domingo, 15 de enero de 2012

De la memoria de los que no recuerdan

El 16 de Enero de 1992 se firmaron los acuerdos de paz para la guerra civil salvadoreña. Esa que duraría 12 años "oficiales". Porque la guerra empezó antes y terminó después, como todas las guerras.

Yo no conocí a mis abuelos, los hombres. Mis dos abuelos murieron antes que yo naciera. ¿A qué viene esto? Que no es que los recuerde pero sé quienes fueron y cómo murieron. Un abuelo mío murió del mal de Chagas. El otro murió después de rescatar a un niño en balsamar. Y entonces lo que recuerdo son las historias sobre mis abuelos. Porque alguien me las contó y porque me importan porque son cercanas. Del mismo modo no recuerdo a mi madre biológica y también me la han ido construyendo de diversas formas.

¿Por qué entonces tengo miedo de veinte años de paz? Porque no sé quién se encarga de contruir las historias. Me parece que pensamos que la guerra es algo que se debe olvidar. Fue traumático, dirán. Pero uno necesita saber qué cicatrices le preceden. Porque somos parte de eso. Yo soy mal de Chagas, rescates y falta de tumbas. Y eso es parte de lo que soy. Soy también la niña que jugaba a la "comandancia apolón" -un grupo de niños "rebeldes" que no querían meterse a la casa con el toque de queda para seguir jugando- y a buscar "minas quita pie" en los columpios por mi casa. Soy todo eso. La consciencia y la inconsciencia de una guerra que nos dejó huérfanos a todos. Porque aunque se quiera olvidar la guerra sigue ahí. Vivita. A veces callada y a veces grita. Y es que me pregunto cómo es que los judíos se pasan recordando de su holocausto que pasó hace más de 50 años y nosotros en veinte años queremos tapar el sol con un dedo. Como se ha tapado la insurrección de campesina de 1932, que también nos hace ser los que somos: un pueblo ladino y obsecuente.

Me da miedo que la paz se convierta en un asueto más y que yo no pueda reconocer de ella más que el recuerdo del piso cuadriculado de Chapultepec.

[Puse enlaces a la wiki, disculparán]

2 comentarios:

  1. En todos los lugares cuezen habas, que decimos en España, esto es la historia de nunca acabar, pero al mal tiempo buena cara, a los del pueblo, a los trabajadores, a los mas pobres de corazón, a los humuldes, a los perseguidos por ser justos, a los misericordiosos, en fin a todos, los que nos la dan siempre en el mismo carrillo, ¡ animo que no nos confundiran: usemos siempre la paz, el perdón y la reconciliación, para empezar de nuevo, es nuestro destino.

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