sábado, 6 de enero de 2007

El vacío es a veces amarillo

De pequeña, me recuerdo que me gustaba apretar los ojos hasta empezar a ver unas donas amarillas. A veces lo hago. Con menos frecuencia. He intentado ya no cerrar los ojos con fuerza porque me han advertido que no ver es casi como ser invisible. Si me encierro en mis ojos cerrados las donas nos pueden comer. Yo me reía mucho de esta idea. Antes solía reír con más frecuencia. Dejé de cerrar los ojos al lavarme el pelo. A pesar de que antes tenía mucha destreza para hacer casi todo mis actividades con los ojos cerrados, lo dejé de hacer. Pero siempre, mi actividad favorita fue la ducha. Pensar que en un mundo hay agua y en las donas hay oceános. Pero hoy ya no sueño. Y es que duermo menos. Y lloro. Y escribo. Y a veces mientras escribo veo donas amarillas.

4 comentarios:

  1. Bueno eso es siempre mejor que cerrar los ojos y dejar de ver amarillo.

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  2. Es sano llorar, escribir, ver amarillo, verde o rojo... ojalá rias más también...

    saluditos!

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  3. Silence: El amarillo rulz!

    Denia... cuando le doy clic a tu nombre me sale una advertencia de seguridad. Gracias por el paso

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  4. precioso, qué bello el texto, me emocionaste.
    ¡un abrazo de año nuevo!

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