de los errores de imprenta. Y eso me pasa por no ponerle título a los poemas... Asi que el "Quiero poner a prueba este corazón que deambula" y "La estúpida costumbre de no olvidar los nombres de los amantes", aparece como un solo poema. Siempre sucede alguna cosa parecida.

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